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¿Es bueno el arnés para bebés?

 
Por Eva Martínez Fierro. 31 agosto 2020
¿Es bueno el arnés para bebés?

Hoy en día, existen en el mercado multitud de instrumentos destinados a facilitar la labor de los padres y madres a lo largo de la crianza de sus hijos e hijas, pero muchos de estos elementos, lejos de beneficiar a los bebés, pueden derivar en consecuencias negativas para su desarrollo que se manifestarán en el momento o a lo largo de los años.

Artilugios como los andadores para bebés, saltadores, tacatás, arneses o correas de seguridad han estado en auge durante algunos años y más tarde se ha demostrado cómo traen más desventajas que beneficios a lo largo del crecimiento de los niños y niñas.

En este artículo de paraBebés acerca de si es bueno el arnés para bebés, vamos a analizar si este instrumento tiene ventajas o desventajas, cuándo empiezan a caminar los bebés y de qué se trata el método del movimiento libre.

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¿Cuándo aprenden a caminar los bebés?

Uno de los momentos más especiales para las familias es cuando su bebé comienza a dar sus primeros pasos de forma autónoma. Es imposible predecir cuándo lo conseguirá cada niño y niña, ya que cada uno tiene un ritmo de desarrollo diferente que debe de ser respetado para que se desarrolle correctamente.

En muchas ocasiones, habrás escuchado a padres y madres decir “mi hijo caminaba con 10 meses”, “el mío lo hacía con 8 meses ya”, como si de una competición se tratase. Cada bebé es diferente y logrará los hitos cuando esté preparado para ello, sin necesidad de ser forzado a ello ni de ser comparado con otros niños y niñas.

Las estadísticas y los estudios realizados a lo largo de los años establecen que la edad con la que la mayoría de los niños y niñas comienzan a dar sus primeros pasos es entre los 9 y los 14 meses de edad, mejorando su técnica poco a poco. No obstante, es completamente normal que hasta los 18 meses no logren caminar sin ningún apoyo. Como vemos, el rango de edad con el que alcanzan la bipedestación es bastante amplio y que empiecen a andar con un mes u otro no es indicativo de nada.

¿Cómo podemos estimular los padres y madres a los bebés para que consigan caminar? Sigue leyendo para descubrirlo.

El movimiento libre

Emilie Pikler (1902–1984) defendió a lo largo de su vida un método pedagógico de crianza basado en el desarrollo espontáneo y autónomo del bebé. Es lo que hoy en día conocemos como el Método del movimiento libre. Su característica principal es el respeto absoluto al niño o niña en cada etapa de su vida, sin intervenir en su desarrollo y favoreciendo el juego libre y el movimiento independiente dentro de un espacio seguro y adaptado.

Los adultos tienen el papel de acompañar a los bebés en su crecimiento, observando sus necesidades y dándole respuesta, asegurándose de que el entorno del bebé no entraña ningún peligro y supervisando lo que hace. No significa que deba despreocuparse del niño o o de la niña, sino que le aportará la seguridad que necesita en cada momento y le reconocerá sus logros, haciéndole sentir querido, valorado y respetado.

Dentro del movimiento libre, será la curiosidad del bebé y sus propios intereses los que marcarán el ritmo de su desarrollo, descubriendo por sí mismo sus capacidades y limitaciones y desarrollando sus habilidades poco a poco. De esta forma, los bebés nunca serán forzados a adoptar posturas a las que ellos no llegan por sí mismos, evitando así tensar sus músculos, limitar sus movimientos y su independencia y frenar su desarrollo autónomo.

Para fomentar el movimiento libre de nuestros hijos e hijas, podemos hacer lo siguiente:

  • Crear un espacio óptimo para el bebé: amplio, seguro, limpio, adaptado a las necesidades de cada momento, con materiales estimulantes como espejos a su altura o barras en las que se puedan agarrar.
  • Ropa cómoda, que no limite en ningún momento sus movimientos.
  • Mejor descalzo. Para un correcto desarrollo de la estructura del pie del bebé y para que aprenda a caminar correctamente, es imprescindible que vaya descalzo el máximo tiempo posible. Los zapatos solo deben usarse en la calle y una vez que el bebé ya camina por sí mismo, asegurándonos que son adecuados a su desarrollo.

