Parto en el agua: protocolo, riesgos y beneficios
La búsqueda de una experiencia de parto más humanizada y más íntima, ha llevado a muchas mujeres a explorar alternativas al parto convencional. Entre estas opciones, el parto en el agua ha ganado popularidad, presentándose como una forma suave y poderosa de dar la bienvenida a un nuevo bebé.
La idea de sumergirse en agua tibia para aliviar el dolor de las contracciones, y parir en un entorno tranquilo es profundamente atractiva para muchas familias. Pero, ¿qué implica realmente un parto en el agua? ¿Es solo una moda o tiene beneficios respaldados por la evidencia?
En el siguiente artículo de paraBebés, te hablamos sobre cómo es un parto en el agua, protocolo, riesgos y beneficios.
¿Qué es el parto en el agua?
El parto en el agua es un método de parto, en el que una mujer pasa una parte o la totalidad de su trabajo de parto, en una piscina o bañera llena de agua tibia. Se utiliza una piscina de partos profesional, diseñada para ser profunda (permitiendo que el abdomen de la madre quede completamente sumergido), segura e higiénica.
La temperatura del agua se mantiene en un rango corporal confortable y seguro, generalmente entre 36° C y 37.5° C. El ambiente suele ser tranquilo, con luz tenue y un enfoque en la intimidad y el protagonismo de la mujer.
El bebé nace directamente en el agua. Inmediatamente después es llevado suave y lentamente a la superficie, para que tome su primera respiración de aire. Esta práctica, es considerada segura pero requiere un equipo profesional específicamente capacitado.
¿Cómo es el protocolo para un parto en el agua?
Un parto en el agua seguro, no es simplemente meterse en una bañera. Sigue un protocolo clínico estricto, diseñado para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos. Los pasos y consideraciones generales son los siguientes:
- Confirmar que la mujer cumple todos los criterios de bajo riesgo.
- Consentimiento informado, donde se discuten con la madre las ventajas, desventajas y las situaciones que requerirían abandonar la piscina.
Momento de la inmersión
Generalmente, se recomienda entrar en el agua cuando el trabajo de parto está bien establecido, lo que suele significar que tiene contracciones regulares e intensas y una dilatación de aproximadamente 5 centímetros.
Monitorización durante la inmersión
En estos casos, existen dos tipos de monitorización durante la inmersión:
- Monitorización materna: la matrona controlará regularmente los signos vitales de la madre: temperatura (para detectar fiebre), pulso y tensión arterial. También se asegura de que la madre se mantenga bien hidratada.
- Monitorización fetal: en un parto de bajo riesgo, la monitorización continua no es necesaria. En el agua, se realiza una monitorización fetal intermitente para controlar el bienestar del bebé.
Manejo del dolor y la movilidad
El agua es el principal método de analgesia. La mujer tiene total libertad de movimiento para adoptar las posturas que le resulten más cómodas (de rodillas, en cuclillas, flotando, apoyada en los bordes).
El período expulsivo y el nacimiento
La mujer es animada a seguir sus instintos y pujar de la manera que le resulte más natural. El bebé nace sumergido en el agua. El profesional que asiste el parto guía al bebé hacia la superficie de forma suave y sin prisas, pero en un tiempo breve.
El alumbramiento de la placenta
Este es un punto de consenso en la mayoría de los protocolos. Se recomienda que la madre salga del agua para el alumbramiento de la placenta, por razones de seguridad y actuar rápidamente en caso de una hemorragia posparto.
Beneficios del parto en el agua
Esta sección explora en detalle las ventajas y desventajas del parto en el agua, comenzando por los beneficios, que están principalmente centrados en la madre y la experiencia del parto.
Beneficios para la madre
- Alivio del dolor (analgesia natural): el agua tibia relaja los músculos, reduce la tensión y la percepción del dolor de las contracciones.
- Menor necesidad de analgesia farmacológica: menor de uso de anestesia epidural y otros analgésicos opioides.
- Mayor movilidad y libertad de movimiento: el agua permite a la mujer moverse y cambiar de posición con una facilidad que sería imposible "en seco".
- Reducción del estrés y la ansiedad: el entorno tranquilo y el abrazo del agua tibia tienen un efecto profundamente relajante.
- Mayor satisfacción con la experiencia del parto: se reportan niveles más altos de satisfacción con su experiencia de parto.
- Potencial reducción de la duración del parto: la relajación y la eficiencia de las contracciones en el agua pueden llevar a una primera etapa del parto ligeramente más corta.
- Potencial reducción de desgarros perineales y episiotomías: el agua tibia ayuda a ablandar y relajar los tejidos del perineo.
Beneficios para el bebé
- Transición más suave y menos traumática: nacer en un ambiente acuático, cálido y oscuro se asemeja más al entorno intrauterino, lo que teóricamente proporciona una transición más gentil al mundo exterior.
