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¿El chupete da gases?

 
Por Eva Martínez Fierro. 3 diciembre 2019
¿El chupete da gases?

Los recién nacidos expresan sus necesidades a través del llanto, puesto que es la única vía de comunicación que conocen para “decirnos” que quieren algo. Pero a veces, este llanto se vuelve inconsolable y se convierte en una rutina que se repite a la misma hora un día tras otro. No hay forma de calmarles en esos momentos en los que se retuercen y no dejan de llorar durante horas.

El objetivo de los chupetes es tranquilizar a los bebés y responder a su necesidad innata de succión, pero tampoco parece servir en esos momentos. Y aquí es cuando nos surgen ciertas dudas: ¿es posible que esta succión continua del chupete haga al bebé tragar más aire de lo normal? ¿puede esto causar gases al bebé o intensificar los temidos cólicos del lactante? En este artículo de paraBebés vamos a descubrir si el chupete da gases y si son útiles los chupetes anticólicos.

Chupete y cólicos del lactante

Hasta un 40% de los bebés sufren los conocidos cólicos del lactante. Se trata de un llanto inconsolable que dura entre dos y tres horas prácticamente todos los días de la semana, normalmente al atardecer o anochecer. Se extienden desde las primeras semanas de vida hasta aproximadamente los tres primeros meses de edad. No se trata de algo grave pero sí resulta bastante incómodo y, sobre todo, crea una gran impotencia en los padres que no saben qué hacer para que su hijo se calme y deje de llorar. El origen de este trastorno no está del todo claro pero sí que hay ciertas cosas que podemos hacer para intentar calmarlos. ¿Es el chupete una de ellas? Vamos a verlo a continuación.

El chupete produce gases en los bebés

Este complemento infantil que es universalmente usado por la mayoría de las familias, sirve para tranquilizar y calmar a los niños. Entre las ventajas del chupete encontramos que da respuesta a la necesidad de succionar y chupar que tienen los bebés desde el momento de su nacimiento. Aquí puedes ver otros beneficios del chupete en bebés.

Sin embargo, entre las desventajas del uso del chupete, encontramos que los chupetes pueden asociarse a una mayor cantidad de gases debido al aire que se traga a través de la succión. Los cólicos del lactante están íntimamente relacionados con los gases del intestino, bien sea por acumulación o por incapacidad de expulsarlos, por lo que el uso del chupete podría incrementarlos en vez de conseguir el factor tranquilizador del bebé que buscamos con él.

Además, si tenemos en cuenta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Asociación Española de Pediatría (AEDP), no se debería usar el chupete durante el primer mes de vida ya que podía interferir con la lactancia materna que todavía no está establecida correctamente. En ese momento es cuando los cólicos han hecho ya su aparición, por lo que no podremos saber si causa el efecto contrario al que buscamos en nuestro bebé.

Hoy en día, gracias a los últimos estudios y avances en odontopediatría, se han creado tanto biberones como chupetes anticólicos que tratan de evitar la ingesta excesiva de aire por parte de los bebés cuando realizan la succión nutritiva (cuando se alimentan) y la succión no nutritiva (la que usan para calmarse con el chupete o su mano, por ejemplo). Vamos a centrarnos ahora en los chupetes anticólicos.

¿Los chupetes anticólicos funcionan?

Los chupetes anticólicos son algo novedoso y poco conocido de momento. La mayoría de padres y profesionales están familiarizados con los famosos biberones anticólicos que llevan integrada una válvula para que salga el aire con la intención de que el bebé succione la menor cantidad posible.

Por su parte, los chupetes anticólicos llevan integrado un canal de aire para que este sea expulsado y no sea tragado por el bebé. Han sido diseñados por un equipo de odontopediatras con el objetivo de aliviar las molestias que producen los gases al bebé y, además, la tetina es muy fina para evitar presiones tanto en la lengua como en el paladar.

Por lo tanto, los chupetes chupetes servirán para que los bebés ingieran la menor cantidad de aire posible mediante la succión, pero esto no garantiza que no vayan a sufrir cólicos.

Trucos para evitar los gases

Como hemos mencionado anteriormente, los cólicos y los gases están íntimamente relacionados, pero aún tomando todas las precauciones necesarias para que los recién nacidos no absorban aire, los cólicos pueden aparecer. Normalmente, los bebés que se alimentan a través de biberón suelen tener más gases que los que se alimentan a base de pecho, debido a que la succión es diferente y les hace tragar más aire. Aun así, algunos bebés que se alimentan únicamente del pecho materno y que nunca han usado chupetes o biberón, también presentan esta afección a pesar de ingerir menos aire que el resto.

Para evitar que se acumulen los gases, debemos intentar que los expulse después de cada toma, poniendo al bebé en vertical apoyado en nuestro hombro y dando unas palmaditas suaves en su espalda. Esto también lo podemos hacer a mitad de la toma de leche si le vemos incómodo.

Si nos anticipamos a darle de comer antes de que muestre signos de hambre, conseguiremos que beba la leche (ya sea del pecho o del biberón) de una forma más relajada y con menos ansia y esto hará que entre menos aire en su estómago.

También son muy efectivos los masajes circulares en la barriga del bebé, haciéndolos en sentido de las agujas del reloj. Hay que hacerlos ejerciendo un poco de presión empezando por su ingle derecha, subiendo hasta un poco más arriba del ombligo y acabando en la ingle izquierda. Además, les ayudará a expulsar los gases subir sus piernas de forma que las rodillas toquen su pecho y, después, moverlas como si estuviera pedaleando en bicicleta.

Debemos evitar las infusiones u otros remedios caseros ya que pueden agravar el problema o incluso causar otros al bebé. Lo mejor que podemos hacer es seguir alimentándole con su leche y consultar al pediatra cualquier duda que tengamos.

En definitiva, cada bebé es un mundo y no podemos generalizar en estos casos. El pediatra será la persona encargada de diagnosticar los cólicos del lactante y descartar otros trastornos. Habrá niños a los que la succión del chupete les ayudará a tranquilizarse y a otros les provocará tener más gases incrementando su malestar. En caso de que los cólicos continúen, deberemos buscar alternativas como el uso de masajes, establecimiento de rutinas y técnicas de relajación que puedan ayudar a nuestro bebé a calmarse.

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Bibliografía
  • García, C. y Trujillo, F. M. (17 de septiembre de 2017). Cólico del lactante: cómo identificarlo y que hacer. Recuperado de: https://elpais.com/elpais/2017/09/13/mamas_papas/1505301708_086397.html
  • Valencia, T. (28 de junio de 2013). El chupete, ¿bueno o malo? Recuperado de: https://www.pediatriadelspirineus.org/blog/post/340/El-chupete-bueno-o-malo

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