De esta forma, desde los primeros días, podemos tumbar a nuestro bebé en una mantita en el suelo boca arriba, aprovechando los momentos en los que se encuentra despierto, saciado y receptivo. Podemos mostrarle juguetes, jugar con nuestra voz u otros estímulos para que poco a poco vaya conociendo el espacio en el que se encuentra y desplazándose por él a medida que su habilidad motriz le permita. Primero, se girará sobre sí mismo, luego, se tumbará boca abajo, adoptará otras posturas, logrará sentarse, gatear, permanecer de rodillas, ponerse de pie con apoyo, dar sus primeros pasos agarrado a los muebles... Puedes ver más detalles en el artículo Cómo ayudar a mi bebé a caminar.

Entonces, ¿qué pasa con los andadores, tacatá y arneses de seguridad? En el apartado siguiente te lo explicamos.

¿Es bueno el arnés para bebés? - El movimiento libre

¿Es bueno el arnés, los andadores y otros elementos de ayuda para caminar?

En el momento en que introducimos en la vida de los bebés elementos para forzarles a adoptar posturas para las que no están preparados, estamos limitando su desarrollo. Aunque a priori nos parezca que les ayudamos sentándoles en una hamaca cuando no son capaces de mantenerse sentados por sí mismos “para que fortalezcan la espalda”, o cuando les sentamos en un tacatá para que puedan andar, o cuando les atamos un arnés para que no se caigan andando, lo único que estamos haciendo es poner barreras y echar el freno al desarrollo de sus capacidades y habilidades.

Por lo tanto, los arneses de seguridad no son buenos para los bebés, ni las hamacas, ni los andadores, ni los tacatá, ni ningún elemento en el que el bebé adopte una postura a la que no haya llegado por sí mismo y que les mantenga en una posición fija que les deje poca opción de movimiento.

En el caso de los arneses de paseo o correas en concreto, vamos a ver cuáles son las desventajas de su uso:

  • Su uso original está destinado a la atención terapéutica de niños y niñas que presentan alguna discapacidad motriz, pero su uso se ha generalizado para la comodidad de los padres y madres de bebés sanos.
  • Obligan a los niños a adoptar una postura que no son capaces de lograr por sí mismos, por lo que los huesos y músculos se encuentran forzados pudiendo llegar a lesionarse y presentar secuelas en el futuro.
  • No dejan libertad de movimiento a los niños y niñas.
  • Crean dependencia y falsa seguridad, por lo que pueden fomentar cierta torpeza motriz cuando no se dispone de ellos.
  • Impide desarrollar el sentido del equilibrio del bebé correctamente, ya que el peso lo compensa el adulto que sujeta la correa.
  • Los niños y niñas necesitan caerse y levantarse para conocer el entorno y aprender a desenvolverse en él. Con crear un entorno seguro es suficiente para que el golpe que se puedan dar al caer no revista gravedad ninguna.
  • El ir atado por la calle evita adquirir normas de seguridad para los niños y niñas, como dar la mano al cruzar la carretera, por ejemplo.

Tipos de arnés para bebés

Aún sabiendo que el uso de arnés está desaconsejado en bebés sanos, si libremente decides usarlo vamos a contarte qué tipos de arnés hay en el mercado en la actualidad:

  • Arnés de sujeción completa: lleva acolchados en la zona genital, tronco y hombros. Se trata de una especie de mono que se ajusta al cuerpo del bebé y se regula en altura para la comodidad de los padres y madres que lo sostengan. Evita que el bebé se caiga al suelo cuando aún es inestable, es decir, cuando comienzan a dar sus primeros pasos.
  • Arnés-correa: este difiere del anterior, ya que únicamente se ajusta al pecho del bebé como si fuera un cinturón ancho. También evita que el bebé se caiga pero está más indicado cuando ya andan con estabilidad y no quieres que se separen de tu lado. En vez de sujetarse desde arriba, el adulto puede ir detrás del niño o niña.

No obstante, los arneses para bebés no son adecuados para aprender a caminar y solo deberían usarse por profesionales sanitarios cuando exista algún problema motriz. Los niños y niñas aprenden por sí mismos a andar y no necesitan ningún elemento externo que les ayude a conseguirlo. Cuando estén preparados, lo harán de forma autónoma y segura.

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Bibliografía
  • Merino Andrés, J. (12 de mayo de 2015). ¿Son adecuados los andadores infantiles? Recuperado de: https://efisiopediatric.com/adecuados-los-andadores-infantiles/
  • Pikler, E. (1984). Moverse en libertad. Desarrollo de la motricidad global. Narcea: Madrid

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