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Infusiones para bebés: ¿se pueden dar?

 
Por Eva Martínez Fierro. 30 junio 2020
Infusiones para bebés: ¿se pueden dar?

Las infusiones son bebidas, casi instantáneas, que se preparan a partir de agua hirviendo y algún tipo de hierba, flor o planta que tiene diferentes efectos en el cuerpo. Suelen ser productos naturales y eso lleva a muchas personas a pensar que son saludables, pero no todo lo que está etiquetado como natural es sano.

Si además nos centramos en la salud infantil debemos tener mayor precaución aún ya que, algo tan simple como una infusión puede derivar, por ejemplo, en una intoxicación. Por eso, en este artículo de paraBebés vamos a ver si se pueden dar infusiones a los bebés, si es bueno que las tomen, por qué no son recomendables y a partir de qué edad pueden tomarlas.

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¿Es bueno que los bebés tomen infusiones?

Las infusiones están destinadas a aliviar o mejorar ciertos estados de salud de las personas que lo toman. Así, podemos encontrar infusiones para dormir mejor, para relajarse, para mejorar la circulación, para evitar la retención de líquidos, para las molestias abdominales... muchos adultos las toman de forma habitual en su dieta porque les ayudan a sentirse mejor y, por ello, piensan que a los bebés les pueden ayudar también para mejorar los temidos cólicos del lactante o para dormir durante más horas seguidas, entre otras cosas.

Lo cierto es que las infusiones son algo totalmente prescindible en la dieta de los bebés y no está recomendado ofrecérselas. Antiguamente, era habitual darles anís estrellado o manzanilla para mejorar sus digestiones, productos que ahora está prohibido dárselas debido a los efectos secundarios que puede tener en ellos.

Vamos a ver a continuación por qué no debemos dar infusiones a los bebés.

¿Por qué no se le puede dar infusiones a un bebé?

Los bebés menores de 6 meses de edad deben alimentarse exclusivamente de leche, ya sea materna o de fórmula, según las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Asociación Española de Pediatría (AEDP). Esto significa que no deben tomar nada más, ni agua, ni infusiones, ni purés, ni papillas, ni probaditas de comida ni nada más que no sea leche. Una introducción temprana de alimentos o bebidas puede tener repercusiones futuras en su salud como diabetes u obesidad.

Las infusiones, en concreto, no se pueden dar a los bebés por los siguientes motivos:

  • El estómago de los bebés es sumamente pequeño. Si se lo ofrecen infusiones se llenará pronto y se restarán tomas de leche, que es el alimento esencial que necesitan para crecer y desarrollarse correctamente
  • Los compuestos farmacológicos que contienen pueden llegar a provocar una intoxicación en nuestro hijo e hija si le administramos una dosis superior a la que su cuerpo pueda soportar.
  • No tienen valor nutricional ninguno, por lo que no aportarán nada positivo a su organismo.
  • Contienen un compuesto denominado “tanino” que inhibe la absorción de hierro. Esto puede desembocar en anemias.
  • Algunas tienen teína, un estimulante dañino para los más pequeños.

Sin embargo, en el mercado existen multitud de infusiones que especifican que son para bebés. Se pueden encontrar tanto en farmacias como en supermercados y, normalmente, están indicadas para aliviar los gases, para eliminar la congestión nasal y para que duerman mejor. Su composición es 90% azúcar, incrementando más sus contraindicaciones si cabe. Los niños y niñas menores de 2 años no deberían tomar azúcar y, a partir de esa edad, su consumo debería ser muy esporádico. Por lo tanto, las infusiones específicas para bebés son productos de marketing que elaboran diversas marcas movidas por un objetivo económico únicamente, dejando la salud en un segundo plano.

A partir de los 6 meses de edad, coincidiendo con el inicio de la alimentación complementaria, las indicaciones siguen siendo las mismas. La leche debe seguir siendo su alimento principal y las infusiones no están recomendadas. Entonces, ¿a qué edad podemos ofrecérselas a los niños y niñas? Sigue leyendo para descubrirlo.

A qué edad pueden tomar infusiones los niños

Los bebés, niños y niñas se consideran lactantes hasta los 2 años de edad, por lo que la leche tiene un gran peso en su dieta. Su alimentación debe estar compuesta por alimentos locales y de temporada, comiendo lo mismo que se coma en casa: frutas, legumbres, carnes, pescados, huevos, cereales, verduras...

Los niños y niñas menores de 3 años no deberían probar ningún tipo de infusión y, a partir de esa edad, pueden consumir alguna de forma muy ocasional. Es una bebida que no deben consumir habitualmente y mucho menos sustituir una comida debido a su nulo aporte nutricional. Por lo tanto, nunca pueden usarse como desayuno o merienda, por ejemplo. Si se las queremos ofrecer, debemos fijarnos en que carezcan de teína y sean aptas para el consumo infantil, huyendo de las infusiones instantáneas cargadas de azúcares que hemos mencionado anteriormente.

En resumen, las infusiones no deben formar parte de la dieta de los bebés, ni siquiera de forma ocasional, antes de los 3 años de edad. Debemos tener en cuenta que los niños y niñas pequeños tienen patrones de sueño diferentes a los de los adultos, con ciclos más cortos, y eso no significa que duerman mal. Los cólicos y gases, por su parte, se pueden tratar a través de masajes o controlando su alimentación. Por lo tanto, las infusiones son una bebida innecesaria y prescindible en la dieta de los bebés.

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Bibliografía
  • Basulto, J. (2015). Infusiones instantáneas infantiles o cómo darle 7 kilos de azúcar a un bebé.
  • Gomez, M. (2018). Recomendaciones de la Asociación española de pediatría sobre la alimentación complementaria.

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