Cuentos infantiles: Pinocho
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Cuentos infantiles: Pinocho

El cuento de Pinocho

Gepetto era un viejo carpintero que fabricaba muñecos hechos de madera e imaginaba que eran para un hijo que siempre deseó pero nunca tuvo. Una vez, mientras pintaba los brillantes ojos y la dulce sonrisa de un muñeco nuevo, se quedó dormido soñando que la cara de este muñeco, al que puso de nombre Pinocho, era la cara de su hijo de verdad.

-          Un niño…un niño de verdad…que feliz sería con un niño de verdad- soñaba Gepetto

Al despertar al día siguiente por la mañana, Gepetto escuchó una voz detrás de él:

-          ¡Hola papá!- decía la voz.

-          ¿¡De dónde sale esta voz?!-Se preguntó Gepetto asustado.

-          ¡Soy yo papá, Pinocho!-Exclamó el muñeco.

 

Cuentos infantiles: Pinocho 1

Pinocho se convierte en un niño de verdad

Gepetto se giró hacia Pinocho, asustado, pero feliz al mismo tiempo, ya que por fin su deseo de tener un hijo se había cumplido:

-          ¿¡Pinocho?! Esto no puede ser real… ¡Eres de verdad!-Gritó Gepetto entusiasmado.

Gepetto quería ser papá, y por fin lo había conseguido, ahora podía cuidar a su hijo de verdad como cualquier otro padre del mundo.  Pero Pinocho, al ser un niño de verdad, tenía que ir al colegio como los demás niños. Pero había un problema, Gepetto no tenía dinero, y para que Pinocho pudiera tener libros como todos sus compañeros, tuvo que vender su abrigo.

Pinocho empezó sus clases en el colegio, pero no iba solo, le acompañaba un grillo llamado Pepito, que lo daba consejos en todo momento para que Pinocho tomara buenas decisiones. Sin embargo, Pinocho no siempre hacía caso a Pepito grillo, ya que él prefería ir a jugar a ir al colegio. Un día, Pinocho vio que había una obra de títeres en el teatro y quiso entrar a mirar cómo era aquello, Pepito grillo le acompañó.

Cuándo el dueño del teatro vio a Pinocho exclamó:

-          ¡Un títere que camina solo y puede hablar! ¡Me voy a hacer rico! ¡Todo el mundo vendrá a ver mi función!

A pesar de que Pepito grillo le recomendó a Pinocho irse de aquel lugar, Pinocho prefirió quedarse, con la idea de ganar algo de dinero para comprar un abrigo nuevo a su papá Gepetto.

Actuó durante unos días para el titiritero, hasta que llegó un día en que el dueño del teatro le dijo que no podía volver a casa, Pinocho lloró tanto…que el titiritero le pagó con algunas monedas y le dejo irse a casa.

Cuentos infantiles: Pinocho 2

Pinocho en la función del teatro

De camino a casa, Pinocho y Pepito grillo se encontraron con unos ladrones muy astutos, que les dijeron que si enterraban las monedas en un sitio llamado ‘’campo de los milagros’’ estas se habrían multiplicado la mañana siguiente. Pinocho y Pepito, confiando en los ladrones, dejaron las monedas allí y se fueron. Inmediatamente, los ladrones desenterraron las monedas y se las llevaron, engañando así al pobre Pinocho y a su amigo Pepito grillo.

Durante el tiempo que estuvieron fuera, Gepetto se puso muy triste, y preocupado, salió a buscar a Pinocho. Al llegar a casa Pinocho y Pepito grillo vieron que Gepetto no estaba, por suerte el hada que convirtió a Pinocho en niño apareció de nuevo, y les conto dónde había ido Gepetto, así que salieron a buscarle. Por el camino se encontraron a unos niños:

-          ¿A dónde vais?- preguntó Pinocho.

-          Vamos al país de los juguetes ¡Allí podremos jugar sin parar!- respondió uno de los niños.

Pepito grillo advirtió a Pinocho de que no debían ir al país de los juguetes ya que debían seguir buscando a Gepetto. Pinocho desobedeció a Pepito grillo y se fue al país de los juguetes con los demás niños, pero a medida que pasaba las horas jugando, se iba convirtiendo poco a poco en un burro. Al darse cuenta de su aspecto, Pinocho se echó a llorar, cuando el hada lo vio lo devolvió a su estado humano con una condición:

-          Cada vez que mientas te crecerá la nariz- le dijo el hada.

Cuentos infantiles: Pinocho 3

Pinocho miente y le crece la naríz

Pinocho y Pepito grillo siguieron buscando a Gepetto, cuando lo encontraron, Pinocho le contó todo lo que había pasado y le pidió disculpas. Gepetto, a pesar de haberlo pasado mal por su culpa le perdonó y juntos volvieron a casa.

Pasado un tiempo, y después de decir algunas mentiras y que le creciera la nariz, Pinocho aprendió la lección y empezó a comportarse bien. Su nariz volvió a su tamaño normal, y tras escuchar a Pepito grillo siempre que le daba un consejo, y ayudar a Gepetto en todo lo que podía, el hada madrina decidió convertirlo en un niño de carne y hueso ¡para siempre!

Disfruta de este divertido fragmento de la historia:


Publicado en Vídeos infantiles.

1 comentario en "Cuentos infantiles: Pinocho"

Usuario anónimo

cecilia dijo:

es mulindo

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