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Cómo tratar a niños nerviosos y desobedientes

 
Por Mª José Roldán. 9 julio 2020
Cómo tratar a niños nerviosos y desobedientes

¿Por qué hay niños rebeldes? Un niño o niña que es nervioso/a y desobediente es muy probable que tenga problemas emocionales que se deban tener en cuenta. Si tienes hijos/as que consideras que están más nerviosos/as de la cuenta, te interesa este artículo de paraBebés, en el que hablaremos sobre cómo tratar a niños/as nerviosos/as y desobedientes, ofreciéndote 10 pautas para poder ayudar a niño/as con problemas de conducta

Educa desde que nacen

Para evitar la desobediencia en los niños y niñas es necesario educarlos desde que nacen, no esperar a que sean mayores para empezar con una buena educación. Para ello, tienes que comprometerte con su educación incluso antes de que nazcan. Los niños y niñas aprenden siempre, son como esponjas y a través de la observación de ti es como más aprenden. Otras cosas las aprenderán de la experiencia y de las consecuencias que tengan sus actos.

Reconoce la ansiedad

¿Qué está pasando realmente? A los niños/as nerviosos/as les cuesta aceptar las críticas, incluso las que son constructivas, y se cierran en banda. No tienen las habilidades suficientes para lidiar con estas situaciones y se asustan, por eso tienen comportamientos de lucha o huida. Esto puede ocurrir por una ansiedad no reconocida.

Entiende por qué ocurre la ansiedad

¿Cómo actuar con un niño desobediente y que no escucha? Un niño que parece ser opositor o agresivo puede estar reaccionando con ansiedad que, según su edad, no es capaz de gestionar de manera efectiva. Especialmente, en los niños/as más pequeños/as con ansiedad (3 a 6 años), es posible que veas un comportamiento de congelación y aferramiento, e incluso rabietas. Por eso, es necesario reconocer su ansiedad, sus nervios o su desobediencia y encontrar la emoción de fondo para que le ponga nombre y la entienda, como miedo, frustración o tristeza.

Entiende la causa

¿Por qué hay niños rebeldes? Pueden haber muchas causas detrás de un comportamiento desobediente y nervioso. Normalmente, suele haber más de una causa:

  • Personalidad del niño/a. Puede que tenga un temperamento intenso. O incluso que tenga rasgos de personalidad que favorezcan este tipo de comportamiento, como por ejemplo: que tenga mucha sensibilidad a las situaciones o incluso, que sea un/a niño/a al que le cueste controlar los impulsos.
  • Estilo educativo de los padres/madres. También puede ser que el estilo educativo de los padres tenga que ver y será necesario valorarlo para encontrar la mejor solución en cada caso. Cuando los padres, madres, figuras de apego o cuidadores principales son demasiado permisivos o no se mantienen firmes en sus decisiones puede ocurrir que los niños y las niñas tengan este tipo de comportamiento. Esto ocurre porque, cuando los adultos no toman decisiones firmes, el niño o la niña pensará que no hay límites y, cuando los hay, aparecerá la resistencia y la frustración.

Asume tus responsabilidades

Es necesario que como padre o madre asumas tu responsabilidad y seas consciente de ello. Tienes que dedicarle suficiente tiempo para conocerle y así educarle correctamente. Piensa cuál es tu estilo educativo y cuál es tu disponibilidad emocional. Quizá solo necesita un poco más de atención por tu parte. En ocasiones, los niños y niñas rebeldes se comportan de esta manera porque quieren llamar la atención de sus padres y madres, aunque sea a través del refuerzo negativo.

Controla la frustración

Los problemas conducta también aparecen por culpa de la frustración mal canalizada o de la baja tolerancia a la frustración. ¿Cómo ayudar a un niño con problemas de conducta? Es necesario trabajar ese sentimiento desagradable y aprender a tolerarlo. Para ello, para poder controlar la frustración hay que experimentarla. Sin sobreproteger a los niños ni tampoco dándoles todo lo que piden. No consientas sus conductas inapropiadas.

Para aprender a gestionar la frustración es necesario entender las emociones y tolerar las que se sienten como negativas: la rabia y la ira son las más comunes. Entender que hay otras formas de poder expresar estas emociones de forma adecuada resultará fundamental en todos los casos.

Pon normas y límites

Los niños y niñas que tienen impulsividad o son inseguros, necesitarán normas y límites muy claras y que además, se deban cumplir. Hay muchas formas de hacerlo, y no es necesario castigar a los niños nerviosos y desobedientes a todas horas. Solo deben entender que tienen opciones y que un mal comportamiento tendrá unas malas consecuencias. De esta manera, entenderá que todo acto tiene consecuencia. Es buena idea ofrecer también consecuencias positivas por el buen comportamiento.

Sé consecuente

Es muy importante que en las pautas que sigas para educar a tus hijos, seas consecuente y perseverante todo el tiempo. De nada sirve castigar y levantar el castigo a los 5 minutos porque te sientes mal. Es necesario que si creas consecuencias las sigas y seas perseverante aunque hayas tenido un mal día, estés cansado/a y no te apetezca batallar con tus hijos/as.

Elige bien tus batallas

Cuando se educa a los hijos/as, sobre todo a los niños nerviosos y desobedientes, es muy importante saber escoger bien las batallas que se quieren enfrentar. No merece la pena discutir por todo, hay cosas más importantes que otras. Elige pocas, las más importantes, pero hazlo firme y nunca toleres lo intolerable. Por ejemplo, no tiene sentido que discutas con tus hijos e hijas porque no se han lavado los dientes una noche pero después les permitas y pases por alto las faltas de respeto o los insultos.

Llévale al especialista

A veces, los problemas de conducta en niños/as esconden trastornos psicológicos. Si crees que el mal comportamiento de tu hijo/a no es el correcto y comienzas a pensar que quizá pueda tener TDAH por su comportamiento impulsivo, entonces, habla con el especialista. También puedes llevarle si crees que tiene depresión infantil, que sufra bullying o problemas emocionales como baja autoestima. De cualquier modo, llevarle al especialista te podrá sacar de dudas y te dará las herramientas suficientes para solucionar el mal comportamiento de tu hijo/a.

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Bibliografía
  • Mackenzie, J.R. (2006). Poner límites. Editorial: Medici.
  • Ramos, P.R. y Torres, L. (2015). Niños desobedientes, padres desesperados: El método para que tu hijo te haga caso a la primera. Editorial: Aguilar.

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