¿Cómo hacer lavados nasales a un bebé?

¿Cómo hacer lavados nasales a un bebé?

Pocas cosas son tan angustiantes para un padre o una madre, que escuchar a su bebé congestionado. Esos pequeños ruidos nasales, la dificultad para respirar mientras come y la irritabilidad por no poder dormir bien, pueden generar una gran impotencia. Dado que los bebés no pueden sonarse la nariz, la mucosidad se acumula, y aquí es donde el lavado nasal se convierte en la herramienta más valiosa, segura y recomendada por todos los pediatras.

Sin embargo, la idea de introducir líquido en la nariz de un bebé tan pequeño, puede ser aterradora. ¿Le haré daño? ¿Se ahogará? ¿Cuál es la forma correcta de hacerlo? En el siguiente artículo de paraBebés te explicamos cómo hacer lavados nasales a un bebé paso a paso.

¿Cuándo hacer un lavado nasal a un bebé?

La clave del lavado nasal no es hacerlo como una rutina fija, sino hacerlo siempre que sea necesario. No debes realizar lavados si el bebé respira perfectamente, ya que un exceso puede llegar a irritar la mucosa nasal.

Debes realizar un lavado nasal en las siguientes situaciones:

  • Antes de las tomas (comer): este es el momento más importante. Si notas que tu bebé está congestionado, realiza el lavado nasal unos 10-15 minutos antes de ofrecerle el pecho o el biberón. Esto despejará sus vías respiratorias y le permitirá comer de forma tranquila y eficaz.
  • Antes de dormir: si la congestión le impide conciliar el sueño o le provoca despertares frecuentes, un lavado nasal antes de acostarlo (ya sea para la siesta o por la noche) mejorará significativamente la calidad de su descanso.
  • Cuando hay mucosidad visible o audible: si ves moco en la entrada de su nariz o si escuchas ruidos nasales (similares a ronquidos o resoplidos) mientras está despierto y tranquilo, es un indicador claro de que necesita ayuda para despejar esa mucosidad.
  • Después de estar en ambientes secos o contaminados: si vives en una ciudad con mucha contaminación o pasas mucho tiempo en ambientes con aire acondicionado, la mucosa nasal puede resecarse. Un lavado nasal suave puede ayudar a hidratar y limpiar.

¿Por qué son importantes los lavados nasales en bebés?

La importancia de los lavados nasales, va mucho más allá de la simple higiene o de "quitar los moquitos" por estética. Se trata de una necesidad fisiológica fundamental para los bebés, especialmente durante los primeros meses de vida.

Algunas razones importantes para realizarlos son las siguientes:

  • Los bebés son "respiradores nasales obligados" y esta es la razón más importante, ya que no saben respirar por la boca de manera voluntaria. Si la nariz está tapada, el bebé no tiene un "plan B" para obtener aire fácilmente. Esto les genera una gran angustia y sensación de ahogo. El lavado nasal libera la vía aérea principal, permitiendo que el bebé respire con normalidad y se calme.
  • Es fundamental para la alimentación: si la nariz está obstruida, el bebé se ve obligado a soltar el pecho o el biberón constantemente para boquear y coger aire. Esto lleva a tomas interrumpidas, llanto e incluso que el bebé coma menos de lo que necesita, causando gases. Si la nariz está despejada garantiza una alimentación tranquila y eficaz.
  • Prevención de complicaciones respiratorias: tales como otitis e infecciones bajas, ya que si el moco que no se limpia puede bajar hacia la garganta y los bronquios, aumentando el riesgo de tos persistente, bronquiolitis o neumonía
  • Mejora la calidad del sueño: despejar las vías respiratorias antes de dormir, es clave para una noche tranquila. En el siguiente post de paraBebés te explicamos "Cuántas horas de sueño deben dormir los bebés".

¿Cómo hacer un lavado nasal a un bebé recién nacido?

