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¿Cómo saber si mi bebé es intolerante a la lactosa?

 
Por Yurisbeth Zanotty. 16 noviembre 2020
¿Cómo saber si mi bebé es intolerante a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es un trastorno de malabsorción intestinal muy común en bebés, niños y adolescentes. Por lo general, se presenta con dolor en el estómago, diarrea, náuseas, distensión abdominal y flatulencias. Esta condición implica, una vez diagnosticada, realizar cambios en el estilo de comer, seleccionado los alimentos que se van a consumir, con la finalidad de mejorar la calidad de vida.

Un bebé es intolerante a la lactosa cuando su cuerpo no puede sintetizar y asimilar el azúcar de la leche, lo que se conoce como lactosa, porque tiene deficiencias en la producción de la enzima lactasa. En este caso, la leche debe ser restringida, siendo un alimento clave en la nutrición del lactante y el infante, con un importante aporte de calcio. Esta limitación conlleva a la disminución de este mineral en el organismo, el cual juega un papel vital en las primeras etapas del desarrollo, porque ayuda al crecimiento de huesos, dientes y funciones de las células. En este artículo de paraBebés, responderemos a una pregunta frecuente que se hacen las madres y padres, al observar cambios en los hábitos de absorción y eliminación de los alimentos de sus hijos: ¿cómo saber si mi bebé es intolerante a la lactosa?

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Síntomas de la intolerancia a la lactosa en bebés y niños

Para saber si un bebé tiene intolerancia a la lactosa, nos fijaremos en los síntomas. Los síntomas de intolerancia a la lactosa en bebés y niños se presentan cuando la lactosa no se hidroliza o no se absorben sus componentes en el intestino delgado, y se sobrecarga el colon. Este exceso produce síntomas de intolerancia a los hidratos de carbono. Los síntomas de un bebé intolerante a la lactosa son:

  • Diarrea.
  • Gases.
  • Ruidos intestinales: producto del movimiento de los gases y los líquidos a través del intestino.
  • Dolor abdominal.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Distensión abdominal.

Estos síntomas, pueden presentarse 30 minutos o varias horas después de ingerir los alimentos que contienen leche, y son causados por los productos finales de la fermentación de lactosa, en ausencia de lactasa.

La intolerancia a la lactosa también puede ocasionar síntomas sistémicos, tales como:

  • Dolores de cabeza.
  • Mareo.
  • Pérdida de la concentración.
  • Dificultad para la memoria a corto plazo.
  • Cansancio intenso.
  • Dolor muscular y articular.
  • Alergia (eczema, prurito, rinitis, sinusitis asma, arritmia cardíaca, úlceras bucales, odinofagia).
  • Aumento de la frecuencia de las micciones (orina varias veces).
  • En algunos casos, como consecuencia de la producción metano, la movilidad intestinal disminuye y se presenta estreñimiento.

¿Cómo se diagnostica la intolerancia a la lactosa en bebés y niños?

Antes de diagnosticar si los bebés y los niños tienen intolerancia a la lactosa, es importante conocer estos significados, y realizar un buen uso de los siguientes términos:

  1. Intolerancia a la lactosa o malabsorción de lactosa.
  2. Intolerancia a la leche.

Cuando se habla de intolerancia a la lactosa, quiere decir que existe una respuesta sintomática clínica tras la ingestión de lactosa (están presentes los síntomas antes mencionados). Esta aclaratoria es muy importante, puesto que algunas personas presentan alteraciones mínimas en las pruebas diagnósticas (test de hidrógeno espirado), es decir, datos bioquímicos de malabsorción de lactosa, pero sin sintomatología clínica de intolerancia.

La intolerancia a la leche se refiere a una respuesta sintomática al consumo de leche (también están presentes los síntomas antes mencionados). Sin embargo, pueden estar involucrados otros nutrientes independientes de la lactosa.

Retirada e incorporación del alimento

En casos que los bebés y los niños manifiesten síntomas de intolerancia a la lactosa, se debe:

  1. Eliminar de la dieta diaria, por un lapso de dos semanas, los productos que puedan contener lactosa, y observar cuidadosamente si el problema ha mejorado.
  2. Transcurridas las dos semanas, los padres deberán darle al niño pequeñas cantidades de leche, tratando de introducirla nuevamente en la dieta y, al mismo tiempo, observar si los síntomas han vuelto.
  3. Se debe evitar variar los alimentos de la dieta durante este tiempo de prueba, puesto que hay otros alimentos que podrían causar síntomas semejantes y al variarlos es más difícil reconocer cuál es el responsable de provocarlos.
  4. Si en el proceso de la restricción de los lácteos, el bebé o niño mejora y desaparecen los síntomas, y al volver a ofrecer lácteos regresan, en un período de 4 horas, se confirma el diagnóstico de intolerancia a la lactosa.

Examen de hidrógeno en la respiración

El otro método, por el cual los médicos realizan el diagnóstico de intolerancia a la lactosa es realizando el examen para determinar lactosa por medio de la respiración, llamado examen de hidrógeno en la respiración. La prueba se puede realizar en un hospital o ambulatorio, dura entre 2 y 3 horas, y consiste en:

  1. Ofrecer al niño una solución de lactosa en agua. Luego, deberá soplar dentro de una bolsa de recolección cada media hora.
  2. Las muestras de aire se analizan y se mide la cantidad de hidrógeno, uno de los gases que se producen en el intestino grueso. El diagnóstico se confirma cuando se detecta un aumento significativo del nivel de hidrógeno en la respiración.

Examen de heces

También existen pruebas de laboratorio, que se pueden aplicar de forma rápida, y, además, son seguras para bebés más pequeños, como son el examen de heces y el de orina.

