Consejos del Dr. Estivill
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Consejos del Dr. Estivill

Los consejos del Doctor Eduard Estivill

Consejos del Dr. EstivillConsejos del Dr. Estivill

1. ¿Por qué es bueno tomar un vaso de leche antes de ir a dormir?

En algunas familias existe la costumbre de dar un vaso de leche a los niños antes de que se vayan a la cama. Se ha hecho toda la vida porque, según la sabiduría popular, un vaso de leche ayuda a dormir mejor. Hoy en día, los conocimientos científicos nos confirman que es cierto.

Uno de los componentes de la leche es un aminoácido llamado triptófano. El triptófano es esencial para ayudar a la liberación o a la aparición de otra sustancia denominada serotonina, la cual, a su vez, ayuda a la formación de otra hormona: la melatonina.

La melatonina, que nuestro cuerpo empieza a fabricar cuando se hace de noche, avisa de que ha oscurecido a nuestro reloj cerebral, un grupo de células que nos informa de cuándo tenemos que estar despiertos y cuándo dormidos.
Así, la ciencia ha corroborado lo que nos decía el sentido común: es bueno tomar un vaso de leche antes de irse a dormir.

2. ¿Somos capaces de aprender mientras dormimos?
Mientras dormimos, lo que hacemos es fijar todos los conocimientos que hemos acumulado a lo largo del día.
En el caso de los niños, resulta obvio que durante las horas de vigilia no paran de asimilar cosas nuevas con los cinco sentidos. Tienen mucho que aprender. Mientras duermen, durante la fase del sueño que llamamos «fase REM», se consolidan todos esos conocimientos nuevos que han adquirido durante el día.

Eso no quiere decir que seamos capaces de aprender cosas mientras dormimos. Tiempo atrás circulaba la idea de que si un adulto escuchaba mientras dormía una de aquellas grabaciones que se utilizaban para estudiar idiomas, podía aprender su contenido durante la noche. Es del todo inexacto.

3. ¿Crecemos mientras dormimos?
Ciertamente, porque mientras dormimos nuestro cerebro fabrica la hormona del crecimiento, que es la responsable de que crezcamos, y también la encargada de reparar nuestros tejidos cuando ya somos adultos.
Podríamos decir que dormir es como bajar una escalera: primero, pasamos por una etapa de sueño superficial; después, por una de sueño profundo; y, finalmente, alcanzamos la fase REM.

Durante la fase de sueño profundo —entre las diez de la noche y las dos de la madrugada, en el caso de los niños pequeños— es cuando el cerebro fabrica dicha hormona.

Ya lo decían nuestras abuelas: «El niño ha estado una semana enfermo en la cama y ha pegado un estirón». ¡No se equivocaban! Cuando estamos enfermos, dormimos más y, por tanto, crecemos más.
Un sueño profundo y reparador, sin interrupciones, constituye un factor clave para un buen crecimiento. Por el contrario, un niño que duerme mal puede acabar con una estatura inferior a la que habría podido alcanzar.

4. ¿Existen distintos tipos de sueño?
Dormimos de dos maneras totalmente distintas: una más activa y otra más tranquila.
Si observáis cómo duerme un recién nacido, lo veréis claramente. Fijaos y os daréis cuenta de que, una vez se ha dormido, lo primero que hace es, con los ojos cerrados, empezar a mover los globos oculares; además, se agita, respira de forma irregular y emite leves sonidos. Este es el sueño que denominamos «activo». Es posible que os parezca que están inquietos, pero se trata de un buen sueño. Sobre todo, no os dejéis llevar por la tentación de despertar al niño que se encuentra en esta fase de sueño, porque si lo hacéis estaréis iniciando un mal hábito.

Tras dormir unos tres cuartos de hora, los recién nacidos entran en un sueño más tranquilo. Entonces se quedan muy quietos y respiran más profundamente. Estos dos tipos de sueño, el activo y el más tranquilo, son complementarios.
 
5. ¿Por qué los recién nacidos duermen a ratos?
En nuestro cerebro existe un grupo de células que recibe el nombre técnico de núcleo supraquiasmático del hipotálamo (¡no hace falta que os lo aprendáis!). Este grupo de células es nuestro reloj biológico: nos indica que tenemos que dormir de noche y estar despiertos durante el día.

