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Cómo ser buena madre o buen padre

 
Por Sara Sanchis. 3 agosto 2020
Cómo ser buena madre o buen padre

El modo de ejercer la maternidad y la paternidad viene determinado por las diferentes actitudes y acciones que desarrollamos los padres y madres en la educación de nuestros hijos. Hay diferentes estilos de crianza y muchas formas de entender la educación. Y existen tantas tendencias y tantas teorías que a veces es difícil saber cómo ser buena madre o buen padre. ¿Cómo debe ser una buena madre? ¿Cuáles son las cualidades de un buen padre? Es difícil de definir, pero sí que existen ciertas competencias y habilidades parentales características de la parentalidad positiva.

En el siguiente artículo de paraBebés mostramos las 20 pautas imprescindibles para ejercer una ma-paternidad respetuosa y positiva.

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Cubrir las necesidades físicas básicas

La primera de las funciones que deben cumplir los padres y madres responsables es cubrir las necesidades fisiológicas básicas de sus hijos como son: alimentación saludable, sueño, higiene, salud, vivienda, abrigo, etc. Estas necesidades son básicas en tanto que garantizan la supervivencia física del niño o la niña. El descuido de estas necesidades puede acarrear graves problemas de de salud o de crecimiento y desarrollo.

Atender las necesidades emocionales

Tras cubrir estas iniciales necesidades fisiológicas, resulta fundamental atender las necesidades emocionales de los hijos/as. Aunque siempre ha resultado muy obvio cubrir y cuidar las necesidades biológicas de los niños/as, no lo ha sido tanto dar respuesta a sus necesidades emocionales. Sin embargo, está comprobado científicamente cómo estas necesidades son fundamentales, igualmente, en la supervivencia y en el buen crecimiento y desarrollo de los niños. Es por ello que un buen padre/madre atenderá adecuadamente las demandas afectivas y emocionales de sus hijos consciente de que, con ello, favorecerá unas buenas bases de seguridad y confianza en sus hijos.

Respetar los ritmos evolutivos y personales

Los ritmos de los infantes son totalmente ajenos a los ritmos frenéticos propios del mundo adulto. Para favorecer un buen desarrollo infantil, los padres y madres deben comprender y respetar estos ritmos, necesarios para consolidar los buenos aprendizajes y que vendrán determinados por el nivel evolutivo del niño y por sus características personales. Por tanto, si te preguntas cómo ser un buen padre, debes tener en cuenta que los infantes necesitan un acompañamiento sin prisas.

Acompañar y guiar

Hasta hace no muchas décadas se percibía a los niños como "recipientes vacíos" a los que había que instruir y educar para llenar de aprendizajes y conocimientos. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que el ser humano, desde su gestación, posee una capacidad innata que le motiva a aprender para saciar sus necesidades e inquietudes internas. El mejor modo de respetar este proceso es acompañar para intervenir en el momento necesario y guiar por el camino más conveniente.

Cómo ser buena madre o buen padre - Acompañar y guiar

Respetar y alentar sus necesidades de exploración natural y de juego libre

Debido a esa motivación innata por aprender continuamente, resulta importante que los padres respeten, y alienten en los momentos de embotamiento, sus necesidades de exploración natural. El juego libre es la forma natural por excelencia a través de la cual los niños conocen y aprenden de todo lo que les rodea. Esta es otra de las habilidades parentales características de una buena madre.

Ofrecer oportunidades de crecimiento, aprendizaje y desarrollo

Para que su capacidad de exploración de lugar a buenos aprendizajes resulta necesario que los padres/madres ofrezcan y creen ambientes y oportunidades mediante las cuales sus hijos o hijas puedan desarrollarse y realizar los aprendizajes propios de su nivel evolutivo. Por tanto, ofrecer oportunidades para el infante pueda aprender cosas nuevas es otra de las pautas imprescindibles para ser buen padre o madre.

Ser afectuosos y conciliadores

Los buenos padres y madres son personas afectuosas. Este supone uno de los valores fundamentales para favorecer un adecuado desarrollo físico, emocional y psicológico de los hijos. Demostrar cariño mediante caricias, abrazos incluso con buenas palabras y atenciones permite a los hijos sentirse seguros y confiar en las personas como fuente de alimento y protección. Esto rasgo lo poseen los padres democráticos y los padres permisivos, mientras que se encuentra ausente o muy bajo en los padres autoritarios.

Favorecer su capacidad de autorregulación y autonomía

Como se ha demostrado desde la psicología perinatal, los niños poseen una capacidad innata de autorregulación, es decir, su propio proceso evolutivo les lleva a buscar oportunidades de aprendizaje para consolidar los conocimientos necesarios según sus necesidades del momento. Los buenos padres y madres deben favorecer este proceso de autorregulación para facilitar su autonomía, de modo que puedan ir desarrollando progresivamente las habilidades necesarias para valerse por ellos mismos.

Comunicarse abierta y asertivamente

Otro de los aspectos importantes que caracterizan a los buenos padres y madres es su comunicación abierta y empática a través de la cual crean un ambiente de concilio que permite a los hijos e hijas compartir sus vivencias, inquietudes y preocupaciones con total tranquilidad y confianza en que serán escuchados y respetados.

