Cuentos de Santa Claus
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Cuentos de Santa Claus

Cuentos sobre Santa Claus para que los niños reflexionen

Cuentos de Santa Claus 1

El mejor regalo de Santa

Este era un niño que vivía muy feliz y cada año recibía los mejores regalos de Santa. Sin embargo tenía un amigo que nunca tenía una sonrisa en su cara, siempre andaba callado y pensativo. En una ocasión le preguntó qué juguetes le había traído Santa en Navidad, pensando que así se animaría, y cuando vio la tristeza en su rostro supo la respuesta.

– “¿Cómo podría ser?”, – se preguntó el niño que no entendía por qué Santa se había olvidado de su amigo. Así fue como al año siguiente se propuso esperar a Santa y preguntarle si no tenía suficientes regalos para todos los niños.

Puntual con las campanadas de las doce, el niño sintió los cascos de los renos patear sobre el tejado de su habitación. Se lanzó a correr y justo a tiempo para encontrar a Santa saliendo de entre cenizas y troncos.

El niño que estaba fuertemente decidido a confrontar a Santa le preguntó. – “Santa, ¿acaso no tienes suficientes regalos en tu saco para todos los niños? Mi amigo el año pasado no recibió nada, así que este año yo le cedo mis juguetes”.

El viejecillo miró consternado al niño y le dijo. – “Querido eres un niño muy dulce y bueno, es por eso que cada Nochebuena esta es una de las primeras chimeneas que visito. Lo cierto es que mi saco es mágico, dentro de él guardo millones de juguetes para todos los niños del mundo. Pero a pesar de que visito a cada niño y niña, no siempre puedo dejarles juguetes. En algunos hogares encuentro sufrimiento y tristeza, por lo que mis juguetes no son suficientes para cambiar eso”.

Viendo que el niño seguía esperando el resto de la explicación, Santa continuó diciendo. – “A esos niños que no son felices les doy el mejor regalo que tengo para dar. En mi saco también cargo amor, oraciones y esperanza, por lo que rezo junto a sus camas para que reciban el próximo año la alegría del espíritu de la Navidad”.

El niño comprendió entonces que Santa repartía diferentes tipos de regalos y decidió que él también podía ayudar a su amigo, por lo que exclamó. – “Pues yo también voy a ayudar a mi amigo compartiendo mi alegría y amistad con él”. – A lo que Santa le contestó con una sonrisa tierna y desapareció.

Cuentos de Santa Claus 2 

Un paseo en el trineo de Santa

Era la víspera de Navidad y Carlitos había decidido que ese año iba a quedarse toda la noche despierto esperando la llegada de Santa. El niño hacía tiempo que se preguntaba cuál era la magia que le permitía volar por sobre toda la ciudad, visitando cada chimenea de cada casa.

Sus ojos se cerraban de sueño, cuando vio pasar a través de su ventana un diminuto trineo conducido por un anciano de barba blanca, abrigado de pieles de la cabeza a los pies y todo sucio de hollín.

– “Es ese, tiene que serlo”, – pensó Carlitos quien bajó corriendo al salón en el que ya se encontraba Santa llenando los calcetines de regalos. Sin temor ninguno se le abalanzó encima, rodeando apenas con sus manitas la panza redonda de Santa.

Santa lo miró tiernamente con sus mejillas rosadas y con una mueca sonriente que marcaba sus hoyuelos le preguntó. – “¿Qué haces todavía despierto, no sabes que hasta mañana no puedes ver tus regalos?”

A lo que Carlitos le contestó firmemente. – “Santa te he estado esperando toda la noche porque quiero pedirte un regalo especial en esta Navidad. Quiero que me lleves contigo en tu trineo y me dejes ayudarte a repartir la alegría y los regalos a los niños”.

Santa lo pensó durante unos segundos y viendo que el niño esperaba impacientemente una respuesta le contestó. – “Pues sabes que, esta noche vas a hacer mi copiloto, te has portado muy bien este año así que te lo mereces”.

Subieron sin más al trineo lleno de juguetes que estaba aparcado en el techo y volaron por los cielos más rápido que un viento huracanado. Durante el camino Santa silbaba, reía y llamaba a sus renos por sus nombres ¡Corran Trueno y Cometa! ¡Más rápido Saltarín! ¡Vamos Centella! ¡Apúrense que los niños esperan! Y casi en un parpadear Carlitos y Santa visitaron todos los hogares de la ciudad, dejando los regalos de cada niño.

A la mañana siguiente Carlitos se levantó de su cama y recordó cada detalle de la increíble noche que había pasado. Sin saber si aquello había sido un sueño o realmente había ocurrido, bajó corriendo las escaleras y encontró sus regalos. De algo sí estaba seguro, y es que Santa había estado allí.

 Cuentos de Santa Claus 3 

Un trato con Santa Claus

Julio, era un niño, al que Santa Claus, había decepcionado enormemente por no traerle todo lo que le había pedido las pasadas navidades. Dispuesto a ponerle remedio, le envió una carta, pidiéndole explicaciones por la falta de regalos.

Tal era su disgusto, que el propio Santa Claus, decidió ir a verle y preguntarle de primera mano, el porqué de su enfado y sobretodo, para que quería tantos juguetes, si era un niño muy sociable, al que no le faltaban los amigos.

Decidieron hacer un trato, él le daría todos los juguetes que quisiera, a cambio de todos sus amigos. Algo que Julio, aceptó de buen grado.
La Navidad, llegó y Julio, tuvo todos los juguetes que quería para él solo. Aunque al principio, todo era muy divertido, al salir a la calle, nadie quería jugar con él. Al principio no era algo que le preocupara, pero cuando pasó el tiempo y todos esos juguetes se hicieron aburridos, se dio cuenta de lo mucho que echaba en falta a sus amigos.