La determinación del pH fecal revela la presencia de heces ácidas, un pH <5.5 confirma el diagnóstico de intolerancia a la lactosa. Hay que tomar en cuenta, que la alimentación de los lactantes sanos menores de 6 meses, incluye una elevada carga de lactosa, comparada con la de niños mayores, por lo que el pH fecal es algo más bajo. Esta prueba debe realizarse en heces recién emitidas, para poder ser válida.

Examen de orina

Es un método de diagnóstico reciente, que consiste en la determinación de hipolactasia mediante la búsqueda de 4-galactosilxilosa (gaxilosa), en orina. Es un estudio genético mediante reacción en cadena de la polimerasa, rápido y fácil de realizar, con una elevada especificidad para el gen lactasa. No obstante, este test aún no se emplea en la práctica clínica habitual.

Endoscopia

Otra forma de diagnóstico consiste en realizar una endoscopia para determinar la deficiencia de lactasa. El procedimiento consiste en tomar una pequeña muestra de tejido (biopsia) del intestino delgado, y las células en la muestra, se analizan para ver si la actividad de la enzima lactasa es normal.

Si un bebé es intolerante a la lactosa, ¿puede tomar leche materna?

Si tu bebé es intolerante a la lactosa, puede seguir tomando leche materna sin ningún problema. A continuación, te explicaremos el porqué.

La mayor parte de los recién nacidos tiene la capacidad para producir lactasa y digerir la lactosa adecuadamente (digerir la lactosa quiere decir que la rompe en otros dos azúcares que son la galactosa y la glucosa). La lactosa es el principal componente de la leche materna (aparte de otros elementos), y este es un alimento muy importante en la primeras etapas de la vida, puesto que proporciona los anticuerpos y nutrientes adecuados para el óptimo crecimiento del ser humano.

Puede ocurrir que, cuando un bebé se está amamantando, presente:

  • Diarrea
  • El intestino se inflame
  • Se ponga rojo
  • Las vellosidades intestinales se dañen

Todos estos síntomas pueden corresponder a una infección gastrointestinal, que en ocasiones se puede confundir con intolerancia a la lactosa, porque el intestino pierde la capacidad temporal de producir la enzima lactasa, debido al daño que está causando la infección o por el alimento que le cayó mal. Como no produce la enzima que se necesita para realizar el proceso de digestión de la leche, la lactosa se acumula, la leche se fermenta, y se presentan los síntomas mencionados. Pero cuando estos eventos se superan, el intestino vuelve a producir suficiente lactasa para realizar sus procesos.

Por tal motivo, es muy importante no suspender la lactancia cuando el bebé tiene intolerancia a la lactosa, porque suele ser una intolerancia temporal, que la mayoría de las veces desaparece cuando mejora de la enfermedad gastrointestinal.

Algunos médicos sugieren suspender la lactancia materna y, en muchos casos, recomiendan el uso de fórmulas artificiales como método de alimentación en esta etapa, lo cual es un grave error. Porque todas las leches tienen lactosa y el problema persistirá.

Normalmente, la intolerancia a la lactosa comienza alrededor de los dos o tres años de edad, debido a que el niño se desteta naturalmente, y como ya no necesita tomar leche tan frecuentemente, el intestino empieza a dejar de producir lactasa.

Existen casos especiales, en los que puede ocurrir intolerancia a la lactosa, pero son poco frecuentes, tales como:

  1. Si los bebés son prematuros (nacen antes del tiempo estimado): algunos, por su inmadurez gástrica, no pueden producir suficiente lactasa. Pero al corregir su edad gestacional, transcurrido un tiempo, se resuelve el problema.
  2. Presencia de galactosemia: incapacidad del estómago para descomponer la galactosa.

Por otra parte, es muy importante diferenciar la intolerancia a la lactosa de la alergia, el principal alérgeno para un bebé es la proteína de la leche de vaca, y suele transmitirse por la leche materna, cuando la madre haya consumido alimentos que la propicien.

Es importante señalar que la leche materna propiamente no causa alergias al bebé, lo que puede ocasionarlas, son las partículas de los alimentos que pasan a través de la leche de la mamá al bebé y, en ese caso, con ayuda de un alergólogo, se hacen dietas especiales para determinar cuál es el alimento que está causando la alergia.

En cualquier caso, lo fundamental es seguir las recomendaciones de su pediatra, quien determinará cuál es el método ideal para tratar los casos de intolerancia a la lactosa en bebés y niños.

¿Qué puede no comer un bebé o niño intolerante a la lactosa?

La lactosa se encuentra presente en la leche de los mamíferos (vaca y oveja, entre otros) en cualquiera de sus presentaciones: entera, semidesnatada, desnatada, en polvo y en muchos productos lácteos. Los niños intolerantes a la lactosa no deberían consumir:

  • Leche de vaca
  • Margarina con leche
  • Mantequilla
  • Yogur
  • Queso (depende del tipo)
  • Crema de leche
  • Helado
  • Lactosueros
  • Productos con bechamel
  • Postres (flanes, cuajadas, natillas...)

Los padres deben consultar los ingredientes en las etiquetas y la información nutricional de los alimentos, para descubrir posibles fuentes de lactosa en los diferentes productos.

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Referencias
  1. Committee on Nutrition of American Academy of Pediatrics. (2006). Lactose intolerance in infants, children and adolescents. Pediatrics. 118: (1).279-1.286.
  2. Pina I, Quintana L, Salinas S. (2015). Intolerancia a la lactosa. Acta Pediatr Esp. 73 (10): 249-258.
  3. Rosado J. (2016). Intolerancia a la lactosa. Gac Med Mex. 15; 67-73.

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