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¿Cómo manejar las rabietas en niños?

 
Por Lorena García Vega. Actualizado: 9 octubre 2020
¿Cómo manejar las rabietas en niños?

Las rabietas son uno de los momentos en el desarrollo de los niños y niñas más temidos por los padres y madres, y es que resulta complicado manejarlas y ser capaces, en un estado de tal inquietud, ofrecer una respuesta efectiva y amable para todas las partes; y ni qué decir tiene la importancia que la presión social ejerce a la hora de solucionar un conflicto. En este artículo de paraBebés, conocerás qué son, por qué se producen y cómo manejar rabietas en los niños y niñas.

¿Qué son y por qué se producen las rabietas?

Entre el año y medio y los cuatro años, lo niños comienzan a experimentar estas rabietas o estallido emocional, en el cual las emociones fluyen desbocadas, sin control, sin herramientas para saber gestionarles y ni tan siquiera poseen la capacidad de comprender por qué experimentan tal explosión y qué nombre poner a esa cantidad de emociones y sentimientos.

Causa de las rabietas

A pesar de que el contexto influye en el nivel de magnitud que puede adquirir la pataleta, en realidad, es un comportamiento que responde a un proceso neurológico cuando el menor se ve sometido a una gran carga de frustración, normalmente debida a la necesidad de actuar de forma más autónoma.

Los niños y niñas, al igual que ocurre con los adultos, segregan cortisol, que es la hormona del estrés, que al liberarse desencadena en una rabieta. En pleno desarrollo neuronal, el niño todavía no es capaz de entender bien las sensaciones que experimenta, está saturado de una carga emocional que no es capaz de controlar, la amígdala que forma parte del sistema límbico "secuestra" a todas las emociones, y es el momento en el que el menor pierde el control de su comportamiento, siendo lo que se conoce como secuestro emocional.

Tipos de pataletas

Además, se puede hablar de dos tipos de rabietas a nivel neurológico:

  • Las que se desarrollan en el cerebro inferior o más primitivo donde se encuentra la amígdala, bloqueando cualquier tipo de control o comprensión sobre la situación.
  • Las rabietas procedentes del cerebro superior que, a diferencia de las anteriores, el niño actúa de forma totalmente consciente con el fin de lograr un objetivo. Estas son más propias de niños más mayores, pues requiere tener la suficiente madurez para ser capaz de manejar una situación a través de su comportamiento con el fin de alcanzar una meta.

¿Cómo manejar las rabietas? Para poder manejar las rabietas de una forma amable y respetuosa para todas las partes, se pueden aplicar algunas estrategias e irlas incorporando al estilo comunicativo en la familia.

Respirar

Es preferible evitar actuar y tratar de zanjar una situación descontrolada cuando ambas partes se encuentran exaltadas, la prioridad no es solucionar el motivo que ha desencadenado la rabieta, el primer paso es calmarse para ver la situación desde otra perspectiva y de una forma más objetiva y conciliadora.

Tener paciencia

Sí, parece fácil pedirla, pero la cosa cambia cuando se está inmerso en una situación de descontrol, no obstante, puede entrenarse día a día en situaciones cotidianas que no entrañen demasiado desbordamiento pero que ayuden a que el niño entienda mejor qué siente y por qué lo siente

Tener confianza

Ante cualquier circunstancia es importante mantener la confianza y seguridad de que esta etapa pasará y que la relación fluirá mejor y de manera más calmada; capacitar al niño o niña de que podrá ir ofreciendo una respuesta emocional más ajustada a la situación.

Dar tiempo

Y no solo referido al tiempo que necesita el menor para recuperar un estado más calmado donde pueda comprender mejor los motivos que han provocado la pataleta, sino también que el adulto se tome un tiempo para enfrentarse a la situación enfocándose en la solución, tratando de obviar esa forma tan escandalosa que su hijo tiene de manifestar su frustración y sobre todo tratando de recuperar una actitud calmada para evitar tomar decisiones o actuar de un modo que posteriormente se pueda arrepentir.

Evitar la presión social

Los "falsos jurados" que examinan y evalúan la situación cuando el niño está atravesando una rabieta y observan escandalizados como llora y analizan cómo actúa el adulto, no deben influir en la respuesta que se le ofrezca al menor; cada uno es conocedor de cómo lleva la tarea educativa y desde luego lo hace lo mejor que sabe. Que un niño llore, grite y patalee, por ejemplo, en un supermercado, es algo normal, forma parte de la reafirmación de su personalidad y la respuesta que se le ofrezca debe ajustarse a los valores del adulto implicado y en ningún caso de los espectadores.

Acompañar

Es frecuente el comportamiento por parte del adulto de que cuando un niño tiene una rabieta, se le deje solo y sin mediar palabra, esperando que se le pase. Lo que no se plantea es que esa actitud suele ofrecer el efecto contrario y, en muchas ocasiones, el menor se frustra más al no sentirse entendido, comprendido ni acompañado cuando lo pasa mal. Es más positivo hacerle consciente de, que a pesar de su malestar, está acompañado, se le quiere, se le respeta y que cuando se sienta preparado, podrá contar con el apoyo incondicional de las personas que más le quieren.

Sentido del humor

La risa tiene efecto desbloqueo, a pesar del enfado o del estrés de un momento de rabieta, una broma, cosquillas o un gesto gracioso puede distraer la situación, siempre y cuando no vaya acompañado de un tono de burla hacia el niño.

Abrazar

Ofrecer un abrazo, sin invadir, solo hay que indicar que en el momento que lo necesite podrá ir corriendo a los brazos de sus padres.

El abrazo reconforta y alivia, y sentir esa placentera sensación de comprensión y respeto que produce el que, a pesar de un berrinche, siempre cuenta con sus padres para poder cobijarse, es muy importante para el desarrollo de un concepto de sí mismo positivo.

No tomárselo como una lucha

Lo importante no es ganar al niño y salir vencedor de los conflictos, ya que si hay un ganador también hay un perdedor y el niño no tiene por qué sentirse en esa posición; antes que ganar a los niños es más efectivo tratar de ganarse a los niños.

Educar emocionalmente

Es importante que los niños y niñas vayan conociendo, identificando y entendiendo sus emociones para poder regularlas. En este artículo explicamos cómo trabajar las emociones en los niños y las niñas.

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Bibliografía
  • Cavallo, R., & Panarese, A. (2016). Se acabaron las rabietas (1a ed.). La esfera de los libros.
  • Siegel, D. J., & Bryson, T. P. (2011). El cerebro del niño. Alba.
  • Tirado, M. (2020). Rabietas: Consejos y herramientas para lidiar con ellas con conciencia, humor y amor (1.a ed.). Ediciones Urano México.

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