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Terrores nocturnos en bebés: qué son, causas y tratamiento

 
Por Lorena García Vega. 7 enero 2021
Terrores nocturnos en bebés: qué son, causas y tratamiento

Durante todo el proceso de crecimiento y desarrollo del niño/a, este/a sufre multitud de cambios tanto físicos, como psicológicos y emocionales.

Hay cambios en la vida del menor para los cuales los padres están preparados como es la dentición, el cambio de alimentación, dejar el pañal o los primeros pasos; sin embargo, quizá no se contemple de la misma forma, los acontecimientos que puedan desencadenarse durante el sueño, como son las pesadillas, los terrores nocturnos o el sonambulismo. En realidad, responden a procesos normales dentro del crecimiento del niño que se manifiesta de forma continuada durante un periodo, pero que tienden a desaparecer.

En este artículo de paraBebés, os contamos más sobre los terrores nocturnos, qué son, sus causas y tratamiento.

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¿Qué son los terrores nocturnos?

Responden a un miedo intenso por parte del niño/a en mitad de la noche, quien estando inconsciente, manifiesta un episodio de pánico sin causa justificada, ni tan siquiera guarda relación con el sueño que haya tenido. Suelen ir acompañados de movimientos corporales bruscos, sudoración, llantos y gritos. Los episodios, generalmente, se caracterizan porque el niño/a, a pesar de estar dormido, abre los ojos y los cierra, se muestra incómodo, inquieto, angustiado y con la necesidad de huir "del lugar del sueño".

Los terrores nocturnos suelen aparecer en las primeras horas del sueño, cuando el niño se encuentra en fase no REM, o durante las primeras horas de la mañana. ¿Cuánto duran los terrores nocturnos? Tiene una duración que oscila entre los 5 y los 15 minutos, aunque en función del caso, puede llegar hasta 45 minutos, siendo variable en intensidad.

¿Cuándo empiezan los terrores nocturnos? La edad aparición de los terrores nocturnos es cuando el bebé tiene un año de vida, y normalmente se alarga hasta los 8 años, aunque también puede llegar hasta los 15 años.

Causas de los terrores nocturnos

No hay una causa concreta y exclusiva que explique la aparición de los terrores nocturnos, pudiendo deberse a fiebres altas o la ingesta de algún medicamento que actúa sobre el sistema nervioso central.

También pueden generarse debido a que el niño o la niña haya experimentado, a lo largo del día, una situación que le haya impresionado o se vaya a la cama algo excitado y nervioso. En este artículo hablamos sobre cómo calmar a un bebé nervioso.

El sonambulismo y los terrores nocturnos tienen el mismo origen y aparecen en las mismas fases del sueño, aunque el sonambulismo se manifiesta de una forma algo más leve, igualmente se inicia en la infancia pudiendo alargarse hasta la adolescencia.

A pesar de lo comunes que son los terrores nocturnos, para los padres es una situación muy desagradable, pues tienen que ver lo mal que lo están pasando sus hijos, la diferencia entre el adulto y el niño, es que mientras los primeros recordarán al día siguiente la desagradable experiencia vivida, el menor no tendrá recuerdo alguno de lo vivido.

¿Qué hacer en caso de terrores nocturnos en bebés?

Cuando un niño o niña está experimentando un terror nocturno, parecerá que está despierto, pues abre los ojos y produce movimientos; sin embargo, no es consciente y, aunque le llames, no contestará. Es muy importante que, cuando el niño está inmerso en un terror nocturno, los padres:

  • Eviten despertar al menor, eso puede desorientarle y confundirle, ya que como hemos comentado anteriormente, el niño no es consciente de lo que está ocurriendo y despertarle cuando está vivenciando un terror nocturno, puede ser más perjudicial para el niño que beneficioso.
  • Aunque se evite el despertarle, sí es importante que el niño permanezca acompañado por sus padres/madres, porque aunque no se dé cuenta de lo que está ocurriendo y, una vez pase el episodio siga durmiendo plácidamente, puede ocurrir que se lastime, ya que muchas veces van acompañados de sacudidas corporales y espasmos. Sus padres podrán estar próximos al niño, evitando que pueda lastimarse.

¿Cuándo visitar al o la pediatra?

Los terrores nocturnos son procesos normales dentro del crecimiento del niño/a. Sin embargo, hay algunos comportamientos que si se producen, sería conveniente consultarlo con el o la pediatra para valorar, si es preciso, cómo tratar los terrores nocturnos del bebé.

  • Los terrores nocturnos duran más de 30 minutos. No es lo habitual y se caracterizan por ser episodios breves en el tiempo pero de una gran intensidad, si el niño está más de 30 minutos bajo la tensión y angustia que provocan, debería valorarlo un médico.
  • El niño manifiesta angustia y miedo en momentos de vigilia, durante el día se le puede observar temeroso, incómodo e inseguro, interfiriendo este estado emocional, en sus actividades y rutinas diarias, así como en las relaciones sociales que establece.
  • Los terrores nocturnos tienen una presencia muy continuada durante el sueño del niño y aumentan en intensidad.
  • El niño muestra fuertes sacudidas corporales, espasmos, convulsiones o sobresaltos.

Cómo evitar la frecuencia de los terrores nocturnos

Aunque no hay nada para erradicar los terrores nocturnos y el niño que los padece, continuará, sí hay algunas pautas de actuación para que su aparición se extienda en el tiempo. A continuación veremos algunos consejos para evitar la frecuencia de los terrores nocturnos:

  • Rutinas saludables. Es muy importante establecer una adecuada y ordenada rutina del sueño, si el niño se va a la cama todas las noches a la misma hora y sigue una secuencia idéntica para dormir, facilitará el sueño reparador, y aunque no evite la aparición de terrores nocturnos, es probable que reduzca su frecuencia.
  • Mínimo uso de pantallas. Previo a dormir es preferible que el niño no vea la tele, juegue con videojuegos o tenga la tablet mientras cena; lo ideal es que momentos antes de irse a la cama, sus actividades sean relajadas, sin mucho estímulo y, si necesita algún recurso que le facilite el sueño, será preferible escoger un cuento.
  • Establecer rituales. Muy relacionado con las rutinas, están los rituales, que no es otra cosa, que una serie de actividades o ejercicios diarios que desarrolle el niño y que relacione con el momento del sueño; los rituales le proporcionarán calma, orden y seguridad, facilitándole el sueño y el descanso.
  • Tomar un vaso de leche. Aunque suene a tópico, la leche contiene triptófano un precursor de la melatonina. La melatonina es una hormona que produce la glándula pineal, que es liberada especialmente durante la noche y debido a la oscuridad, facilitando el sueño, y que va disminuyendo durante el día a consecuencia de la luz.

En este artículo encontrarás más información sobre cómo evitar los terrores nocturnos en niños.

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Bibliografía
  • Traver, S. (2021). Dulces Sueños Para Niños Despiertos /Sweet Dreams for Awake Children. Vergara.

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