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Mi bebé tiene un ojo irritado, ¿qué hago?

 
Por Sheila Peón. 7 enero 2020
Mi bebé tiene un ojo irritado, ¿qué hago?

Es habitual encontrarse en la consulta de pediatría con niños y niñas que presentan un ojo rojo e irritado y detrás de ellos unos padres o madres preocupados. Esto se debe a un enrojecimiento de una de las partes que forman el ojo (conjuntiva o esclerótica), generalmente, a consecuencia de alguna inflamación ocular. No tiene por qué tratarse de una conjuntivitis, aunque a menudo sea esto lo primero que se nos venga a la mente. Puede producirse por otro motivo totalmente distinto.

Si te encuentras en la situación de que tu bebé tiene un ojo irritado y no sabes qué hacer, con esta información esperamos ayudarte. En este artículo de paraBebés veremos las causas de los ojos rojos e irritados en bebés, qué hacer cuando un bebé tiene un ojo enrojecido y cómo curar los ojos irritados en niños pequeños.

Causas de los ojos rojos e irritados en bebés

A los infantes se les ponen los ojos rojos e irritados por varios motivos. Estos son los más frecuentes:

  • Conjuntivitis aguda. Es la causa más habitual del ojo rojo en la infancia. Cursa además con secreciones e inflamación de la conjuntiva (la membrana que recubre la parte blanca del ojo). Puede ser producida por una bacteria, un virus o alergia. Las más frecuentes son las víricas.
  • Conjuntivitis neonatal. Aparece en el primer mes de vida, sobre todo en los 15 primeros días. Los causantes son gérmenes que provienen del canal del parto de la madre, produciendo secreciones, párpados hinchados, sensibles y enrojecidos. Por ello en los hospitales suelen administrar unas gotas en los ojos de los recién nacidos para evitar estas situaciones.
  • Cuerpo extraño. Cuando algo se le ha metido en el ojo produce molestia o dolor, lagrimeo continuo y ojo rojo.
  • Humo del tabaco. Si un bebé se encuentra en un ambiente con humo, se le irritan los ojos.
  • Exceso de sol. Si el niño ha estado expuesto bastante tiempo a la luz directa del sol, ya sea en verano o en invierno con el resplandor de la nieve. De ahí la importancia de proteger sus delicados ojos con unas gafas de sol especiales para niños.
  • Abuso de pantallas. No conviene dejar al bebé durante tiempos prolongados delante de la televisión, el teléfono móvil o la tablet. Esto les produce sequedad e irritación ocular.

Otras causas menos probables:

  • Orzuelo. Se desarrolla cuando una glándula sebácea que se encuentra en el borde del párpado se infecta.
  • Queratitis. Es una inflamación de la córnea que cursa con ojo rojo, dolor y sensibilidad a la luz.
  • Blefaritis. Inflamación de los bordes de los párpados y aparecen pequeñas costras.
  • Dacriocistitis. Se trata de la inflamación del saco lacrimal, que está infectado por bacterias y mantiene obstruido el conducto lacrimonasal (por el cual se transportan las lágrimas).
  • Glaucoma. Enfermedad que daña el nervio óptico.

Qué hacer cuando un bebé tiene un ojo irritado

Si descubrimos uno o los dos ojos irritados y rojos en el niño, intentaremos encontrar la causa que lo ha producido, ya que hay algunas patologías que pueden llegar a ser graves afectando a la vista de los pequeños, y más aún cuando están en una fase de pleno desarrollo, incluido el visual. Por ello, si no estamos seguros del motivo, o han pasado unos días y no desaparece y además aparecen síntomas nuevos, lo mejor es consultar con el o la pediatra.

No hay nada de malo en lavar el ojo con suero fisiológico y una gasa estéril, incluso es beneficioso si hay algún cuerpo extraño dentro ya que lo arrastra hacia afuera, o para aliviar el picor y la irritación en el ojo del niño. Debemos tener la precaución de lavarnos las manos antes y después de actuar.

Si sabemos que se trata de una conjuntivitis o sospechamos que pueda serlo, evitar llevar al bebé a la guardería ya que esta es muy contagiosa. La contagiosidad disminuye pasada una semana.

Cómo curar ojos irritados en bebés

Nuestras actuaciones dependerán fundamentalmente de la causa que lo haya producido:

  • Conjuntivitis víricas: lavados con suero fisiológico y gasas estériles. Si se van a limpiar los dos ojos, utilizar una gasa nueva para cada ojo, así evitamos contaminaciones de un ojo a otro. Los papás tendrán que lavarse frecuentemente las manos si no quieren contagiarse también.
  • Conjuntivitis bacterianas: lavados con suero y el pediatra recetará antibiótico tópico, en forma de pomada o gotas.
  • Conjuntivitis alérgicas: si se conoce, evitar el elemento que produce la alergia y lavar con suero. El médico puede que le recete algún colirio antihistamínico.
  • Orzuelos: curan espontáneamente sin tratamiento. Se acelera la desaparición si ponemos compresas calientes durante varias veces cada día. Para evitar quemaduras, primero comprobar que no está demasiado caliente.
  • Blefaritis: utilizando un bastoncillo de algodón humedecido, limpiaremos el borde del párpado para despegar y retirar las pequeñas costras.

En todo caso, hay que procurar evitar que el frasco que contiene suero, colirio o medicamento toque directamente el ojo o el párpado para que no se contamine. Además, tenemos que huir de remedios caseros antiguos como la manzanilla directa en los ojos con conjuntivitis, así como la leche materna para los ojos rojos. No existe ninguna base científica que respalde ninguna de las dos, e incluso pueden ser contraproducentes y nocivas.

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Bibliografía
  • Díez del Corral Belda, J. M. (2015). Oftalmología pediátrica para todos los días.
  • Pediatría Integral. (2018). El ojo rojo en pediatría.
  • Portal de formación de la Asociación Española de Pediatría. (2019). Urgencias pediátricas más prevalentes en periodo estival por especialidades.

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