Realizar un lavado nasal a un bebé recién nacido (de 0 a 3 meses) requiere una delicadeza extrema. A esta edad, sus fosas nasales son diminutas y la técnica de la jeringa a presión (que veremos después) puede ser demasiado intensa. El objetivo aquí es fluidificar la mucosidad y aspirar suavemente.

Materiales

Los materiales que necesitarás son:

  • Suero fisiológico (solución salina isotónica al 0.9%): es lo único que debes usar. Puedes comprarlo en botellas grandes o para mayor comodidad en dosis pequeñas. Asegúrate de que esté a temperatura ambiente.
  • Aspirador nasal (perita de goma o aspirador de succión bucal): la perita de goma es la opción clásica.
  • Toalla: para envolver al bebé y para limpiar el moco.

Técnica paso a paso

La técnica paso a paso para un recién nacido es:

  1. Preparación y calma: lávate bien las manos. Asegúrate de estar tranquila y prepara todo tu material.
  2. Posición tumbada de lado: NUNCA realices este procedimiento con el bebé acostado boca arriba. Esto podría hacer que el líquido y el moco vayan hacia la garganta o el oído medio, causando malestar o una posible otitis. La posición correcta es tumbado de lado (decúbito lateral).
  3. Envolver al bebé: un recién nacido se moverá por reflejo. Envuélvelo firmemente en una toalla o manta, dejando solo su cabeza libre.
  4. Colocar al bebé: acuesta al bebé sobre un cambiador o la cama, girándolo sobre su lado izquierdo.
  5. Instilar el suero: con suavidad pero con firmeza, introduce de 1 a 2 ml de suero fisiológico, a través de la punta de una pequeña jeringa (sin la aguja), en la fosa nasal que queda ARRIBA (en este caso, la derecha). Aplica el suero. El objetivo es que el líquido entre por un orificio y arrastre la mucosidad hacia el otro (el que está abajo).
  6. Pausa y confort: es normal que el bebé llore o tosa. Es una sensación extraña para él. Detente, tranquilízalo un momento. Parte del suero y el moco saldrán por la fosa nasal de abajo (la izquierda).
  7. Aspiración (opcional pero recomendada): si ves que el moco está muy fluido pero no sale solo, utiliza el aspirador nasal.
  8. Cambiar de lado: gira al bebé con cuidado y acuéstalo sobre su lado derecho.
  9. Repetir: ahora, aplica el suero fisiológico en la fosa nasal que ha quedado arriba (la izquierda). El líquido saldrá por la fosa derecha.
  10. Aspirar y limpiar: aspira el moco restante y limpia su carita.

Finalizar con mimos: ¡lo más importante! Carga a tu bebé, dale mimos y felicítalo. El proceso es molesto, pero el alivio que sentirá después es inmediato.

Puede que te interese el siguiente post sobre "Cuándo mi bebé respira se escuchan flemas, ¿debo preocuparme?".

¿Cómo hacer un lavado nasal a un bebé con jeringa?

Esta técnica, a veces llamada "lavado nasal a alta presión", es eficaz para bebés un poco más grandes (a partir de 3-6 meses) o cuando la congestión es muy espesa.

Materiales

Materiales que necesitarás:

  • Jeringa sin aguja: una jeringa de 3 ml o 5 ml es el tamaño ideal.
  • Suero fisiológico estéril: asegúrate de que esté a temperatura ambiente.
  • Toallas: esta técnica puede causar un poco de desorden.

Técnica del método de la jeringa

Técnica del método de la jeringa:

  1. Preparación: lávate las manos y carga la jeringa con 3 ml a 5 ml de suero fisiológico. Ten varias toallas a mano.
  2. Posición: ¡recuerda! NUNCA le hagas este tipo de lavado nasal a tu bebé boca arriba.
  • Opción A (bebé que no se sienta): tumbado de lado, exactamente igual que en el método del recién nacido. Esta es la posición más segura.
  • Opción B (bebé que se sienta): sentado en tu regazo, con su espalda contra tu pecho e inclinado ligeramente hacia adelante. Esta posición es ideal porque la gravedad ayuda a que todo salga por la nariz y no vaya hacia la garganta. Sujétale la cabeza con una mano para que no la mueva bruscamente.

