¿Se puede comer la placenta después del parto?

¿Se puede comer la placenta después del parto?

El parto es un evento natural que marca el final de una etapa y el comienzo de otra. Durante nueve meses, un órgano fascinante y temporal ha sido el soporte vital de tu bebé: la placenta. Una vez que el bebé nace, la función biológica de la placenta termina. Sin embargo, en la última década, ha surgido una pregunta cada vez más frecuente en las salas de parto y foros de maternidad: ¿se puede comer la placenta después del parto?

En el siguiente artículo de paraBebés, te explicaremos acerca de la placentofagia (el acto de ingerir la placenta) que ha pasado de ser un tabú, a convertirse en una práctica que muchas madres consideran, por sus propiedades para la recuperación posparto, desde evitar la depresión hasta aumentar la energía.

¿Tiene beneficios comerse la placenta?

Si buscas en internet por qué se comen la placenta, encontrarás miles de testimonios personales brillantes. Muchas mujeres afirman sentirse con más energía, equilibradas emocionalmente y con una producción de leche más abundante tras consumirla.

Los defensores de esta práctica argumentan, que es rica en nutrientes y hormonas que la madre pierde durante el parto, y que "reintroducirlos" en el cuerpo ayuda a una recuperación más rápida. Sin embargo, cuando buscamos respaldo en la comunidad científica, el panorama es muy diferente.

Hasta la fecha, no existe evidencia científica sólida en humanos que demuestre que comer la placenta aporte beneficios tangibles para la salud física o mental.

Aporte de hierro

Uno de los argumentos principales es que la placenta repone las reservas de hierro tras la pérdida de sangre del parto.

  • La realidad: en un estudio se comparó a mujeres que tomaban cápsulas de placenta, con mujeres que tomaban un placebo (píldoras de harina) que contenía carne deshidratada. Los análisis de sangre mostraron que no había diferencias significativas en los niveles de hierro entre ambos grupos.

Prevención de la depresión posparto

Se dice que la placenta contiene hormonas (como estrógenos y progesterona) que pueden estabilizar el "bajón" hormonal posparto.

  • La realidad: si bien la placenta cruda contiene hormonas, la mayoría de ellas son proteínas que se desnaturalizan (se rompen) con el calor al cocinarla o deshidratarla, y las que sobreviven son destruidas por los ácidos de tu estómago durante la digestión.

Aumento de la producción de leche

En este caso, los defensores sostienen que la placenta actuaría como un “galactogogonatural, es decir, una sustancia capaz de estimular la producción de leche materna gracias a sus supuestas hormonas residuales y nutrientes concentrados. Algunos testimonios afirman que consumirla ayudaría a una subida de la leche más rápida y abundante tras el parto.

  • La realidad: no se ha podido demostrar que la ingesta de placenta aumente la producción láctea. De hecho, la lactancia es un proceso impulsado por la succión del bebé y la hormona prolactina, no por la ingesta de tejido placentario.

Aquí te dejamos algunos "Alimentos para aumentar la leche materna de forma natural".

Ahora bien, ¿significa esto que las mujeres que se sienten mejor mienten? No. El efecto placebo es muy poderoso. Si una madre cree firmemente que algo le va a ayudar, su cerebro puede liberar endorfinas que mejoran su percepción de bienestar. Si comer la placenta te hace sentir empoderada y cuidada, ese sentimiento es real, aunque no tenga una base bioquímica directa.

¿Es seguro comerse la placenta?

Aquí entramos en el terreno más delicado. Si bien los beneficios son dudosos, los riesgos están documentados. La pregunta no es solo si la placenta se come, sino si debería comerse desde el punto de vista de la seguridad alimentaria y microbiológica.

La placenta no es un "superalimento" estéril; es un órgano biológico complejo que ha funcionado como filtro durante 9 meses.

Función de filtro

La placenta actúa como una barrera selectiva. Deja pasar nutrientes y oxígeno al bebé, pero también trabaja para retener ciertas sustancias nocivas para que no lleguen al feto. Estudios han encontrado que la placenta puede acumular metales pesados y bacterias como:

  • Cadmio.
  • Mercurio.
  • Plomo.

Al comerla, estás reintroduciendo en tu cuerpo todo lo que tu organismo trabajó tanto para filtrar y expulsar. A continuación te explicamos "Qué significa placenta anterior alta y baja".

Riesgo de infección bacteriana

Este es el riesgo más grave, no solo para la madre, sino para el bebé lactante. La placenta puede estar colonizada por bacterias, ya sea por:

  • Infección intrauterina.
  • Contaminación durante el paso por el canal de parto.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. publicaron un informe sobre un caso en el que un recién nacido sufrió una infección grave y recurrente por Estreptococo del Grupo B (EGB). Tras investigar, descubrieron que la madre estaba tomando píldoras de placenta deshidratada que estaban contaminadas con esta bacteria. La madre, al ingerirlas, aumentaba su carga bacteriana y se la transmitía al bebé.

Debido a esto, los CDC desaconsejan oficialmente la ingesta de cápsulas de placenta.

Falta de regulación en el procesamiento

La mayoría de las veces, la placenta se procesa para encapsularla (se cuece al vapor, se deshidrata, se muele y se mete en cápsulas). Este proceso suele hacerse por especialistas en encapsulación en cocinas domésticas, no en laboratorios regulados.

No hay garantía de que la temperatura de deshidratación sea suficiente para matar patógenos peligrosos, pero sí suficiente para mantener los "nutrientes". Es un equilibrio difícil y sin control sanitario.

Si, por curiosidad, te preguntas "Cuándo se nota al bebé con placenta anterior", ¡no dudes en leer este post de paraBebés!

¿Para qué sirve la placenta después del parto?

Para entender por qué la placentofagia puede parecer contraintuitiva biológicamente, debemos mirar la función real de este órgano. La placenta es un órgano "desechable" diseñado para una vida útil muy corta. Una vez que el bebé respira por sí mismo y se alimenta por la boca, la placenta se vuelve obsoleta.

En la naturaleza, la mayoría de los animales se comen la placenta, para ocultar el rastro. Los humanos, al vivir en sociedad y refugios, perdieron esa necesidad evolutiva. Sin embargo, han encontrado otros usos alternativos.

Si sientes una conexión especial con tu placenta y no quieres que sea tratada como "desecho", existen alternativas que honran su función sin implicar riesgos de salud:

  • Donación de células madre.
  • Rituales simbólicos.
  • Impresiones de placenta.

A continuación te explicamos más sobre la "Placenta previa: qué es, causas y cuidados" y "Placenta posterior: qué es, consecuencias y cómo prevenirla".

¿Qué hacen con la placenta en los hospitales?

Si no solicitas lo contrario, el destino de la placenta está dictado por protocolos sanitarios estrictos.

  • Residuos biológicos: en la mayoría de los hospitales, la placenta se considera un residuo biológico peligroso.
  • Análisis patológico: si el embarazo o el parto tuvieron complicaciones (infección, preeclampsia, restricción de crecimiento fetal), el médico puede enviar la placenta al laboratorio de patología.
  • Llevársela a casa: si deseas llevártela (ya sea para comerla o enterrarla), debes avisarlo con antelación.

En resumen, la respuesta a "¿se puede comer la placenta después del parto?" es que sí, es físicamente posible y legal en muchos lugares, pero la comunidad médica y científica no lo recomienda debido a la falta de beneficios probados y a los riesgos potenciales de infección.

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Bibliografía
  • Mota R y col. Consumption of Maternal Placenta in Humans and Nonhuman Mammals: Beneficial and Adverse Effects. Animals (Basel). 2020 Dec 15;10(12):2398.