Cuando nacemos, estas células, al igual que otras estructuras del cerebro, son inmaduras, y por tanto este reloj biológico aún no funciona con precisión. No tiene un horario fijo y, en consecuencia, los recién nacidos van dando cabezaditas, independientemente de la hora que sea. Tanto da que brille el sol o que esté completamente oscuro: ellos duermen, se despiertan y comen; vuelven a dormir, se despiertan y comen de nuevo, y así a lo largo de las veinticuatro horas. Este ciclo de vigilia y de sueño se conoce con el nombre de ritmo ultradiano.

A los cuatro o cinco meses el reloj biológico ya ha madurado bastante y el cerebro del niño está capacitado para dormir toda la noche de un tirón, así como para estar más horas despierto durante el día.

6. ¿Cómo duermen los niños a partir de los seis meses?
A los seis meses, el cerebro cuenta ya con un reloj biológico maduro. Es decir, tiene capacidad para hacer dormir al niño por la noche y para mantenerlo despierto varias horas durante el día. Está organizando lo que se conoce con el nombre de ritmo circadiano: un ritmo biológico de sueño y de vigilia que se irá repitiendo cada veinticuatro horas.

Esto significa que, a partir de los seis meses, los niños ya pueden dormir diez, once o incluso doce horas seguidas durante la noche. A pesar de que suelen despertarse en algún momento durante dicho periodo, vuelven a dormirse rápidamente sin ayuda. Además, a lo largo del día pueden dormir un rato más después del desayuno, la comida o la merienda.

7. ¿Dormir es un hábito que se aprende?

Un hábito es una costumbre o una conducta que no tenemos de forma natural, pero que podemos adquirir a fuerza de repetirla. Por ejemplo, buenos hábitos son lavarse las manos antes de comer o cepillarse los dientes después de haber comido.

Los hábitos están enraizados en la cultura y, por lo tanto, son distintos según las sociedades: en Japón, los niños comen sentados en el suelo, con un cuenco y unos palillos; entre nosotros, se sientan a la mesa y comen con platos y cubiertos.

Dormir también es un hábito. Entendámonos: todos tenemos la necesidad física de dormir, pero hacerlo adecuadamente y cuando corresponde es un hábito que se aprende. Aquí, en Occidente, los niños deben aprender a irse a la cama cuando es la hora, y dormirse solos sin armar jaleo. Eso es lo que nosotros debemos enseñarles. A aquellos niños que, a partir de los seis meses, todavía no sepan dormir correctamente, podemos reeducarlos para que adquieran el hábito de dormir bien. ¡Y es bueno saber que en menos de una semana podemos enseñarles a que lo hagan de la manera adecuada!

8. ¿Influye el carácter en el aprendizaje de los buenos hábitos?
Los resultados del aprendizaje de un nuevo hábito nunca dependen del carácter de los niños. Por ejemplo: ¿un niño tranquilo aprende a tomar la sopa con cuchara? Desde luego. ¿Y un niño muy nervioso? Pues también. ¿Un niño tranquilo aprende que ha de cepillarse los dientes después de las comidas? ¡Claro que sí! ¿Y un niño muy nervioso? ¡Naturalmente! A todos nos parece que un niño muy tranquilo no tendrá problemas para dormir; pero, ¿un niño inquieto ha de dormir necesariamente mal? De ninguna manera: dormir también es un hábito que se aprende.

Lo único que un niño inquieto y movido necesita durante su aprendizaje son unos maestros con más paciencia. Es muy sencillo: los padres de niños nerviosos tienen que saber inculcarles los buenos hábitos con mayor tranquilidad.

9. ¿Por qué los niños duermen tantas horas?

Los niños duermen muchas horas porque su cerebro lo necesita. Pensemos que, además de descansar, mientras dormimos el cerebro repara y restaura nuestro cuerpo, fija los nuevos conocimientos y fabrica la energía que necesitaremos al día siguiente.

Los cambios más importantes en la vida de una persona se producen precisamente durante la infancia. Durante sus primeros años, los niños reciben continuamente estímulos nuevos y aprenden un montón de cosas —a gatear, y más adelante a caminar, a escuchar y a hablar, a descubrir lo que les rodea, a relacionarse— al mismo tiempo que su cuerpo madura. Muchos de estos cambios ocurren mientras duermen. Por ejemplo, durante la fase profunda del sueño se crece, mientras que durante la fase REM, la última del ciclo y en la que soñamos, es cuando se memoriza lo aprendido durante el día.

