Síntomas de parto prematuro

Síntomas de parto prematuro

En ocasiones, el trabajo de parto comienza antes de lo esperado. Cuando ocurre antes de completar las 37 semanas de gestación, se considera un parto prematuro o pretérmino. Es fundamental conocer los síntomas de contracciones de parto prematuro, ya que identificarlos a tiempo puede marcar una gran diferencia. Algunos de estos síntomas pueden ser dolor abdominal tipo menstrual, presión pélvica, aumento inusual del flujo vaginal o contracciones regulares.

En muchos casos, el médico puede indicar reposo por amenaza de parto prematuro como parte del tratamiento preventivo, especialmente si se detecta actividad uterina temprana o cambios en el cuello uterino. Aunque la medicina neonatal ha avanzado enormemente para cuidar de los bebés prematuros, el mejor lugar para que un bebé se desarrolle es, sin duda, el útero materno, por lo que estar alerta a las probabilidades de parto prematuro según los factores de riesgo personales es clave para actuar a tiempo.

En el siguiente artículo de paraBebés sobre cuáles son los síntomas de parto prematuro, te explicaremos cómo identificar las señales de alarma con un plan de acción sobre qué hacer si sospechas que podrías estar experimentando esta situación.

Contracciones uterinas regulares

Este es el síntoma más clásico y definitorio del trabajo de parto. Una contracción es un endurecimiento o tensión del útero. Puedes sentirlo colocando la mano sobre tu abdomen; se sentirá duro como una pelota de baloncesto durante la contracción y luego se relajará. Este endurecimiento puede ser indoloro o puede sentirse como un cólico menstrual intenso.

Lo importante es que aprendas a diferenciarlas de contracciones de Braxton Hicks, también llamadas "contracciones de práctica", que ocurren generalmente entre el segundo y tercer trimestre. Estas son:

  • Irregulares: vienen y van sin un patrón claro.
  • Infrecuentes: pueden aparecer unas pocas veces en una hora y luego desaparecer.
  • No progresivas: no aumentan en intensidad, duración o frecuencia.
  • Suelen aliviarse: a menudo desaparecen si cambias de posición, caminas o bebes agua.

Los síntomas de contracciones de parto prematuro son diferentes. Son persistentes y regulares. La regla general a la que debes prestar atención es:

  • Frecuencia: contracciones que ocurren cada 10-15 minutos o menos (es decir, 4 a 6 contracciones o más en una hora).
  • Patrón: no desaparecen con el reposo, el cambio de posición o la hidratación.
  • Progresión: con el tiempo, tienden a volverse más largas, más fuertes y más frecuentes.

En el siguiente vídeo de nuestro canal de YouTube de paraBebés te explicamos la diferencia entre las contracciones de Braxton Hicks y las de parto.

Dolor o presión constante en la espalda baja

Mientras que el dolor de espalda es una queja común en el embarazo, el tipo de dolor asociado al parto prematuro es diferente. No es el típico dolor postural que mejora al sentarse o estirarse. Es un dolor sordo y constante en la zona lumbar, que puede aparecer y desaparecer con las contracciones, o mantenerse de forma persistente.

A veces se describe, como una presión intensa en la parte baja de la espalda que no se alivia. Este dolor puede ser una manifestación de las contracciones uterinas, que a menudo se irradian hacia la espalda. También puede deberse a la presión de la cabeza del bebé sobre la columna vertebral a medida que desciende.

Aquí te explicamos más sobre el "Dolor de espalda en el embarazo: causas y cómo aliviarlo".

Sensación de presión pélvica o vaginal

Este es un síntoma que muchas mujeres describen de forma muy clara. Es una sensación de pesadez o presión intensa en la pelvis, la vagina o incluso el recto. Puedes sentir como si "el bebé estuviera empujando hacia abajo" o como si tuvieras que evacuar el intestino.

Esta sensación es a menudo un signo de que la cabeza del bebé ha descendido y está ejerciendo presión directa sobre el cuello uterino y el suelo pélvico. Esta presión puede estar estimulando los cambios cervicales (borramiento cervical y dilatación).

