Preparación para el parto

Por qué no me pongo de parto y qué hacer

 
Leidy Mora
Por Leidy Mora. 21 abril 2022
Por qué no me pongo de parto y qué hacer

Las últimas semanas de embarazo suelen estar llenas de mucha ansiedad. La espera del parto, las continuas molestias y la necesidad de tener al bebé en brazos hacen que la madre se inquiete y desee ponerse en parto rápidamente.

Sin embargo, no en todos los embarazos los bebés nacen rápidamente y, en ocasiones, la gestación puede prolongarse hasta mas allá de las 40 semanas. Si te preguntas por qué no me pongo de parto y qué hacer, en el siguiente artículo de paraBebés, te diremos las razones por las que esto ocurre, cuáles son los riesgos de una gestación prolongada y qué debes hacer si no te pones en parto.

Índice
  1. Por qué no me pongo de parto
  2. Qué riesgos hay si no me pongo de parto
  3. Qué hacer si no me pongo de parto

Por qué no me pongo de parto

Un bebé que nace a término lo hace entre la semana 37 y 42 de gestación. En este sentido, 8 de cada 10 mujeres inician espontáneamente el trabajo de parto antes de la semana 41, sin embargo, un 10% de los embarazos alcanza las 42 semanas sin que haya indicios de comenzar este proceso. A esto se le conoce como gestación prolongada.

Son muchos los factores que pueden provocar que una mujer no se ponga en parto en las semanas que se espera, aunque habitualmente esto se relaciona con un mal cálculo de la fecha de la última regla, que a su vez provocará un fallo en el cálculo de la fecha probable de parto. Especialmente, esto ocurre cuando la madre no se hace una ecografía en el primer trimestre, pues este examen permite estimar con exactitud esta fecha.

Aun así, ¿qué puede retrasar el parto? Existen algunos factores fisiológicos y propios del embarazo que pueden provocar que la madre no se ponga en parto. Los vemos a continuación:

  • Madre primeriza: puede que sea mas lento el proceso de dilatación del cuello uterino si la mujer no lo ha experimentado anteriormente.
  • Gestaciones prolongadas anteriores: si la mujer ha tenido una gestación prolongada en embarazos anteriores puede que esta condición pueda repetirse.
  • Alteraciones hormonales: las prostaglandinas son hormonas que se liberan en las últimas semanas de embarazo y su función es inducir las contracciones y modificar el cuello uterino para favorecer el parto. Si estas no se producen, o su concentración está por debajo de lo normal, se retrasa el inicio del trabajo de parto.
  • Edad materna: es mas habitual el retraso del parto en mujeres mayores de 40 años.
  • Feto masculino: por lo general, los embarazos prolongados suelen ser mas comunes en fetos de sexo masculino.
  • Otros factores: obesidad materna, hipotiroidismo o predisposición genética familiar.

Qué riesgos hay si no me pongo de parto

Cuando el embarazo supera las 40 semanas, lo habitual es que todo evolucione favorablemente hasta el parto, sin embargo, el especialista comenzará a controlar de forma más estricta el embarazo para valorar el bienestar del bebé, programando visitas cada 3 o 5 días.

¿Qué pasa si tengo 40 semanas de embarazo y no tengo contracciones? A partir de la semana 41, la placenta comienza a dejar de cumplir sus funciones eficientemente, es decir, disminuye el aporte de oxigeno y nutrientes al bebé. Esto tiene las siguientes consecuencias:

  • Retraso en el crecimiento del bebé.
  • Disminución en la cantidad de liquido amniótico.
  • Riesgo de síndrome de aspiración del meconio: ocurre cuando el bebé defeca dentro del vientre y después inhala restos de heces a través del líquido amniótico. Esto puede desencadenar una infección en los pulmones. En este artículo encontrarás más información sobre el síndrome de aspiración del meconio.
  • Riesgo de sufrimiento fetal: se evidencia debido a una alteración en la frecuencia cardíaca del bebé. Además, puede que el bebé no reaccione de forma habitual a los estímulos.
  • Aumentan las probabilidades de complicaciones durante el parto.

Estos riesgos incrementan el riesgo de morbi-mortalidad materna y perinatal. Por esta razón, a partir de la semana 41, el especialista indicará pruebas como la cardiotocografía en reposo y un perfil biofísico, evaluado mediante ecografía, con el fin de evaluar el estado de salud del bebé. En los casos en que se evidencie algún problema, será necesaria la inducción del parto. Descubre todo lo que necesitas saber del parto inducido: qué es, cuánto dura y cómo afrontarlo en este artículo.

Por qué no me pongo de parto y qué hacer - Qué riesgos hay si no me pongo de parto

Qué hacer si no me pongo de parto

Si te preguntas qué hacer para provocar el parto, los médicos y matronas recomiendan seguir los siguientes consejos para favorecer el inicio espontáneo del trabajo de parto:

  • Camina media hora todos los días.
  • Realiza ejercicios moderados: bailar o nadar ayuda a que el bebé se encaje. Además, el balanceo pélvico favorece la dilatación del cuello uterino y, por consiguiente, el inicio de las contracciones uterinas.
  • Ten relaciones sexuales: el esperma contiene prostaglandinas naturales que favorecen la maduración del cuello. De igual forma, el orgasmo puede desencadenar las contracciones uterinas.
  • Estimula tus pezones: esta práctica induce la producción de oxitocina, la hormona encargada de aumentar las contracciones del útero.
  • Consume té de frambuesa: puede ayudar a que el cuello uterino madure.

Cómo provocar el parto

Existen distintas opciones médicas que se realizan en caso de que se retrase el parto, siempre con el consentimiento de la madre. Veamos cuáles se suelen usar en estos casos por orden:

  1. Maniobra de Hamilton: el médico realiza un tacto vaginal e introduce un dedo entre el cuello del útero y la bolsa amniótica, haciendo un movimiento giratorio. El objetivo de esta maniobra es despegar la membrana amniótica y favorecer la producción de prostaglandinas, provocando la maduración del cuello uterino y el inicio del trabajo de parto de forma espontánea. En este artículo encontrarás más información sobre el porcentaje de éxito de la maniobra de Hamilton y los riesgos que conlleva.
  2. Amniotomía: si una vez realizada la maniobra de Hamilton aún no se desencadenan las contracciones, el especialista puede indicar el ingreso hospitalario y realizar una amniotomía, es decir, romper la bolsa de aguas. A su vez, esta técnica puede acompañarse de la administración de medicamentos como las prostaglandinas por vía vaginal en forma de óvulos o por vía oral.
  3. Administrar oxitocina vía endovenosa: se administra a las embazadas en dosis gradual cuando no hay respuesta ante los manejos anteriores. Esta hormona sintética induce las contracciones uterinas, favoreciendo así el trabajo de parto.

Ante todo, si el parto se retrasa, es importante mantener la calma, pues la impaciencia retrasa aún más su llegada. Conviene seguir al pie de la letra las indicaciones médicas y, en caso de que sea necesario, inducir el parto para mantener la salud del bebé y de la madre.

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Bibliografía
  • Cunningham, F. et al (2015) CAPÍTULO 22: Trabajo de parto normal. Williams. Obstetricia, 24e McGraw Hill. Recuperado de: https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1525&sectionid=100455028
  • Medlineplus (2020). Cuando se pase de la fecha probable de parto. Recuperado de: https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000515.htm
  • Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia SEGO (2010). Embarazo cronológicamente prolongado. Protocolos asistenciales en obstetricia.
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