Por eso los niños necesitan dormir tanto. Y si duermen bien, crecerán mejor.

10. ¿Los niños roncan?

Pues sí, es probable que lo hagan, sobre todo entre los dos y los cinco años de edad. De hecho, un cinco por ciento de ellos ronca. Sin embargo, el ronquido nunca debe considerarse un sonido normal. Roncar no es bueno e indica que algo sucede.

El ronquido se produce cuando la garganta se cierra más de lo normal al respirar; entonces, el aire hace vibrar las cuerdas vocales y provoca ese ruido que todos conocemos.
En el caso de los niños, el ronquido suele ser síntoma de un excesivo crecimiento de las vegetaciones o de las amígdalas. Por lo tanto, si vuestro hijo ronca, debéis comunicarlo al pediatra. Él os ayudará a resolver el problema.

11. ¿Cuántas horas deben dormir los niños según la edad?
Podríamos decir que el sueño es la fábrica de nuestra existencia diaria porque, mientras dormimos, fabricamos todo lo que necesitamos durante la vigilia, reparamos y restauramos nuestro cuerpo, memorizamos lo que hemos aprendido y crecemos.

Pero las horas de sueño se han de ajustar a las necesidades de nuestro cuerpo, que varían en función de la edad. Durante los tres o cuatro primeros años de vida se producen los cambios evolutivos más importantes: pasan de estar tumbados a caminar, aprenden a hablar, etc. ¡Todo eso supone un enorme gasto de energía! Por eso, su principal y particular fábrica de energía, el sueño, tiene que trabajar a pleno rendimiento... y hacer horas extraordinarias.

Un niño de seis meses debe dormir entre diez y doce horas durante la noche, y debe hacer unas tres siestas a lo largo del día. Con quince meses sigue durmiendo lo mismo por la noche, pero las siestas se reducen a una sola, la de después de comer, que se recomienda que se mantenga hasta los cinco años.
Si el niño duerme todas estas horas, crecerá y se desarrollará correctamente, y vosotros estaréis haciendo bien las cosas.

12. ¿Por qué lloramos cuando somos pequeños?

Los niños utilizan el llanto como una forma de comunicación. Todavía no saben hablar; por lo tanto, es la única herramienta con la que cuentan para poder expresarse.

Se pueden establecer dos tipos de llanto: si el niño se siente abandonado o maltratado, o le duele algo, emite un llanto potente, muy angustioso para quien lo escucha. Pero muchas veces lo que se oye es un llanto más suave, menos desesperado que el anterior. En estos casos, el niño intenta comunicarnos alguna cosa que, en un momento posterior, expresaría mediante el lenguaje.
Los padres son capaces, al cabo de poco tiempo, de diferenciar claramente ambos tipos de llanto, y tienen que saber obrar en consecuencia.

13. ¿Cómo podemos enseñar a los niños a dormir?

Dormir es un hábito que se puede enseñar, pero ¿de qué manera? Un hábito se inculca, por una parte, estableciendo una asociación con una serie de elementos externos que siempre irán ligados a dicho hábito, y por otra, mediante la actitud de quien lo inculca

Los elementos que tenemos que asociar con el sueño pueden ser, por ejemplo, un peluche, que será como el amigo que acompaña al niño a dormir, un chupete, un dibujo en la pared, etc. Tanto da de qué se trate; lo que importa es que el elemento siempre sea el mismo para que el niño lo identifique con el hecho de dormir.
Mantener una actitud tranquila pero firme resulta esencial para poder inculcar el hábito de dormir bien, como también lo es ajustarse a unos horarios. El mejor momento para acostar a un niño es alrededor de las ocho y media de la noche, porque de ese modo podrá dormir las diez, once o doce horas que su organismo necesita.
Si lo hacemos de este modo, ajustándonos a rutinas constantes, sin perder la calma y siempre contando con los mismos elementos externos, el niño aprenderá a dormir fácilmente.

14. ¿Cuáles son las consecuencias de dormir mal?
Cuando un niño duerme mal, además de estar irritable y de mal humor, comienza a tener problemas de concentración y de relación. Esto repercute en su rendimiento escolar, que desciende por debajo de la media.
En el plano físico, dormir mal también puede afectar al desarrollo del cerebro, ya que las investigaciones últimas han demostrado que las conexiones entre las neuronas se producen principalmente mientras dormimos.

