¿Como saber si estas malcriando a tu bebe?
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¿Cómo saber si estás malcriando a tu bebé?

5 consejos para no malcriar a tu hijo

Entre educar y malcriar existe una línea muy sutil que es muy fácil cruzar. A veces el instinto de protección, el deseo de ahorrarles dificultades a los pequeños o la tendencia a complacerles se nos van de las manos y cometemos errores que después pagarán caro los propios niños. De hecho, debemos tener en cuenta que un niño mimado y consentido no es un niño feliz y es muy probable que tenga dificultades para establecer relaciones con sus coetáneos.

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¿Cómo saber si estás malcriando a tu bebé? 

¿Qué significa realmente malcriar a un bebé?

Muchas personas creen que malcriar a un bebé es tenerlo demasiado en los brazos, acudir a su llamada cuando llora y consolarle o quedarse a su lado hasta que se duerma. Sin embargo, en realidad estos comportamientos son simplemente una muestra de cariño y preocupación. El bebé necesita la presencia física de sus padres y el contacto corporal para sentirse seguro y protegido.

Los padres, por su parte, también necesitan esa conexión emocional con el bebé. Así se sienten más tranquilos y saben que lo están haciendo bien. Por eso, esos comportamientos de apego que suele dictar el instinto no significan que estás malcriando a tu bebé sino todo lo contrario, estás sentando las bases para que el niño desarrolle la confianza y seguridad que necesita para explorar el mundo con libertad.

En realidad, un niño malcriado es aquel que no responde a las órdenes de sus padres sino que pretende impartirlas porque cree que es el centro del universo. Es aquel que recurre a las rabietas y la manipulación para obtener lo que desea. Un niño malcriado es demandante, no tiene en cuenta las necesidades de los demás y no sabe valorar lo que tiene por lo que siempre pide más.

Cinco consejos para no malcriar a tu hijo

1.  Establecer límites equilibrados. Los niños necesitan límites desde pequeños. Las normas les permiten encontrarle un sentido al mundo y les transmiten seguridad ya que saben exactamente qué se espera de ellos. Obviamente, poner límites es complicado, no existe una fórmula mágica porque las cosas no son blancas o negras. Por eso, la clave radica en el equilibrio, en saber cuándo es momento de ser flexibles y cuándo no.

2.  Distinguir entre lo que quiere y lo que necesita. Para no malcriar a un niño, una de las cosas más importantes es saber distinguir entre sus necesidades y sus deseos, sobre todo a medida que va creciendo. Las necesidades siempre deben ser satisfechas, pero satisfacer todos sus deseos puede hacer que el pequeño desarrolle una actitud demandante y egocéntrica. Esto no significa que no se le puedan dar caprichos, pero es importante que el propio niño aprenda a diferenciar lo que necesita de lo que desea y que sea consciente de que no siempre puede tener todo lo que quiere.

3.  No ceder ante sus rabietas. Alrededor de los dos años aparecen las primeras rabietas, las cuales generalmente se deben a que el pequeño aún no logra expresar adecuadamente lo que desea recurriendo a las palabras. Sin embargo, si los padres ceden ante ellas, el niño aprenderá a utilizarlas como estrategia de manipulación. Por eso, una vez que te cerciores de que no puede hacerse daño, es mejor que ignores ese comportamiento, terminará extinguiéndose.

4.  Saber cuándo decir sí y cuando no. Es posible disciplinar con amor, lo cual significa que hay momentos en los que decir “si” no implica malcriar y otros en los que decir “no” es imprescindible para educar. Cuando los padres se mantienen atentos a las necesidades de sus hijos y las satisfacen, esos niños desarrollarán un apego seguro, por lo que serán capaces de lidiar adecuadamente con esa negativa y desarrollarán una buena tolerancia a la frustración.

5.  Reforzar el comportamiento positivo. A menudo los padres cometen un error: se centran más en castigar las conductas negativas de sus hijos que en reforzar los comportamientos positivos. Como resultado, el niño comprende que capta la atención cuando se porta mal. Para invertir esa tendencia basta con elogiar los comportamientos positivos que deseas fomentar, desde el primer momento en que tomes a tu bebé en brazos.

Publicado en Educación infantil.

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