El embarazo suele describirse con palabras poéticas: el "brillo" de la maternidad, la dulce espera, la magia de la vida. Sin embargo, si estás embarazada ahora mismo, es probable que sientas que ese "brillo" es, en realidad, una capa persistente de sudor.
De repente, te encuentras abriendo las ventanas en pleno invierno, abanicándote con cualquier papel que encuentres a mano o sintiendo que un horno invisible se ha encendido dentro de tu pecho. Los sofocos son uno de los síntomas de embarazo más comunes, pero menos discutidos de la gestación.
En el siguiente artículo de paraBebés, te explicaremos la ciencia detrás de los sofocos en el embarazo por trimestre, qué son, causas y remedios.
¿Qué son los calores y sofocos en el embarazo?
Antes de entrar con la explicación, es importante definir qué está pasando biológicamente. Un sofoco no es simplemente "tener calor" porque hace sol. Es una respuesta fisiológica repentina e intensa.
Se define como una sensación súbita de calor, que inicia en la parte superior del pecho y se extiende rápidamente hacia el cuello y la cara. A menudo va acompañada de enrojecimiento de la piel (rubor), sudoración profusa y en ocasiones, un aumento del ritmo cardíaco.
¿Por qué sientes calor en el embarazo?
La clave está en la temperatura en el embarazo. La temperatura de tu cuerpo en reposo, aumenta ligeramente durante la gestación. Aunque sea poco, es suficiente para que tu umbral de tolerancia al calor baje drásticamente.
Para compensar este aumento y proteger al feto, tu cuerpo activa mecanismos de enfriamiento:
- Vasodilatación: los vasos sanguíneos de la piel se dilatan (se ensanchan) para llevar más sangre a la superficie y liberar calor.
- Sudoración: las glándulas sudoríparas se activan para enfriar la piel mediante la evaporación.
Por lo tanto, el sofoco es en realidad, tu cuerpo trabajando eficientemente para mantenerte a ti y a tu bebé seguros y frescos, aunque eso te resulte increíblemente incómodo.
¿Cuándo empiezan los sofocos en el embarazo?
No existe una fecha exacta marcada en el calendario que indique cuando empiezan los sofocos en el embarazo, ya que cada mujer y cada embarazo son únicos. Sin embargo, es muy común sentir sofocos los primeros días de embarazo, incluso antes de saber que estás esperando un bebé.
Para muchas, es uno de los primeros síntomas de embarazo, apareciendo junto con la sensibilidad mamaria o la fatiga. Para otras, los calores se intensifican a medida que el bebé crece y demanda más energía metabólica.
Sofocos en el embarazo las primeras semanas
El primer trimestre es una tormenta perfecta de cambios hormonales. Si sientes que te estás asando y apenas llevas unas semanas, no estás sola. Los calores en el embarazo las primeras semanas, son extremadamente frecuentes y tienen culpables claros.
Hormonas
Apenas ocurre la implantación, tu cuerpo comienza a producir cantidades masivas de progesterona y estrógenos. Estas hormonas son vitales para mantener el embarazo, pero tiene un efecto termogénico (suben la temperatura).
Aumento del volumen sanguíneo
Desde el principio, tu cuerpo empieza a fabricar más sangre para nutrir a la placenta en formación. Si aumenta el volumen de líquido, tu corazón bombea más rápido y con más fuerza, lo que genera calor metabólico.
Metabolismo acelerado
Aunque el embrión es del tamaño de una semilla, tu cuerpo está trabajando a marchas forzadas para construir su "casa" (la placenta y el saco amniótico). Este esfuerzo energético libera calor.
A continuación te explicamos "Cómo saber que el embarazo va bien en el primer trimestre".
Sofocos en el embarazo en el segundo trimestre
El segundo trimestre suele conocerse como la "luna de miel" del embarazo. Las náuseas disminuyen y la energía aumenta. Sin embargo, para muchas mujeres, el calor persiste o cambia de naturaleza. Debido a las siguientes razones:
Expansión sanguínea máxima
Hacia la mitad del embarazo, tu volumen sanguíneo ha aumentado casi un 50% con respecto a tu estado normal. Tienes litros extra de sangre circulando por tus venas.