Cuando los niños duermen correctamente por la noche, su cerebro crea más conexiones (el término científico es sinapsis) entre las neuronas. Eso mejora la actividad de su cerebro y, al día siguiente, en el colegio, pueden aprender más cosas y con mayor facilidad.
No cabe duda de que el hecho de dormir de manera adecuada determina el cociente intelectual de un niño. Hoy en día nos hallamos en disposición de asegurar que el desarrollo de la inteligencia de un niño está en función de la calidad de su sueño.

15. ¿Qué función tiene el chupete?

El chupete es un elemento habitual en muchos hogares donde hay niños, y su uso está muy difundido en numerosas culturas. Pensad que desde el mismo momento de nacer, el recién nacido tiene un reflejo denominado reflejo de succión, que le permite alimentarse cuando la madre lo amamanta.

Los padres suelen utilizar el chupete para calmar a los recién nacidos, sobre todo para que se tranquilicen después de alimentarse y para ayudarlos a dormir. Se trata de un uso totalmente correcto.

Es más, los últimos estudios realizados por la Academia Norteamericana de Pediatría —el organismo que agrupa a los pediatras norteamericanos y que propone normas para mejorar la salud de los niños— recomiendan el uso del chupete para evitar el síndrome de la «muerte súbita».
Por lo tanto, a la hora de dormir, es bueno que nos acostumbremos a colocar a los niños boca arriba y con el chupete en la boca.

16. ¿Cuáles son las rutinas para que los niños se acuesten?

Si hay algo imprescindible en la vida de los niños es el orden. Es fundamental que el niño sepa en todo momento lo que va a pasar. Y esto se aplica también, y con más motivo, al momento de ir a la cama. Es básico que establezcamos y fijemos unas rutinas antes de acostar a los niños. ¿Cuáles? Pues empezaremos por el baño, seguiremos con la cena y, por último, pasaremos a lo que llamamos «momento de la afectividad o de la comunicación».

Esta última rutina tiene lugar unos diez o quince minutos antes de que los niños se vayan a dormir. Se trata de hacer que se sientan queridos. ¿Cómo? Abrazándolos, cantándoles canciones o leyéndoles un cuento. Este tipo de comunicación refuerza la autoestima del niño, que aprende que, pasado el momento de la afectividad, ha de dormir solo.

No olvidéis que si ponemos orden en sus vidas, nuestros hijos dormirán mejor.

17. ¿Por qué es necesario dormir bien?

Dormir bien resulta básico no solo para que el niño se encuentre más descansado al día siguiente, sino también para que se desarrolle bien. Un niño que duerme mal, que se despierta a menudo y que descansa menos horas de las que necesita suele tener tendencia a mostrarse irritable y más dependiente de los adultos; en ocasiones, incluso su apetito puede verse afectado. Todo ello tendrán que sufrirlo sus padres.

¿Qué puede ocurrir si no resolvemos este problema? Pues podemos encontrarnos desde falta de concentración y bajo rendimiento escolar hasta trastornos de conducta. También puede verse afectado el crecimiento, tanto el físico como el del cociente intelectual.
En definitiva, nunca dejaremos de insistir en lo importante que es pata un niño dormir las horas necesarias para que crezca sano y desarrolle todo su potencial.

18. ¿Qué les ocurre a los padres cuando sus hijos duermen mal?

En un hogar donde hay un niño que no duerme bien se viven muchas situaciones que no resultan nada agradables.

Para empezar, los padres suelen echarse la culpa del problema, y eso les lleva a recurrir a soluciones precipitadas que no siempre resultan efectivas. A medida que las noches sin dormir se acumulan, los padres caen en una irritabilidad que repercute en sus relaciones de pareja y que, en casos extremos, puede tornarse en agresividad hacia los niños. Y no olvidemos tampoco que el número de futuros hermanos puede experimentar una drástica reducción: ¡a los pobres padres se les quitan las ganas de pensar en más hijos!
Lo primero que hay que tener claro cuando un niño no duerme bien es que no hay culpables, solo falta de información. Los padres únicamente necesitan que alguien les enseñe las normas para hacer que sus hijos duerman, y después aplicarlas.

