¿Que hacer cuando el niño rechaza a papa o a mama?
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¿Qué hacer cuando el niño rechaza a papá o a mamá?

Cuanto el pequeño hace saber su preferencia por uno de los progenitores

Tanto el padre como la madre son figuras importantes para el desarrollo de los niños. En diferentes investigaciones se ha apreciado que la ausencia una de las dos figuras puede aumentar las probabilidades de que los niños tengan problemas de adaptación y muestren comportamientos disruptivos. Al contrario, la presencia y comprensión de ambos progenitores permite que los niños desarrollen una mayor autoconfianza, tengan más habilidades sociales y se adapten mejor a los cambios. Sin embargo, en algunos casos son los propios niños quienes rechazan a uno de ellos.

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¿Qué hacer cuando el niño rechaza a papá o a mamá?

El escenario casi siempre suele ser el mismo: el niño que antes se abalanzaba sobre ti o tu pareja cuando llegaba del trabajo para abrazarle y besarle, ahora no ya no lo hace, o directamente tos hace saber que quiere que sea mamá (o papá) quien quiere que lo ayude. Al inicio los padres suelen tomar a broma este comportamiento infantil pero que si con el paso de los días no desaparece puede crear conflictos en el seno de la familia y sembrar dudas sobre tu capacidad o la de tu pareja para relacionarse con vuestro hijo.

¿Por qué se produce ese rechazo?

El rechazo a papá o mamá se suele producir alrededor de los dos años, un momento del desarrollo muy complicado en el que el niño está descubriendo su identidad e intenta ser independiente pero también necesita la seguridad que le brindan los adultos. En algunos casos, esa ambivalencia le lleva a apegarse a la madre o al padre, en quien encuentran la figura de protección que necesita, y a rechazar a la pareja como vía para reafirmar su identidad e independencia.

Normalmente esa actitud no debe ser motivo de preocupación ya que no indica que se trata de un mal padre sino que es tan solo el reflejo de una etapa evolutiva difícil. De hecho, es normal que a medida que crezcan, los niños se sientan más cercanos a uno u otro progenitor, en dependencia de la fase por la que estén atravesando.

No obstante, no es menos cierto que en algunos casos el rechazo de uno de los padres puede deberse a otras razones, como por ejemplo:

-  La figura rechazada casi nunca está en casa y no le dedica suficiente tiempo al niño, de manera que este no ha establecido un vínculo emocional positivo.

-  Uno de los dos es demasiado acaparador, de forma que excluye a la pareja de la educación y cuidados del niño, “adueñándose” de su vida emocional y sus afectos.

-  Uno de los dos se encarga de malcriar y consentir al niño mientras el otro asume el rol de “ogro” ya que le corresponde imponer las reglas y aplicar los castigos.

¿Cómo lidiar con el rechazo del niño?

Es importante tener en cuenta que el rechazo y la frustración también son emociones totalmente válidas que los niños deben aprender a gestionar. Esto significa que podéis aprovechar ese momento para enseñarle al pequeño a expresar de forma más asertiva esos estados emocionales, explicándole que algunos de sus comportamientos y actitudes pueden herir a otras personas. De esta forma, una situación que en un primer momento parecía negativa se convierte en una oportunidad de aprendizaje y reflexión para desarrollar la empatía.

Por tanto, es importante que reflexionéis con el niño sobre lo que le sucede, animándole a expresar con palabras sus sentimientos. De hecho, ese rechazo también puede indicar que existe un pequeño desequilibrio familiar, por lo que quizá es una señal de alarma para que trabajéis más en equipo y el papá pase más tiempo con el niño. Si ese es el caso, ambos tendréis que encargaros de hacer cumplir las normas y dar muestras de cariño y respeto mutuo, sin rivalizar por la atención y el cariño del pequeño.

- Repartir las tareas divertidas. Si eres tú a quién no rechaza, asegúrate de compartir con tu pareja las tareas divertidas de la crianza que al niño le gustan y que crean ese vínculo y apego.

- Dejar espacio a la pareja. Es dificil reconducir la situación si el niño y el padre rechazado no pasant tiempo solos. Aprovecha para que uno de los dos salga a pasear, a hacer recados o con un amigo, para dejar tiempo de calidad con el pequeño a la pareja.

- Mantenerse ocupado. Si tu hijo no te rechaza, hazle saber que tienes cosas que hacer y que será tu pareja quien se ocupe de él, y desaparecer de escena. Trata de no interferir desde la banda.

Mostrar amor a pesar del rechazo. Es importante que el niño sienta el afecto del proteginor al que rechaza, ya que de lo contrario, si te ofendes y te apartas, aún favoreces más ese rechazo.

- Crear nuevos vínculos. Repartir el tiempo de actividades a solas es una buena iniciativa. Si eres uno de los padres rechazados, crea nuevas tradiciones o aficiones con tu hijo que os permitan incentivar el afecto y complicidad.

Por supuesto, no hay que ofenderse ni tomar ese rechazo como algo personal. Lo mejor es armarse de paciencia y soportar esta etapa simplemente participando por igual en las actividades familiares, pero sin obligar al niño. Tampoco se le debe “cortejar” porque de esta manera estaréis reforzando el comportamiento negativo, así que lo mejor es actuar como si nada pasara.

Publicado en Niños.

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