¿Se puede bañar a un bebé después de comer?

¿Se puede bañar a un bebé después de comer?

Desde que éramos pequeños, en los meses de verano sufríamos porque nuestras madres nos decían que después de comer teníamos que esperar para bañarnos en la piscina, hasta haber terminado por completo la digestión, por miedo a que se nos «cortara». Esta es una creencia que se va transmitiendo de generación en generación, y ahora puede que te encuentres con tu bebé y te preguntes qué hay de cierto en esto para estar seguro de no comprometer la salud de tu hijo o hija.

Para poder salir de dudas, en este artículo de paraBebés vamos a ver si se puede bañar o no al bebé después de darle el pecho, cuánto tiempo hay que esperar para bañar a un bebé después de comer, a qué hora es mejor darle el baño y si es mejor bañarlo antes o después de comer.

¿Se puede bañar al bebé después de darle el pecho?

La respuesta es sí: por lo general, no hace falta esperar para bañar al bebé después de una toma. Si ha comido mucho, suele regurgitar o parece incómodo, puedes esperar un rato para que se sienta mejor; entre 30 minutos y 1 hora puede servir como orientación, pero no es un tiempo obligatorio para evitar un corte de digestión.

El tiempo transcurrido desde la toma no evita la hidrocución. El factor relacionado con este problema es la entrada brusca en agua mucho más fría que el cuerpo. Después de comer, un baño inmediato puede resultar incómodo para algunos bebés, pero eso no significa que la digestión se vaya a interrumpir.

¿Cuánto hay que esperar para bañar a un bebé después de comer?

A los padres y madres siempre nos han dado pánico los temidos cortes de digestión, cuando no había pasado el tiempo suficiente para hacer la digestión después de comer. Pero eso del corte de digestión es un concepto equivocado. El riesgo que conviene tener presente no es que la digestión se corte, sino el cambio brusco de temperatura al entrar en el agua.

Si nuestro cuerpo está caliente y pasamos de forma repentina y brusca a un agua más fría, se puede producir lo que se llama un síncope de hidrocución, una reacción que puede causar una pérdida súbita de conocimiento. En casos graves, esto puede provocar un ahogamiento. Por suerte, no es muy frecuente, pero es importante conocerlo.

Por eso, conviene prestar atención a la temperatura del agua de la bañera. Debe ser adecuada y no estar mucho más fría que el cuerpo del bebé. Para comprobarla, podemos ayudarnos de un termómetro especial para bañera y asegurarnos de que marque entre 35 y 37°C. Es mejor evitar los cambios bruscos de temperatura, independientemente de que el bebé haya comido o no. Antes de empezar, deja preparada la toalla y todo lo que vayas a necesitar, para no tener que apartarte durante el baño. Nunca dejes al bebé solo en la bañera, ni siquiera por un instante.

¿A qué hora es mejor bañar al bebé?

El baño suele ser uno de los momentos más agradables para los bebés, ya que les encanta jugar en el agua, chapotear y divertirse mientras están calentitos y libres de ropa y pañal, sobre todo a medida que van creciendo. El baño se convierte, además, en un gran apoyo para establecer rutinas y horarios en el bebé. Si decides realizarlo a últimas horas del día, antes de irse a dormir, el bebé asociará que se acerca la hora de dormir, posiblemente se encontrará más relajado y facilitará después el sueño y el descanso.

Pero como cada niño es un mundo, puede que el tuyo en concreto no se relaje, sino que, por el contrario, se active. Así que, sea la hora que sea, por la mañana, por la tarde o por la noche, y antes o después de comer, cualquier opción es buena mientras los dos disfrutéis de ese momento. Si está cansado o el baño le incomoda, puedes acortarlo o elegir otro momento del día.

Lo más importante es bañarlo siempre sobre la misma hora para ir creando la rutina y que sea un momento de relax y diversión.

¿Cuándo bañar a un bebé, antes o después de comer?

En realidad, esto es indiferente. Los pediatras afirman que no hay una hora concreta establecida para el baño.

Como ya hemos explicado, es posible bañar al bebé tanto antes como después de comer, sin que eso suponga un riesgo para su salud. Ambas opciones son buenas siempre que sigamos las recomendaciones sobre la temperatura del agua de la bañera: debe ser adecuada y conviene introducir al bebé poco a poco, mojando paulatinamente todas las partes de su cuerpo para que no note un contraste brusco de temperatura. Sujétalo con firmeza y mantén siempre la atención en él durante todo el baño.

 

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Referencias
  1. Bathing your baby (NHS)
  2. Bathing an infant (MedlinePlus)
Bibliografía
  • Asociación Española de Pediatría. (2013). Guía práctica para padres desde el nacimiento hasta los 3 años.
  • Bastida, A.; (2019). El baño del bebé, ¿antes o después de cenar?
  • Galán Bertrand, L.; (2015). Corte de digestión, ¿mito o realidad?