19. ¿Por qué algunos niños hablan mientras duermen?
Hablar mientras dormimos, lo que en términos técnicos se conoce como somniloquia, es algo normal tanto en adultos como en niños. Estos suelen hacerlo a menudo: la mayoría pronuncia alguna que otra palabra en un momento u otro del sueño.

Estas palabras se emiten sobre todo durante la fase REM, cuando el cerebro está dormido y se generan los sueños. Normalmente suelen estar relacionadas con algo que el niño está estudiando o con algo que le ha ocurrido durante el día. No hay que preocuparse demasiado, porque no tiene importancia. Si ocurre muy a menudo, no estará de más consultarlo con el pediatra; pero, si no es así, llegará un día en que ellos solos dejarán de hacerlo.

20. ¿Tienen pesadillas los recién nacidos?

Pues es muy probable que sí, pero la verdad es que todavía no pueden contárnoslo.
Podríamos decir que una pesadilla es un sueño que provoca angustia o tristeza. Todos hemos sufrido pesadillas, y es muy probable que los recién nacidos también las sufran. Sobre todo porque no podemos olvidar que los recién nacidos pasan en la fase de sueño conocida como REM el cincuenta por ciento del tiempo que están dormidos, precisamente la fase durante la que soñamos. No resulta difícil deducir que, entre sueños más agradables, pueda darse alguna pesadilla.

Es importante que sepáis que, mientras los niños se encuentran en dicha fase del sueño, pueden mover los ojos, la boca o gimotear. No os preocupéis. Es totalmente normal y no hace falta que los toquéis ni que los despertéis. Pensad únicamente que están soñando.

21. ¿Por qué algunos niños se mecen para dormirse?
Algunos niños, justo antes de dormirse, realizan unos movimientos de balanceo. Si los miramos observaremos que, colocados boca abajo, empiezan a mecerse hacia delante y hacia atrás o bien de lado. Además, suelen acompañar dichos movimientos con un canturreo: se «cantan el sueño». Hacen todo esto para ayudarse a dormir.
La verdad es que no se trata de una situación demasiado frecuente, por lo que puede despertar cierta inquietud en los padres, sobre todo si el niño lo toma por costumbre. No debéis preocuparos demasiado: lo más habitual es que esos movimientos desaparezcan a medida que vuestro hijo crezca.
En caso de que no sea así, y de que el niño, ya algo mayor, siga meciéndose, será necesario que consultéis a un pediatra, quien seguramente le programará una prueba de sueño para comprobar que todo funciona correctamente.

22. ¿Es bueno que el recién nacido se duerma durante las tomas?

No lo es. Los últimos descubrimientos científicos destacan precisamente la importancia de mantener despierto al bebé mientras se está alimentando, por dos motivos: el primero es que, si está despierto, comerá más cantidad y, por lo tanto, el tiempo entre una ingesta y la siguiente se alargará; el segundo motivo es que conseguiremos que asocie el hecho de alimentarse con el de estar despierto. De lo contrario, cada vez que tuviera sueño reclamaría antes el alimento.

En conclusión: mantener al recién nacido despierto mientras se alimenta consigue que este se alimente mejor y, además, supone adquirir un nuevo hábito que se puede inculcar desde los primeros días de vida.

23. ¿Qué son los «terrores nocturnos»?

Cuando un niño lleva un par de horas durmiendo y se despierta de repente gritando y llorando es que tiene un terror nocturno. Los padres suelen angustiarse porque creen que le ocurre algo grave, pero la verdad es que el niño está profundamente dormido y no sufre. A la mañana siguiente no recordará nada.

Los terrores nocturnos no son muy frecuentes. Suelen producirse alrededor de los tres o cuatro años y, después, desaparecen. No sabemos con exactitud por qué algunos niños los padecen durante esa etapa, pero no se considera que a esos niños les ocurra nada especial.

¿Cómo tenemos que reaccionar ante un terror nocturno? Hay que acudir junto al niño para vigilarlo, aunque en ningún caso debemos despertarlo.

24. ¿Cuáles son las normas para alimentar a un recién nacido durante la noche?
Para alimentar a los recién nacidos hay que seguir pautas distintas según sea de día o de noche.
Durante el día hay que hacerlo mientras están despiertos, en un lugar donde haya luz natural y con un poco de música suave de fondo. Así se consigue que el niño asocie con estos elementos externos el hecho de estar despierto.

