menu
Compartir

¿Cómo actuar ante las rabietas en niños de 3 y 4 años?

 
Por Lorena García Vega. Actualizado: 20 enero 2021
¿Cómo actuar ante las rabietas en niños de 3 y 4 años?

Cuando el niño tiene alrededor de 2 años, llega un periodo que muchos padres esperan no tener que vivenciar: este es el periodo de las temidas rabietas.

Las rabietas o berrinches se producen cuando el niño experimenta un fuerte sentimiento de frustración, surgen de forma espontánea y se caracterizan por ser muy intensas, el menor manifiesta su ira y malestar a través de llantos, gritos, pataletas o golpes. Para los padres, esta situación les resulta difícil de manejar, no ofreciendo en muchas ocasiones la respuesta más amable. En este artículo de paraBebés os contamos cómo actuar ante las rabietas en niños de 3 y 4 años, con la intención de facilitar pautas sencillas y soluciones prácticas para controlar las rabietas.

¿Qué son las rabietas?

Se asocia el termino rabieta o berrinche a un estado en el que el niño o la niña ha perdido el control, mostrándose muy nervioso e irritado, expresándolo con gritos, llanto, pataletas en el suelo e incluso golpes. Muchos adultos consideran que esto son llamadas de atención de niños mimados y consentidos, existiendo una parte de verdad en este pensamiento, en cuanto a que sí son llamadas de atención, pero no porque el niño sea un malcriado, sino porque realmente necesita ser atendido, comprendido, escuchado y entendido.

Las rabietas infantiles tienen una fundamentación biológica y neuronal, según Alberto Soler, psicólogo licenciado en la Universidad de Valencia, las rabietas se originan cuando el cerebro se desborda de emociones y la amígdala se encarga de secuestrar al resto del cerebro y, por consiguiente, el control. Es lo que se conoce como "secuestro emocional". Para un niño de dos años, ser capaz de gestionar este desbordamiento podría considerarse imposible, puesto que biológicamente su corteza prefrontal se encuentra bastante inmadura.

Para entender mejor qué sucede en el cerebro del niño cuando se origina una rabieta, vamos a suponer que tenemos tres cerebros integrados en un mismo cerebro, el primitivo, el límbico y el racional. Cuando el niño tiene una rabieta, existe en su cerebro una explosión emocional dominada por su cerebro más primitivo, que es el que se centra en la supervivencia y este, a su vez es ayudado, por el cerebro límbico, algo más desarrollado, pero muy motivado por las emociones que experimenta. Por lo tanto, la respuesta que el niño va a ofrecer cuando estos "dos cerebros" operan, sin el procesamiento del cerebro racional, es una respuesta impulsiva y sin ningún tipo de control.

Las rabietas, ¿son solo cosa de niños?

Las rabietas aparecen sobre el año y medio o dos años de la vida de una persona, suelen manifestarse con gran intensidad hasta los 4 años aproximadamente, sin embargo, que su frecuencia e intensidad disminuya no es sinónimo de que desaparezcan, de hecho, seguimos manteniendo rabietas a lo largo de toda nuestra vida, aunque las estrategias para afrontarlas son diferentes.

Llegada la pubertad, comienzan a producirse muchos cambios físicos y actitudinales en los niños resurgiendo las rabietas con cierta fuerza, aunque esta vez van acompañadas de otras habilidades y competencias adquiridas por el menor, como el uso del lenguaje y las actitudes rebeldes.

En la edad adulta, siguen manifestándose las rabietas, aunque para ese momento, las personas ya han adquirido algunas estrategias de autocontrol que le permiten responder de una forma más madura; sin embargo, la frustración y la ira ante determinadas situaciones siguen estando presentes y pueden manifestarse.

Tipos de rabieta en niños

Los motivos que pueden desencadenar una rabieta son múltiples y sería casi imposible poder hacer una clasificación, sin embargo, sí puede hablarse de dos tipos de rabieta, las rabietas controladas y las rabietas incontroladas. Veamos los dos tipos principales de rabietas en niños de 3-4 años:

  • Las rabietas controladas surgen cuando el niño no satisface algún deseo o capricho y no tienen lo que quiere. En ese momento, expresa su frustración a través del llanto e incluso, acude al chantaje emocional, haciendo un espectáculo con el fin de que los padres accedan a sus demandas con tal de que se relaje, especialmente si están en un lugar público. Son más fáciles de controlar, puesto que se puede desbloquear la situación abandonando el lugar donde ha ocurrido y a través de las explicaciones o consuelo, el niño puede llegar a relajarse.
  • Las rabietas incontroladas, suelen ser fruto de una necesidad básica no cubierta, como hambre, cansancio y sueño, son más difíciles de controlar porque si no se satisface la necesidad del niño, es probable que no encuentre consuelo, en estos casos lo más importante, es que el niño se encuentre seguro y atendido y, en ningún caso, sea regañado o juzgado por su actitud.

