Como manejar las discrepancias de la pareja en la educacion de los hijos
  • Compartir en:

Cómo manejar las discrepancias de la pareja en la educación de los hijos

Aunque haya diferencias de estilo educativo entre los padres, educar a los niños bien es posible

En teoría, los padres deberían mirar en la misma dirección, sobre todo cuando se trata de la educación de sus hijos. En la práctica, sabemos que no siempre ocurre así. Sin embargo, al contrario de lo que siempre se ha pensado, a los niños no les afecta la diferencia de estilos educativos porque muy pronto comprenden qué espera cada padre de ellos, lo que de verdad les daña es la incoherencia y la falta de respeto.

Cómo manejar las discrepancias de la pareja en la educación de los hijos 1

Aprovechar las diferencias para educar en el respeto a la diversidad

Algunas parejas logran pasar por alto sus diferencias y saldan sus discrepancias con alguna que otra discusión ocasional. Sin embargo, en algunos casos la llegada de un hijo activa las diferencias culturales, religiosas o de valores. Entonces sale a relucir que cada padre tiene ideas muy diferentes sobre cómo debe educar a su hijo.

Sin embargo, parapetarse detrás de una postura rígida, en la que ninguno de los dos quiere dar su brazo a torcer, suele generar discusiones y a veces hasta provoca la ruptura de la pareja pues ambos descubren que no tienen tantos puntos en común como pensaban. Esa estrategia no solo está abocada al fracaso sino que termina dañando al niño, que a menudo es testigo de las discusiones de los padres, la falta de amor y la ausencia de respeto.

En este sentido, es importante que tanto el padre como la madre concienticen son personas diferentes que han tenido experiencias de vida distintas. No deben convertir la falta de convergencia en una tormenta sino aprovechar esas diferencias a su favor. De hecho, deben pensar que los niños crecerán en un mundo donde existe una enorme variedad de opiniones, y es importante que aprendan a respetarlas y lidiar con ellas desde pequeños. La flexibilidad, el respeto y la capacidad para llegar a acuerdos también son habilidades importantes que el niño puede aprender en casa a través de la relación de sus padres.

A pesar de la diferencia de criterios, el niño sabrá exactamente qué se espera de él. Lo que verdaderamente le hace daño a un pequeño es ver a sus padres discutiendo, gritando o manipulándose. Son las relaciones tóxicas, no las diferencias de opinión, lo que más daño puede hacerle.

¿Cómo gestionar las diferencias?

Lo ideal es que la pareja se plantee un proyecto educativo antes de convertirse en padres. No se trata de escribir un plan de estudio y dejarlo debidamente firmado y sellado pero es importante ponerse de acuerdo en algunos puntos básicos sobre cómo desean educar a sus hijos.

En ese caso, es importante que cada cual tenga en mente que no se trata de ganar o perder, con esa actitud el único que perderá será el niño, sino de pensar en qué es mejor para el futuro bebé. Por supuesto, no siempre es sencillo ya que a veces las emociones nos ganan. Algunos padres simplemente quieren que sus hijos sigan la tradición familiar o desean educarlo como han sido educados ellos mismos, sin preguntarse si realmente eso es lo mejor para su hijo o si pueden hacerlo de una manera diferente.

Cuando surgen discrepancias en la educación, cada padre debería hacer un examen de conciencia, estando dispuesto a abandonar viejas creencias y a ceder en algunos aspectos, por el bien del pequeño.

Sin embargo, no siempre es posible llegar a acuerdos en todos los campos, en ese caso lo mejor será:

-     Determinar las áreas de actuación de cada padre. Lo usual es que cada padre se empeñe en transmitirle determinados hábitos y valores a su hijo, que a veces no son tan importantes para su pareja. En esos casos, es conveniente delimitar los espacios y llegar a una especie de “pacto de no agresión”. Por ejemplo, si para ti es importante que tu hijo organice su habitación, serás la encargada de hacérselo saber y de que cumpla esa norma mientras el padre se mantiene al margen en ese sentido.

-     No criticar delante del niño. Aunque los padres tengan opiniones diferentes, no deben discutir delante del niño, mucho menos criticar las opiniones y decisiones del otro ya que de esta manera solo logran desvalorizarle y restarle autoridad.

-     Pensar en las consecuencias. A veces determinadas decisiones no son las más acertadas ni convenientes para el niño. Por eso, es conveniente que los padres valoren las normas que imponen en casa pensando en el bien del menor. Por ejemplo, no tener un horario para ir a la cama puede hacer que el niño remolonee por las mañanas y llegue tarde al colegio, por lo que independientemente de lo que piense uno de los padres, sería conveniente cambiar ese hábito ya que le está causando problemas al pequeño. 

Publicado en Vida en pareja.
Temas: pareja· discusiones

Deja tu comentario

Todavía no hay comentarios, sé el primero en comentar!

Para participar en la Revista de paraBebés es necesario identificarte como usuario o bien registrarte y validar tu cuenta en paraBebés.

Artículos destacados

Mapa web

paraBebés Grupo Intercom Enisa

Sobre paraBebés