Durante la noche variaremos un poco la manera de actuar. Ante todo, tenemos que conseguir que alimentar al recién nacido a estas horas resulte cómodo para la madre o el padre encargados de la tarea. El recién nacido debe dormir junto a la cama y, cuando haya que alimentarlo, hay que mantenerlo despierto pero sin excesiva estimulación, justo la suficiente para que coma. Esto vale tanto si es la madre quien lo amamanta como si es el padre quien le da el biberón.

No debemos olvidar que las tomas nocturnas disminuyen a medida que el bebé crece.

25. ¿Qué es realmente un sonámbulo?

El sonambulismo es un estado que se observa durante el sueño. Si bien es más frecuente entre los niños, también se dan casos en adultos.

Para entendernos, un sonámbulo es una persona que está dormida y despierta al mismo tiempo. Puede hacer cosas como caminar (con cierta inseguridad) o decir cosas que no son del todo comprensibles; además, si se le habla reacciona mirando con cara de espanto. También es típico que al día siguiente no recuerde nada de lo que hizo mientras se encontraba en dicho estado.

¿Qué debemos hacer ante un niño que presenta este comportamiento? Pues, sobre todo, no despertarlo. Simplemente, hablando en voz baja y suavemente, lo devolveremos a la cama.
Los padres no deben darle mayor importancia. El sonambulismo no es algo extraño, y muchos niños lo tienen. Eso sí, lo más habitual es que desaparezca poco a poco a medida que se hacen mayores.

26. ¿Hay que alimentar al recién nacido cuando está medio dormido?
Lo que debemos hacer es conseguir que el niño asocie alimentarse con el hecho de estar despierto. Este hábito, que resulta esencial, podemos inculcárselo desde su primer día de vida.

A veces cuesta mantener despiertos a los recién nacidos mientras se alimentan porque, cuando se van saciando, se relajan y les entra somnolencia. Ya sea la madre mientras le da el pecho o el padre el biberón, ambos han de hacer todo lo posible para que el niño no se duerma, estimulándolo continuamente para que no le venza el sueño.
Un niño que está despierto se alimenta más y mejor.

27. ¿Por qué algunos niños hacen ruido con los dientes mientras duermen?

Este ruido, que técnicamente se llama bruxismo, consiste en frotar los dientes superiores contra los inferiores, y puede acabar provocando incluso el desgaste del esmalte dental.

No olvidemos que, cuando estamos despiertos, la fuerza máxima que hacemos con los dientes es, aproximadamente, de unos ochenta kilos, lo suficiente para cascar una nuez o deshacer un trozo de carne dura. En cambio, por la noche, esta fuerza puede llegar a los cuatrocientos kilos. Tanta potencia origina ese ruido tan característico que resulta imposible de imitar durante el día.

Si vemos que nuestro hijo tiene el esmalte desgastado o roto, debemos consultar al pediatra, que seguramente nos enviará a un especialista para que corrija el problema.

Publicado en Sueño y descanso del bebé.

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4 comentarios en "Consejos del Dr. Estivill"

Usuario anónimo

angely cornejo dijo:

tengo casi 40 años y suelo mecerme dormida..de lado..lo hago casi todas las noches...yo no siento pero se que lo hago..por que amanezco con golpes leves en mi frente o el cabello enbarañado...jamas he sentido que esto me haya causado algo a nivel neurologico pero si spicologico ya que mi esposo no dormia conmigo a causa de esto..y hoy a mi pareja le causa extrañeza esto...no deseo que pase lo que con mi ex. dormir sola ..el mecerme dormida amanezco descansada..agusto.. que es esto? no lo se y hasta ahorita no he buscado respuesta a esto para mi ya es algo normal.

Usuario anónimo

albertorossi dijo:

muy interesante sus opiniones, he aclarado algunos aspectos, especialmente el tema de por que se mecen los niños antes de dormir. Gracias

Usuario anónimo

sandro lpez dijo:

Muy buen tema, he aprendido bastante!! gracias

lisbethescobar25 dijo:

me gusta esta enseñanza del sueño ya que habian tantas cosas que yo no  sabia sobre el sueño de los niños les agradesco su consejos

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