Rabietas XL

Cada persona es diferentes y la forma de expresar nuestras emociones y la manera que tenemos de canalizarlas varía de unas a otras, sin embargo, hay que observar y analizar las situaciones, para interpretar en qué momento, la conducta de un niño ante una rabieta es excesiva.

  • Frecuencia. Hay épocas en las que las rabietas infantiles están presentes en el comportamiento del niño, no obstante, hay que observar si se dan cada poco tiempo y sin motivo aparente.
  • Intensidad. Las rabietas aumentan en fuerza y la respuesta cada vez se convierte más agresiva y el niño se encuentra menos capacitado para controlar sus emociones.
  • Comportamiento general. A pesar de que las rabietas se dan en momentos puntuales, la actitud del niño durante el día es más irritable, tensa y con propensión a ponerse muy nervioso, el rendimiento escolar también le está afectando, así como la interacción con su entorno.

En situaciones en las que el adulto, por más buena intención que ponga, no logra entender, será recomendable visitar a un pediatra o psicólogo que pueda evaluar bien al niño.

Cómo manejar las rabietas

Ante las rabietas de 3 años, ¿cómo actuar? Veamos qué es lo que sí debemos hacer y lo que no en las rabietas infantiles.

Hacer sentir mal al niño, regañarle, gritarle, juzgarle e incluso castigarle por tener una rabieta, son las estrategias menos efectivas para abordar los berrinches. Hay formas de actuar, que aunque sus efectos se alargan más en el tiempo, consiguen de una forma respetuosa, que el niño vaya reduciendo la frecuencia en intensidad. A contianución mostramos cómo controlar las rabietas en niños/as:

  1. Anticiparse a la rabieta. Si el adulto conoce algunas situaciones o motivos que pueden desencadenar la pataleta, una buena forma es anticiparse y evitar que surja, quizá si se va con el niño a algún sitio y por la hora, es susceptible de que le pueda entrar hambre, llevar un tentempié, puede evitar una rabieta.
  2. Escuchar activamente. El niño empieza a manifestar desagrado por una situación, antes de que se sienta más frustrado, el adulto puede ponerse a la altura del niño, mirarle a los ojos y permitir que se exprese, quizá siga frustrado, pero al menos, se sentirá entendido y la situación podrá manejarse de otra manera.
  3. Tener en cuenta el nivel de madurez. No se puede pretender que, en según qué situaciones, el niño disponga de un nivel madurativo similar al del adulto, así que hay que hacer un ejercicio de comprensión y empatía para entender que la respuesta del menor dista de la del adulto.
  4. Abrazar. Los abrazos tienen un efecto calmante, antes de forzar el abrazo, se le puede preguntar al niño si lo quiere; seguramente, una vez en brazos de sus padres irá relajándose, sintiéndose más seguro y comprendido.
  5. Cambiar de escenario. Una buena forma de calmar las consecuencias de una rabieta, es salir de la situación donde se ha originado para desbloquear la carga emocional.

A veces, es complicado gestionar una situación de frustración y enfado en el niño cuando nos sentimos irritados y nerviosos, antes de abordar la rabieta desde la ira, será preferible relajarnos y esperar a encontrarnos más calmados, con el fin de dar una respuesta más amable.

En este artículo veras más información sobre cómo educar niños/as que se enfadan con facilidad.

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Cómo actuar ante las rabietas en niños de 3 y 4 años?, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Educación infantil.

Bibliografía
  • García Vega, L. (2020). Castigar no es educar: Todas las ventajas de la Disciplina Positiva. La Esfera de los Libros.

Escribir comentario

¿Qué te ha parecido el artículo?

¿Cómo actuar ante las rabietas en niños de 3 y 4 años?
¿Cómo actuar ante las rabietas en niños de 3 y 4 años?

Volver arriba