Primer capítulo gratis del libro Recetas para dormir bien

Recetas para dormir bienRecetas para dormir bien

En este Libro el Dr. Estivill, nos introduce sobre el mundo del sueño, ayuda a despejar las preguntas básicas de por qué dormimos y por qué es tan importante tener un sueño reparador para estar bien al día siguiente, así resolverá muchas dudas respecto a este tema tan importante.

Lee aquí el Primer capítulo Gratis!



Capítulo 1

Todo lo que quería saber sobre el sueño... y ahora va a averiguar.

Aunque es una actividad que realizamos cada día y que nos ocupa la tercera parte de nuestra vida, la mayoría de las personas albergan muchas dudas sobre lo que es el sueño y cómo funciona. En este extracto respondemos algunas de las preguntas más comunes que nos plantean los pacientes en nuestra consulta.

1. ¿Por qué dormimos?

El sueño es fundamental para preservar la salud y la vitalidad del cuerpo y la mente. El tiempo que pasamos durmiendo —una persona que viva 90 años habrá pasado el equivalente a 37,4 años en la cama— no es un paréntesis en el que no sucede nada. Todo lo contrario, éste es un periodo activo donde se producen cambios hormonales, bioquímicos, metabólicos y de temperatura corporal, imprescindibles para un buen sueño y un correcto funcionamiento diurno. Aunque pueda parecer obvio, dormir nos permite estar despiertos y estamos despiertos para poder dormir.

2. ¿Qué sucede con las personas que no logran descansar bien?

Está comprobado que a corto plazo se resiente su salud física, mental y emocional. Es indispensable dormir bien para gozar de una buena calidad de vida. Prueba de ello es que una mala noche hace que al día siguiente estemos fatigados, irritables y poco concentrados. Un buen descanso depende de la manera en que afrontemos tanto la vigilia como la hora de acostarnos. Si llegamos por la noche ansiosos o tensos, nos será más difícil conciliar el sueño y descansar bien. En este caso no podremos cumplir de manera óptima la acción reparadora que el organismo necesita.


3. Hay personas que aseguran que apenas necesitan dormir. ¿Es eso posible?

En absoluto. El sueño es una necesidad fisiológica tan esencial para la supervivencia como el hambre o la sed. Al igual que las aves o los peces, nadie puede vivir sin un mínimo de sueño. Está demostrado científicamente que si una persona no durmiera nada, moriría en un plazo no superior a los siete días. Por este mismo motivo, la escasez o la mala calidad del sueño pueden desencadenar graves trastornos para la salud corporal y psicológica.

4. ¿Cuáles son los síntomas de que no descansamos adecuadamente?

La somnolencia en momentos inapropiados es una señal evidente de que no gozamos de un sueño nocturno óptimo. Si tenemos sueño durante el día, lo más probable es que hayamos dormido pocas horas o que éstas hayan sido de sueño superficial. En ese sentido, la somnolencia diurna puede considerarse un trastorno patológico, ya que afecta a los estímulos externos que nos permiten mantenernos despiertos. Cuando la somnolencia es grave puede tratarse de un importante trastorno conocido como «somnolencia excesiva diurna». Éste puede ser un síntoma de afecciones más importantes como el «síndrome de apnea obstructiva del sueño», la narcolepsia, el insomnio o los cambios radicales en los horarios de sueño.


5. Además de tener dificultades en la vida laboral o familiar, ¿qué peligros comportan los trastornos del sueño?

Uno de los indicadores más alarmantes de los efectos de la somnolencia son los accidentes de tráfico. Se ha comprobado que en las horas de máxima somnolencia, entre las 2 y las 6 de la mañana y las 2 y 4 de la tarde, es cuando se producen más accidentes debido al cansancio o la fatiga. Por ejemplo, en el Reino Unido se constató que el 27 por ciento de los accidentes de tráfico eran debidos a la fatiga o al sueño excesivo. El 87 por ciento de estos casos fueron mortales. Lo mismo sucede con los accidentes laborales, ya que cuando disminuye la atención del trabajador, aumenta automáticamente el riesgo. Esta situación aparece normalmente en las personas que trabajan como «correturnos».


6. ¿Llegan muchas personas con este problema a su consulta?