Técnica de lavado por arrastre

Si usas la posición de lado (ej. tumbado sobre su lado izquierdo):

  1. Introduce la punta de la jeringa (sin aguja) en la fosa nasal superior (la derecha).
  2. Apunta la jeringa ligeramente hacia la oreja del mismo lado (no hacia el centro de la nariz o el tabique).
  3. Con un movimiento rápido, firme y continuo, vacía el contenido de la jeringa.
  4. Verás cómo el suero entra por la fosa nasal derecha y sale, arrastrando toda la mucosidad, por la fosa nasal inferior (la izquierda). Es un efecto de "lavado a presión" muy eficaz.

Si usas la posición sentado e inclinado:

  1. Introduce la punta de la jeringa en una fosa nasal.
  2. Apunta hacia la oreja de ese lado.
  3. Empuja el líquido con un movimiento firme y continuo. El líquido y el moco saldrán por la otra fosa nasal.
  4. Pausa, calma y rotación: el bebé llorará, toserá o estornudará. Es normal y deseable. Siéntalo, tranquilízalo y límpialo.
  5. Repetir en el otro lado: recarga la jeringa. Si estaba tumbado, gíralo sobre su lado derecho. Si estaba sentado, prepárate para la otra fosa nasal. Repite el procedimiento en el otro orificio.
  6. Finalizar: una vez que ambas fosas nasales estén despejadas, dale muchos mimos. Notarás casi de inmediato que su respiración es más limpia y silenciosa.

Realizar un lavado nasal a un bebé recién nacido o a un niño pequeño, puede ser intimidante al principio, pero es una de las habilidades más valiosas y liberadoras que puedes aprender como padre o madre. Es la única forma eficaz de aliviar la congestión en un bebé que no puede hacerlo por sí mismo.

No te pierdas este otro artículo de paraBebés sobre "Cómo sacarle las flemas a un bebé".

¿Qué pasa si hago mal un lavado nasal a un bebé?

Es natural tener miedo a equivocarse. Sin embargo, es importante saber que el suero fisiológico es inocuo (es agua con sal en la misma proporción que nuestro cuerpo). No vas a "ahogar" a tu bebé con un lavado nasal. Aún así, una técnica incorrecta puede causar molestias o complicaciones menores que es mejor evitar.

Algunos riesgos de una mala ejecución con sus precauciones, son los siguientes:

  • Dolor de oído: ocurre por realizar el lavado con demasiada presión o con el bebé mal posicionado. Recuerda: siempre coloca al bebé de lado o inclinado hacia adelante, nunca con la cabeza hacia atrás. Controla la presión de la jeringa; debe ser fluida pero no explosiva.
  • Sangrado nasal: ocurre al introducir demasiado la punta de la jeringa o hacer movimientos bruscos. Recuerda: Solo apoya la jeringa en la entrada de la narina, no la introduzcas profundo.
  • Atragantamiento o tos excesiva: ocurre cuando haces el lavado con el bebé totalmente boca arriba. Recuerda que la posición lateral o inclinada hacia adelante es tu seguro de vida. Permite que el exceso de líquido salga por la otra fosa nasal o la boca por gravedad, en lugar de irse directo a la laringe.
  • Vómitos: ocurre cuando realizas el lavado nasal inmediatamente después de una toma. Intenta hacerlo al menos de 15 a 30 minutos antes, o un buen rato después de haber comido, para evitar el riesgo de vómito. A continuación te explicamos "Qué hacer cuando un bebé vomita por la boca y nariz".

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Cómo hacer lavados nasales a un bebé?, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Cuidados del bebé.

Bibliografía
  • Rodríguez H y col. Algoritmo para el manejo de la obstrucción nasal en neonatos y lactantes. Arch Argent Pediatr 2016;114(5):477-484
  • Serrano A, Martínez P, Seijoso L, Ruiz H. Revisión narrativa de la técnica de los lavados nasales en pediatría. Enfermería Clínica 2021; 31(3): 189-194.