Ser ejemplo de conducta

Los infantes aprenden, principalmente, a través del modelado o imitación de conductas. Es por ello que, más allá de las explicaciones que podamos dar a nuestros hijos e hijas sobre lo que es correcto o no, los buenos padres son aquellos que transmiten dichos valores siendo ellos mismos ejemplo de conducta.

Favorecer relaciones respetuosas y cordiales

Uno de los modos de garantizar una correcta socialización de nuestros hijos y que sus relaciones sociales sean abiertas y positivas es favorecer un clima familiar en donde se den relaciones respetuosas y cordiales. Como acabamos de mencionar, el propio ejemplo es la mejor guía para generar un aprendizaje y, en este caso, los infantes interiorizarán este tipo de relaciones y las reproducirán en sus propias interacciones sociales. Los buenos padres y las buenas madres son un ejemplo de asertividad.

Interesarse por sus vidas

Los buenos padres son aquellos que se interesan por la vida de sus hijos, siempre respetando su necesidad de privacidad e intimidad. Dialogar con ellos y preocuparse por cómo les va, qué les interesa, si están bien, etc. ofrece confort, seguridad y confianza a los hijos y les hace sentirse atendidos, queridos y respetados.

Escuchar y ser empáticos

Para que nuestros hijos se sientan tenidos en cuenta es importante que los padres les escuchen y se muestren empáticos con ellos. Este hecho les permitirá interiorizar que son valiosos para sus padres, por tanto, son valiosos para el mundo. Por tanto, unas de las habilidades parentales a practicar para ser buen padre o buena madre son la escucha activa y la empatía.

Cómo ser buena madre o buen padre - Escuchar y ser empáticos

Favorecer la autorregulación emocional

Los niños se expresan emocionalmente de manera instintiva y esto, en algunas ocasiones, como en el caso de las emociones negativas, supone momentos incómodos, desagradables y difíciles de gestionar para ellos. Los padres con habilidades educativas favorecerán el proceso de autorregulación emocional para que sus hijos consigan controlar la gestión de sus propias emociones de modo que salgan beneficiados ellos mismos y los demás. En este artículo hablamos de cómo controlar las emociones negativas en los niños.

Ofrecer y garantizar estabilidad y rutinas

Una paternidad responsable y positiva ofrece entornos estables y organiza las rutinas básicas necesarias (horarios de sueño, alimentación, higiene, etc.) para, con ello, garantizar la sensación de seguridad en sus hijos. En este artículo proponemos 20 reglas básicas para niños y niñas en casa.

Estabilidad emocional y capacidad de autorregulación

Los padres que educan con disciplinas respetuosas son personas que poseen un alto grado de estabilidad emocional y gran capacidad de autorregulación, lo que les permite gestionarse internamente de modo que sus malestares personales no sean descargados sobre los miembros de la familia. De este modo, favorecen un clima calmado y de respeto mutuo. Aquí podemos ver estrategias y técnicas de manejo emocional.

Ofrecer calidad pero también cantidad de tiempo compartido

Años atrás se extendió, entre las pautas educativas recomendadas a los padres, ofrecer tiempo de calidad a los hijos, independientemente de la cantidad de tiempo ofrecida. A día de hoy se añade que, si bien eso es importante, igualmente lo sigue siendo el pasar un tiempo mínimo razonable con nuestros hijos. Los niños prácticamente siempre necesitan estar acompañados y el tiempo compartido con los padres supone, en edades tempranas, un tiempo fundamental para su desarrollo emocional y psicológico. Por tanto, ser buen padre o buena madre pasa por dedicar tiempo de calidad y en la mayor cantidad posible a los hijos e hijas.

Establecer límites claros con sobriedad

Los buenos padres y las buenas madres son aquellos que atienden afectuosamente a sus hijos, son empáticos y asertivos y, también, establecen límites claros de convivencia familiar y social. Para ello, resulta necesaria la sobriedad, gracias a la cual podemos diferenciar entre aquellas normas y límites innecesarios que cortan la libertad y necesidades de nuestros hijos sin necesidad alguna, de aquellos límites necesarios y positivos para su óptimo desarrollo personal.

Transmitir la importancia del esfuerzo y del trabajo bien hecho

En un momento social como el nuestro en el que las necesidades menos importantes pueden ser cubiertas inmediatamente, resulta fundamental que los padres, madres transmitan a sus hijos/as la importancia de esforzarse por aquello que realmente les motiva y trabajar para conseguirlo. Esto les permitirá plantearse objetivos y metas en sus vidas y realizar las acciones necesarias para conseguirlas.

Aceptar los propios errores y favorecer la búsqueda de soluciones

Ante los conflictos y problemas que puedan surgir en la vida de nuestros hijos, es importante que los padres enseñen a sus hijos a aceptar y a responsabilizarse de los propios errores y les animen a buscar soluciones constructivas. Esto les dotará de herramientas variadas para no frustrarse y adaptarse y ser flexibles ante los cambios e incertidumbres que puedan surgir en sus vidas.

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Bibliografía
  • ANFAP (2020). El Método Montessori. Magister, Formación del Profesorado.
  • Ramirez, P. (2019). Educar con serenidad. Grijalbo.
  • Torres, C. (2015). Maternidad y Paternidad responsables. SlideShare.

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