Cólicos similares a los menstruales

Muchas mujeres no identifican las primeras contracciones como tales, sino como cólicos fuertes: un dolor tipo cólico en la parte baja del abdomen, muy similar a los dolores que sientes antes o durante la menstruación. Pueden ser constantes o ir y venir en oleadas.

¡Importante! Mientras que los calambres leves y esporádicos pueden ser normales (debido al estiramiento de los ligamentos, por ejemplo), unos cólicos que persisten o que aumentan en intensidad no deben ser ignorados.

Los síntomas de parto prematuro a las 33 semanas, por ejemplo, a menudo incluyen estos cólicos persistentes que se sienten diferentes y más organizados que las molestias habituales del embarazo tardío.

Cambios notables en el flujo vaginal

El flujo vaginal cambia a lo largo del embarazo, pero ciertos cambios repentinos son una señal de alerta clave como síntoma de parto prematuro a las 30, 32 o 34 semanas. Mantente alerta si observas lo siguiente:

  • Aumento repentino en la cantidad: un incremento notable en la cantidad de flujo que produces.
  • Cambio en la consistencia: el flujo se vuelve mucho más acuoso, mucoso o sanguinolento.
  • Expulsión del tapón mucoso: este es un tapón de moco que sella el cuello del útero durante el embarazo. Puede expulsarse de una vez o gradualmente. Es transparente, amarillento o, lo que es más significativo, estar teñido de rosa, marrón o tener hilos de sangre roja brillante. Su aparición en un embarazo pretérmino es una señal de que debes contactar a tu médico.

Ruptura de membranas (romper fuente)

Este es uno de los signos más definitivos, aunque no siempre es el primero en aparecer. Puede manifestarse de dos maneras:

  • Chorro repentino e incontrolable de líquido claro que empapa tu ropa interior y pantalones.
  • Goteo lento pero constante de líquido que no puedes detener: a diferencia de la orina, que puedes controlar contrayendo los músculos del suelo pélvico.

¡Atención! Si sospechas que has roto la bolsa, debes acudir al hospital de inmediato, incluso si no tienes contracciones. Una vez que la barrera protectora del saco amniótico se ha roto, el riesgo de infección para el bebé aumenta con cada hora que pasa. No te pierdas este otro post en paraBebés sobre "¿Por qué se rompe la bolsa amniótica antes de tiempo?".

Otros síntomas de parto prematuro

Podemos identificar otros síntomas de parto prematuro según la edad gestacional.

Síntomas de parto prematuro a las 28 semanas

En esta etapa tan temprana, los riesgos de la prematuridad son muy altos. Los síntomas de parto prematuro a las 28 semanas de embarazo pueden ser extremadamente sutiles:

  • Un vago dolor de espalda que no se quita.
  • Una ligera presión pélvica.
  • Simplemente "sentirse rara".

La vigilancia en estos casos debe ser máxima. En este punto, el objetivo principal del equipo médico será intentar detener el trabajo de parto con medicamentos (tocolíticos) y administrar corticoides para acelerar la maduración de los pulmones del bebé, una intervención que puede salvarle la vida.

Síntomas de parto prematuro a las 33 semanas

El bebé está mucho más maduro y su pronóstico es excelente, pero sigue siendo un bebé prematuro. Los síntomas a las 33 semanas suelen ser más claros y reconocibles como "de parto":

  • Las contracciones son más definidas.
  • La presión pélvica es más intensa.

A esta edad, el objetivo médico puede que ya no sea detener el parto por mucho tiempo, sino asegurar que la madre reciba el ciclo completo de corticoides antes del nacimiento para darle al bebé el mejor comienzo posible, y preparar al equipo de neonatología.

Recuerda que las probabilidades de parto prematuro oscilan entre el 7% y el 12% de los embarazos, aunque pueden aumentar significativamente si existen factores de riesgo como antecedentes previos, infecciones, malformaciones uterinas o embarazo múltiple.

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Bibliografía
  • Guía de asistencia práctica (GAP) de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Parto pretérmino. 2020.
  • Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Parto pretérmino. Prog Obstet Ginecol 2020;63:283-321