El espasmo del llanto en los niños
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El espasmo del llanto en los niños

El espasmo del llanto en los niños

El espasmo del llanto en los niñosEl espasmo del llanto en los niños

Los niños suelen llorar frecuentemente, unas veces con un llanto calmo de tristeza y otras con sacudidas y violentos sollozos. El espasmo del llanto es una condición extrema de este último caso, a la cual debe agregársele una breve interrupción del flujo respiratorio con características de ahogamiento. Pero no hay que preocuparse, esto es pasajero y no conlleva consecuencias de entidad para el niño.

El espasmo del llanto es un trastorno infantil que se caracteriza por crisis recurrentes con pausas involuntarias en la respiración, acompañadas de movimientos similares a los de las convulsiones realizados con las extremidades. La duración de estos episodios no suele superar el minuto de duración.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) sostiene que esta condición afecta a un 5% del total de los niños españoles sanos. Asimismo, se registra que los primeros episodios suceden entre los 6 meses y el año y medio de edad, desapareciendo antes de alcanzar los 7 años. Las causas de esta condición son desconocidas, aunque se considera que los factores hereditarios tienen una importante influencia. 

Los episodios de espasmo del llanto se desarrollan inmediatamente después de llantos intensos o prolongados, tras los cuales el niño deja de lagrimear y de respirar. Si ha dejado de respirar por más de 10 segundos pueden aparecer las convulsiones y luego volver a la flaccidez. El proceso, a veces angustioso para los padres cuando no conocen la gravedad del trastorno, dura entre 2 y 20 segundos. 

La mecánica de estos episodios radica en una reacción súbita del bebé, donde la intensidad del llanto hace que su sistema nervioso disminuya la frecuencia cardíaca deteniendo la respiración temporalmente. Es totalmente normal que luego de la ocurrencia de un espasmo del llanto el niño se encuentre muy fatigado, sudoroso y con marcada somnolencia, tal y como sucede luego de las convulsiones.

Si bien los ataques epilépticos, las convulsiones y los espasmos al llorar pueden poseer características similares, las tres afecciones son totalmente distintas. Por ejemplo, estos espasmos se clasifican en cianóticos y pálidos: los primeros, más frecuentes, se distinguen por un tinte azulado en la piel del bebé; los segundos, en cambio, se caracterizan por transmitir palidez a la piel del afectado. Ninguna de estas características se presenta en la epilepsia ni en las convulsiones.

La AEPAP señala que el espasmo del llanto no produce daños en los niños que lo padecen, ni a corto ni a largo plazo. De todas formas, si los padres están preocupados por esta situación conviene consultar al médico. Ante la duda, siempre debe buscarse apoyo profesional.

A nivel doméstico, ante un episodio de llanto lo primordial es mantener la calma y retirar los objetos que el niño pueda tener en la boca. Luego, es necesario buscar una posición segura colocándolo de costado y alejado de objetos con los que pueda golpearse. No es recomendable intentar detener el proceso. 

Por último, debe tenerse en cuenta que si bien es un proceso involuntario, algunos niños pueden utilizarlo como recurso para llamar la atención. Si los espasmos son muy frecuentes hay que asegurarse de que no se les da más importancia de la necesaria.

Publicado en Salud infantil.

1 comentario en "El espasmo del llanto en los niños"

Usuario anónimo

marisol dijo:

Mi bebe va a cumplir los 6 meses y sufre de espasmo y siempre k se ked sin respirar me asusto pero a mi el medico me dijo que le salpik agua para evitar k se kede inconciente pero con todo tengo mucho miedo y quisiera saber si hay una cura recomendable

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