El acoso escolar en España parece ser más frecuente de lo que se quiere admitir desde los medios oficiales. Cada día es mayor la cantidad registrada de casos de niños que sufren acoso durante sus jornadas en las instituciones educativas. La palabra inglesa "bullying", que significa intimidación, no en vano ocupa la atención de muchos medios y familias españolas.
Lamentablemente, el término inglés bullying se ha puesto de moda debido a la cantidad de casos de persecución y agresiones que se han detectado en escuelas y colegios, y que conforman gran parte de las prácticas de acoso escolar. Este término inglés se refiere a todas las actitudes agresivas, intencionales y repetidas, que adoptan uno o más estudiantes contra individuos o grupos de pares. El que ejerce el bullying busca imponer su poder sobre los demás mediante constantes amenazas, insultos, agresiones, vejaciones y otras formas de violencia.
La Organización Mundial de la Salud advierte, en base a los estudios que ha realizado con la respuesta de 25.000 alumnos de 1.100 centros educativos, que el 23% de los estudiantes españoles sufre acoso escolar.
Lograr establecer cuáles son las consecuencias del acoso escolar es bastante complejo, dado que los estudios serios sobre el tema apenas comienzan. El estudio de la OMS y el Informe Cisneros parecen ser los únicos estudios sobre bases teóricas y técnicas claramente establecidas.
Los daños que produce el acoso escolar sobre sus víctimas son difíciles de medir, porque depende notoriamente del estado psíquico de los niños y de sus formas de reacción ante la agresión física y psicológica. Sin embargo, basta con conocer algunos testimonios de familias afectadas para notar que las consecuencias a veces pueden ser graves.
Las formas de prevención del acoso escolar son también complejas de enunciar, porque si el niño no reconoce como tal este problema, sus padres o educadores verán difícil encontrar una solución. Cuando se logra identificar el problema, muchas veces el daño puede dejar secuelas psicológicas importantes.
Al tratarse de un fenómeno relativamente reciente, son pocos los profesionales formados en la materia y los diagnósticos de acoso escolar erróneos son frecuentes, teniendo consecuencias claras de estigmatización, confusión y sufrimiento.
Las formas de tratar el acoso escolar deben ser muy cuidadosas con la vida social de la víctima, pues la información de que se recibe un tratamiento psicológico suele verse como un estigma de personalidad patológica y debilidad por parte de los agresores, especialmente cuando el asesoramiento psicológico se brinda dentro de la institución.
Las secuelas del acoso escolar están lideradas por el síndrome de estrés postraumático y episodios depresivos en distintos grados.
La mejor forma de prevenir o, al menos, detectar tempranamente este tipo de situaciones es tener una buena comunicación, basada en la confianza y la sinceridad, con los hijos y sus docentes.
he sabido que en una escuela, a una niña de sexto grado se le pedia cierta cantidad de dinero periodicamente, si ella no aportaba la cantidad que le pedian la amenazaban con golpearla, y siempre una persona es que esta al frente de esto, y hay otros que lo siguen en la manera que si alguien no cumple con la cantidad no solo es uno que lo golpea lo golpean entre varios, la niña por temor a que no le crean no se lo dice a nadie, su madre trabaja todo el dia que no tiene tiempo de informarse de su hija, cuando una compañera de la niña se lo dijo a la madre de la niña acosada el maestro dijo no saber nada y la niña dijo que no era cieto, que el dinero se lo habia prestado, y que se lo devolveria, cosa que no era asi. tengamos cuidado con los hijos vigilemos con quienes se juntan, quienes supuestamente sus amigos estemos mas cerca de ellos, y veamos que tanto es cierto lo que nos dicen, no seamos indiferentes a la realidad