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Regurgitaciones en bebés: qué son y cómo evitarlas

 
Por Eva Martínez Fierro. 14 septiembre 2020
Regurgitaciones en bebés: qué son y cómo evitarlas

Las regurgitaciones, o “buches” en el lenguaje más tradicional, son algo totalmente habitual en los bebés recién nacidos hasta que cumplen unos seis meses de edad, pudiéndose dar hasta el año. Normalmente, suceden durante la toma o después de la misma y no parece suponerles un esfuerzo. Este hecho, se incrementa si se encuentran acostados.

Los padres y madres pueden sentirse agobiados con la situación al confundir las regurgitaciones con vómitos de leche y, por eso, en este artículo de paraBebés sobre las regurgitaciones en bebés, vamos a ver sus características principales, aquello que las diferencia de los vómitos y qué podemos hacer para que nuestro bebé deje de tenerlas. A continuación encontrarás qué son las regurgitaciones en bebés y estrategias para evitarlas.

¿Qué son las regurgitaciones?

Las regurgitaciones son un tipo de reflujo gastroesofágico en bebés que hacen que expulsen por la boca pequeñas cantidades de leche materna o de fórmula indistintamente. Lo más frecuente es que se produzcan justo después de comer o mientras hacen la toma, pero hay ocasiones en las que pueden pasar dos o más horas desde que comen hasta que regurgitan.

No suponen un esfuerzo al bebé, no tienen arcadas ni tienen síntomas de molestias. Simplemente expulsan la leche dando la sensación de que “les sobra”. Es habitual que después de regurgitar en la toma, los bebés quieran comer más y no hay nada de malo en ello: la alimentación debe ser a demanda.

Las regurgitaciones pueden deberse a las siguientes causas:

  • Inmadurez: los órganos implicados en el aparato digestivo son muy inmaduros aún y, el músculo que se encuentra entre el esófago y el estómago no retiene todavía el alimento como debería. Por ello, se produce el reflujo de la leche del estómago al esófago de nuevo.
  • Posición: una de las causas de las regurgitaciones es que el bebé pasa mucho tiempo tumbado. La posición tumbada favorece el reflujo. Por ello, portear al bebé, mantenerle un poco incorporado mientras come y elevar ligeramente el colchón de la cuna en la zona de la cabeza, le ayudarán.
  • Rapidez: otro motivo las regurgitaciones puede ser que el bebé come muy rápido. Es importante anticiparse a sus señales de hambre para que no coma con ansia y hacer pequeñas paradas durante la toma para que expulse los gases.

En algún caso poco frecuente, puede darse que el bebé tenga regurgitaciones con sangre. Es imprescindible consultarlo con su pediatra para que lo valor, ya que puede tratarse de un hecho aislado sin importancia (grietas y heridas en el pecho de la madre, por ejemplo) o puede revestir importancia.

Diferencia entre regurgitaciones y vómitos en bebés

Las regurgitaciones y los vómitos están relacionados, ya que se tratan de dos fenómenos que se producen en el aparato digestivo, pero son totalmente diferentes. A continuación, vamos a ayudarte a diferenciarlas viendo sus principales características.

Regurgitaciones

  • No afectan al peso del bebé, que sigue aumentando progresivamente.
  • No les producen ninguna molestia ni afectan a su bienestar.
  • Suele tratarse de poca cantidad de leche.
  • No salen en forma de fuente, es habitual que les caiga por la barbilla.
  • Si el bebé toma leche de fórmula, puede ayudarle una que esté destinada a evitar el reflujo.
  • Mejoran con la introducción de los alimentos sólidos en su dieta.

Vómitos

Los vómitos, en cambio, tienen una causa concreta y deben ser valorados por el o la pediatra. Se presentan de la siguiente forma:

  • La leche sale disparada de la boca del bebé en grandes cantidades, manchando todo lo que hay a su alrededor.
  • Presentan arcadas y esfuerzo.
  • Pueden acompañarse de lloros o molestias abdominales.
  • Se repiten varias veces.
  • Pueden deshidratar rápidamente al bebé debido a las grandes pérdidas de líquido.
  • Se deben a alguna patología, a algún virus o bacteria que debe de ser valorada y tratada.

En este artículo hablamos sobre las causas y el tratamiento de los vómitos.

Pues bien, una vez que tenemos claro qué son las regurgitaciones y cómo se presentan, vamos a ver cómo podemos evitarlas. Sigue leyendo para descubrirlo.

¿Cómo podemos evitar las regurgitaciones?

Como hemos visto a lo largo del artículo, las regurgitaciones son algo totalmente normal en los bebés menores de 6 meses. En caso de inmadurez, no vamos a poder evitarlas de ningún modo, pero sí que podemos reducir su aparición con los siguientes consejos:

  • No esperes a que el bebé tenga mucha hambre para darle de comer. Esto solo conseguirá que coma de forma intranquila y rápido, haciendo que trague más aire y se llene antes.
  • Dale la toma un poco incorporado para facilitar el paso de la leche al estómago sin que vuelva a la boca.
  • Sácale el gas a la mitad de la toma y al final. En este artículo explicamos las técnicas y posiciones para ayudar a eructar a un bebé.
  • Mantenle incorporado un rato después de que haya comido.
  • Portéale, además de todos los beneficios que tiene, mejorará su reflujo y sus cólicos. Aquí encontrarás toda la información necesaria sobre el porteo ergonómico.

Si el bebé sigue aumentando de peso, está activo y contento y moja varios pañales al día, las regurgitaciones no tienen mayor importancia.

En definitiva, las regurgitaciones son más frecuentes en unos bebés que en otros, pero son algo totalmente normal que os acompañarás durante unos meses. Durante ese tiempo, será habitual cambiar varias veces al día las sábanas.

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Bibliografía
  • MedlinePlus (16 de febrero de 2016). Reflujo gastroesofágico en bebés. Recuperado de: https://medlineplus.gov/spanish/refluxininfants.html

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