Tiroides
Durante el embarazo, la glándula tiroides es más activa. Las hormonas tiroideas regulan el metabolismo y la producción de calor.
Ganancia de peso
En este trimestre, el aumento de peso se hace más evidente. La grasa corporal actúa como un aislante térmico. Cuanto más tejido adiposo se gana, más difícil le resulta al cuerpo disipar el calor interno.
No te pierdas este otro post con la "Tabla de aumento de peso ideal en el embarazo".
Sofocos en el embarazo en el tercer trimestre
Si estás embarazada en verano durante tu tercer trimestre tienes toda nuestra empatía. Pero incluso en invierno, las últimas semanas suelen ser las más calurosas para la madre. Aquí, la física y la mecánica juegan un papel crucial.
El bebé como "estufa"
Tu bebé ya no es una semilla; es un ser humano de 2 o 3 kilos que genera su propio calor corporal.
Esfuerzo físico
Moverte con una barriga de 8 o 9 meses requiere un esfuerzo muscular considerable.
Mareos y sofocos en el embarazo
En esta etapa, es común experimentar episodios combinados de calor y debilidad. El útero grande puede presionar los vasos sanguíneos importantes, el resultado es una sensación repentina de calor agobiante, sudor frío, visión borrosa y mareo.
Preparación para la lactancia
Tus pechos están aumentando de tamaño y el flujo sanguíneo preparándose para la producción de leche.
¿Cómo aliviar los sofocos en el embarazo?
Aunque no puedes "apagar" tus hormonas ni detener el metabolismo de tu bebé, sí existen muchas estrategias para gestionar el fuego y mejorar tu calidad de vida. Aquí tienes un arsenal de remedios y hábitos.
Hidratación inteligente
Es el consejo número uno por una razón. Al sudar más, pierdes líquidos y electrolitos. La deshidratación hace que tu sistema de refrigeración (el sudor) falle, empeorando el calor.
Técnica de la "cebolla"
- Capas: vístete con varias capas finas. Si te da un sofoco, puedes quitarte el cárdigan o la bufanda al instante.
- Tejidos naturales: huye del poliéster y las fibras sintéticas.
- Ropa holgada: la ropa ajustada dificulta la circulación y aumenta la sensación de agobio.
Refresca tus puntos de pulso
Si necesitas un alivio inmediato porque sientes que te vas a derretir:
- Coloca algo frío sobre tus muñecas y en los lados del cuello.
- Lleva un spray facial con agua termal o agua de rosas en el bolso para rociarte la cara cuando sientas el rubor.
Alimentación "refrescante"
Lo que comes influye en tu temperatura:
- Evita: comidas muy picantes, bebidas muy calientes y exceso de cafeína.
- Elige: alimentos con alto contenido de agua como sandía, pepino, melón, ensaladas frescas y yogur frío.
Control ambiental
- Si compartes cama y tu pareja tiene frío, es hora de usar mantas separadas. Tú necesitas sábanas de algodón fresco y quizás un ventilador apuntando hacia tu lado.
- Mantén las habitaciones ventiladas.
Duchas tibias (no heladas)
Aunque el instinto te pida una ducha helada, el agua demasiado fría puede provocar un efecto rebote. Lo ideal es una ducha tibia tirando a fresca, que baje tu temperatura gradualmente y te relaje.
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- Ishihara R, Yasui T (2017). Health status of women in the recovery process of the hormonal changes. Journal of Kagawa prefectural University of Health Sciences 8:5-10.
- Thurston RC, Luther JF, Wisniewski SR, Eng H, Wisner KL. Prospective evaluation of nighttime hot flashes during pregnancy and postpartum. Fertil Steril. 2013 Dec;100(6):1667-72.