Aproximadamente, una quinta parte de los pacientes que acuden a una Unidad del Sueño lo hacen por este problema, y casi la mitad de ellos ha padecido un accidente de circulación. En los pacientes más jóvenes, este trastorno ha demostrado tener una relación directa con los fracasos escolares o los problemas de conducta. Las consecuencias que tiene esta problemática sobre la salud pública son enormes, al igual que los gastos que se derivan del tratamiento incorrecto de estas patologías.


7. ¿Cómo funciona el sueño?

El descanso nocturno se compone de cinco fases que en conjunto forman un ciclo que es el mismo para todas las personas. A lo largo de una noche podemos realizar hasta cuatro o cinco ciclos completos. Durante el día nuestro cuerpo produce adrenalina, lo que nos mantiene despiertos y dispuestos a realizar esfuerzos físicos e intelectuales. Cuando el día se acaba, el cerebro genera entonces la hormona del sueño: la melatonina. El caudal sanguíneo de la musculatura disminuye, se reducen los reflejos, los músculos se relajan y baja la temperatura del cuerpo. A medida que la adrenalina y otras sustancias que nos ayudan a estar despiertos disminuyen, vamos perdiendo progresivamente lucidez. Esto no quiere decir que el cerebro se paralice. Justamente en este momento es cuando el cerebro produce más glucosa, que es como el combustible que lo hace funcionar. Esto quiere decir que el cerebro está en su máximo rendimiento aunque su trabajo no se traduzca en actividad física. Es cuando empezamos la primera fase del sueño que se denomina estado de somnolencia. Los ojos se cierran por el cansancio, los músculos se distienden y la respiración se vuelve uniforme. La actividad del cerebro se hace más lenta que durante la vigilia. Esta primera fase es breve y dura entre treinta segundos y unos minutos.


8. ¿Y qué ocurre después?

Luego pasamos a una segunda fase donde el sueño ya no es superficial y las ondas del cerebro se hacen cada vez más lentas. Avanzamos de este modo al tercer nivel, que se denomina sueño profundo o sueño delta y que comprende las fases 3 y 4. En este estadio, el sueño se hace lento porque las ondas cerebrales son cada vez más pausadas. Si alguien quisiera despertarnos, tendría que usar fuertes estímulos acústicos o táctiles para conseguirlo. El tiempo transcurrido entre el segundo y el cuarto nivel del sueño puede prolongarse entre 60 o 70 minutos. Cuando lo superamos, se llega a la última fase del sueño que se conoce como REM, que son las siglas en inglés de Rapid Eye Movement y significan «movimiento rápido de ojos». Este signo, perceptible para el que está despierto, evidencia el máximo nivel de profundidad del sueño.

9. ¿Qué sucede en esta última fase?

Es justamente en este momento cuando soñamos. En diferentes experimentos se ha comprobado que si a una persona se la despierta en la fase REM, podrá recordar lo que estaba soñando, cosa que no se da en las otras fases. Cuando llegamos a este punto hemos completado un ciclo de sueño que en total puede durar entre 90 y 120 minutos. Estos ciclos pueden repetirse cuatro o cinco veces. La duración de cada fase varía a lo largo de la noche. En el primer ciclo, la fase REM puede durar sólo 5 minutos, mientras que en el último puede extenderse durante 30 o 60 minutos.

10. Algunas personas afirman que no sueñan nunca. ¿Puede ser cierto?

Todo el mundo sueña cuatro o cinco veces por noche, lo que sucede es que no todas las personas logran recordar sus sueños. Necesitamos despertarnos en el momento oportuno para recordarlos. A medida que nos hacemos mayores, el número de despertares aumenta. Por eso la gente mayor recuerda bastantes sueños, mientras que jóvenes y adultos sólo son conscientes del último sueño que han tenido antes de que sonara el despertador. También existen casos particulares de pacientes que toman determinados medicamentos —como antidepresivos o fármacos contra el Parkinson— que suprimen el sueño REM. Hay personas que se ejercitan en la psicoterapia para recordar mejor sus episodios oníricos. Los sueños se olvidan rápidamente al despertar; por lo tanto, si desea recordarlos, deje lápiz y papel en su mesilla de noche y escriba nada más despertar todo lo que recuerde.

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Publicado hace 3 años en Sueño del bebé: Dr. Estivill.

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