- Bienestar fetal: una madre relajada, con un buen flujo de oxitocina y menos hormonas del estrés, y un parto potencialmente más fluido, contribuyen a un mayor bienestar fetal.
Riesgos del parto en el agua
Es igualmente importante analizar las desventajas del parto en el agua, que son los riesgos potenciales. Es crucial señalar que, cuando se siguen protocolos estrictos en embarazos de bajo riesgo y con personal capacitado, estos riesgos son muy bajos.
Riesgos para la madre
- Hemorragia Posparto.
- Infección.
Riesgos para el bebé
- Infección.
- Ruptura del cordón umbilical.
- Dificultades en la termorregulación.
¿Quién puede tener un parto en el agua?
El criterio fundamental es uno: el parto en el agua es una opción segura exclusivamente para mujeres con un embarazo de bajo riesgo.
- Embarazo a término: generalmente entre las 37 y 42 semanas.
- Embarazo único: no gemelar o múltiple.
- Bebé colocado en posición cefálica: cabeza abajo.
- Inicio del trabajo de parto espontáneo.
- Ausencia de complicaciones médicas maternas significativas.
- Ausencia de complicaciones fetales.
- Sin antecedentes obstétricos que aumenten el riesgo.
Precio del parto en el agua
La disponibilidad y el coste del parto en el agua en España, varían drásticamente entre el sistema público y el privado.
En la Sanidad Pública (Sistema Nacional de Salud - SNS)
Si el hospital público que te corresponde por tu área de salud, ofrece esta opción y cumples con los criterios de bajo riesgo, el coste está completamente cubierto por la Seguridad Social, por lo que es gratuito.
La disponibilidad es limitada y muy desigual entre las diferentes comunidades autónomas y hospitales. No todos los hospitales públicos disponen de esta opción, y en los que sí las tienen, puede que solo haya una o dos bañeras, por lo que su disponibilidad no está garantizada (pueden estar ocupadas).
¿Dónde se puede parir en el agua en España en el sistema público?
La mejor estrategia es investigar durante el embarazo. Consulta la página web del hospital que te corresponde, busca su "protocolo de atención al parto normal" o "plan de parto y nacimiento". Pregunta a tu matrona en las clases de preparación al parto.
En la Sanidad Privada
Los precios son muy variables. Muchos hospitales privados modernos, ofrecen salas de parto equipadas con bañera. Un suplemento por el uso de la sala con bañera puede rondar los 300 a 600 euros.
Si se contrata un "pack de parto" completo en un hospital privado, el coste total puede oscilar entre 3.000 y 8.000 euros o incluso más.
- Casas de partos: en las pocas casas de partos que existen en España (centros liderados por matronas, a menudo adyacentes a un hospital), el parto en el agua es una opción central. El coste es privado y suele ser similar al de un parto en casa.
- Parto en casa: si optas por un parto planificado en casa con un equipo de matronas privadas, el alquiler de una piscina de partos es una opción común. El coste total del equipo de matronas suele rondar los 2.500 a 4.000 euros, a lo que hay que sumar el alquiler de la piscina (unos 150-250 euros).
Preguntas frecuentes sobre el parto en el agua
¿Es seguro dar a luz en el agua?
Sí, siempre que se realice bajo supervisión médica y con un protocolo adecuado. Sin embargo, no todas las mujeres son candidatas a este tipo de parto.
¿Quién no puede tener un parto en el agua?
No se recomienda en embarazos de alto riesgo, en partos múltiples, si hay preeclampsia, hemorragias o complicaciones médicas previas.
¿Qué beneficios tiene el parto en agua?
Reduce la percepción del dolor, favorece la relajación, disminuye la necesidad de anestesia y puede facilitar la dilatación.
¿Qué riesgos existen en el parto en agua?
Los más señalados son posibles infecciones, dificultad para controlar una hemorragia y complicaciones en casos de emergencia.
¿Dónde se puede realizar un parto en el agua?
En algunos hospitales, clínicas y también en partos en casa planificados, siempre bajo supervisión de profesionales.
¿El bebé puede tragar agua al nacer?
No, porque al salir del útero el reflejo de inmersión impide que respire bajo el agua. El bebé solo empieza a respirar al entrar en contacto con el aire.
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- L. Pérez, C Rull, M Riera. Inmersión en agua durante el parto: revisión bibliográfica.
- Matronas Prof., 16 (2015), 108-113
- L. Mallen, M. Roé, N. Colomé, A. Ferre, M. Palacio, C. Terré-Rull. Uso de hidroterapia durante el parto: evaluación del dolor, uso de analgesia y seguridad neonatal. Enferm Clínica., 28 (2018), pp. 309-315
- Herrera A. (2021). La inmersión en agua como alivio del dolor durante el trabajo de parto. Salud Pública de México, 63(4), 470. Epub: 27 de febrero de 2023.