Así que, esperó pacientemente hasta que llegaron las navidades, en las que volvió a escribir nuevamente a Santa Claus, arrepentido por haber sido tan tonto y cambiar a sus amigos por juguetes, suplicándole, que le devolviera a sus compañeros de juegos.

Cuentos de Santa Claus 4 

Papá Noel y el mapa perdido

Era la hora de alistar a los renos y completar los pedidos de algunos niños, pues Papá Noel y su equipo debían partir ya. Esa noche sería Navidad y todo debía salir como estaba planeado. Santa tenía el mapa de cada hogar donde habían niños, inspecciono todo, vio que no faltaba nada y le dijo a Rodofo el reno:

-¡¡Arre Rodolfo, es hora de viajar!!, hasta pronto querida volveremos pronto, por favor espérame con chocolate caliente pues creo que vendré agotado. Le dijo a Mamá Noel, su esposa.

-¡¡Siiii mi amor, los espero pronto. Viajen con cuidado, no vayan a chocar con algunas nubes!! respondió ella muy emocionaba por la labor de su esposo con los niños.

En el camino todo era hermoso, el azul oscuro del cielo lleno de estrellas y una luna llena inmensa, se veía muy especial a la hora de cruzar con el trineo delante de ella. Santa Claus y sus renos eran vistos por todos los niños que desde lejos podían verlo cruzar el cielo. Eran muchos los juguetes que debían entregar así que, aumentaron la velocidad bruscamente y a Papá Noel se le cayó el mapa que lo llevaría a cada hogar en el punto exacto.

Confundido Santa le dijo a Rodolfo el reno:

-Y ahora ¿qué haremos? sin mapa todo será confusión. No puedo creer que esto esté sucediendo.

-No se preocupe jefe, mi nariz roja se enciende y apaga cada vez que llegamos al punto exacto donde dejar cada regalo, yo lo guiaré.

-Bien Rodolfo, muy bien yo lo sabía jeje. No lo he olvidado amigo, solo estaba probando tu memoria.

-Si claro jefe, dijo el reno con una mueca de incredulidad.

Así cruzaron el cielo desde el polo norte al centro y de allí al sur del mundo, luego fueron al oriente a toda velocidad y cruzaron al occidente culminando así todos los pedidos de los niños buenos, era una locura y a la vez tenían gran emoción por cumplir con todos.

Al llegar a casa Papá Noel y sus renos, estaban muy agotados pero felices, cenaron en casa y descansaron para luego empezar a trabajar otra vez en la fábrica más grande de juguetes y regalos que solo Santa Claus podía tener.

Cuentos de Santa Claus 5

El niño que le regalaron carbón

Érase una vez un niño que nunca hacía caso, siempre se portaba mal y no obedecía a sus papás y a su maestra, siempre peleaba con sus compañeros y cuando hacía una maldad culpaba a los demás y decía ¡Yo no hice nada, fue él!, nunca aceptaba lo que hacía. Al acercarse la navidad su mamá le dijo, ¡Pedrito si sigues portándote mal Santa Claus no te traerá nada, más que un pobre pedazo de carbón!, pero Pedrito no creía lo que su mamá le decía y siguió siendo grosero con todos.

Un día Santa Claus desde el polo norte junto con los duendecillos hacía una lista de todos los regalos de los niños cuando dijo a los duendecillos ¡Solamente los niños que se portan bien serán quienes merecerán obtener juguetes, pero todos aquellos que no obedezcan a sus padres y sean groseros solamente obtendrán un pobre pedazo de carbón!

Santa tenía una magia que le permitía ver quiénes eran buenos niños, que obedecían y eran respetuosos con todas las personas, pero también podía ver qué niño era malo, grosero y que no se portaba bien, los duendecillos le ayudaban a Santa a hacer una lista de los niños que eran bueno y los niños que eran malos y así sabía cuántos niños iban a recibir juguetes y cuántos un pobre pedazo de carbón.

Santa observaba desde el polo norte como se portaban todos los niños del mundo y al ver a Pedrito se dio cuenta que no se portaba bien, que era un niño grosero, que peleaba y que no hacía caso a su maestra y a sus papás, por lo tanto Santa le dijo a los duendecillos: ¡Ese Pedrito es un niño malo, que no respeta y no obedece, este niño no se merece tener juguetes en esta navidad!! Así que ordenó a los duendecillos ponerlo en la lista de los niños malos que recibirían un pobre pedazo de carbón.

Llegó el día de navidad, todos los niños estaban emocionados y ansiosos por recibir los regalos de Santa Claus. En la mañana siguiente todos los niños abrieron sus regalos y estaban muy contentos al ver que Santa cumplió sus deseos trayéndoles los juguetes que ellos querían, pero en el caso de Pedrito y todos los niños que no se portaban bien no se cumplieron sus deseos. Cuando Pedrito abrió su regalo estaba muy entusiasmado pensando que Santa le traería los juguetes que él quería pero al darse cuenta que era un pobre pedazo de carbón Pedrito se puso muy triste y se puso a llorar porque todos los niños tenían juguetes menos él.

Desde ese momento Pedrito prometió portarse bien para que la próxima navidad Santa le cumpliera sus deseos y trajera muchos regalos. Así que Pedrito empezó a portarse bien, hacerle caso a su mamá, a su papá y a su maestra y sobre todo respetar a sus compañeritos.

Publicado en Sala de lectura.

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