Los mejores chistes cortos para niños

Chistes para niñosChistes para niños

La risa es una buena forma de ganarnos la simpatía y confianza de nuestros hijos. Los chistes para niños pueden ayudarnos a distraer a los pequeños cuando están de mal humor, o simplemente a crear un ambiente de complicidad por medio del humor.

Así que, para estar siempre preparados, aquí va un pequeña selección de divertidos mensajes y chistes para niños.

Chistes para niños

- ¿Y desde cuándo cree usted que es perro? 

- Desde que era cachorro… 


- Doctor, nadie me hace caso.

- ¡Siguiente!


El médico pregunta a su paciente:

- ¿Usted, duerme del lado izquierdo o del derecho?

- De los dos, me duermo entero. 


Dos caníbales pasean por la selva

- ¿Qué tal te cayó mi hermano?

- Le faltaba sal.


¡Capitán, capitán! ¡Ahí vienen los indios!

- ¿Son amigos o enemigos?

- ¡Amigos, vienen todos juntos!


Dos pájaros hablando en una ramita:

- ¿Pío?

- Haz lo que quieras…


Dos Señoras conversando:

- ¡Le tuve que poner gafas a mi hijo!

- Qué nombre más feo ¿no?... 


Están dos vacas pastando en el prado y le dice una a otra:

- Oye, ¿tú sabes que hay una enfermedad de las vacas locas?

- A mí me da igual, yo soy una cabra.


Dos locos están montando el arbolito de Navidad, y uno le dice al otro: 

- Avísame cuando se encienden las luces.

- Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no, ahora…


Se hace un partido de fútbol entre el equipo de los elefantes contra el equipo de los gusanos. El partido estaba muy desigual. Tanto que a diez minutos del final iban ganando los elefantes por 20-0. Pero, de repente, el equipo de los gusanos hace un cambio y entra el ciempiés a la cancha. El ciempiés empieza a meter un gol tras otro y al final del partido quedan 20-25. Tras terminar el encuentro, el capitán de los elefantes, incrédulo, se acerca al vestuario de los gusanos y le pregunta a uno…

- ¡Qué increíble jugador! ¿Por qué no lo hicieron entrar antes?

- Es que estaba terminando de atarse los zapatos.


Los padres de Antonio le regalan un loro para su cumpleaños. Era un loro ya mayor y muy bonito. Pero tenía una muy mala costumbre: decía muchas malas palabras. Antonio intentaba corregir esa actitud del loro. Primero con mucha paciencia, con palabras bonitas y con mucha educación… pero el loro no le hacía ni caso. Le ponía música suave… siempre le trataba con mucho cariño… pero nada: el loro seguía diciendo malas palabras.

Un día a Antonio se le acabó la paciencia y metió al loro en el congelador. Durante unos minutos escuchó los gritos del loro pero al poco se calló. Antonio se sintió arrepentido de su actitud, así que rápidamente abrió la puerta del congelador.

El loro salió con cara de miedo y le dijo:

- Siento mucho haberte ofendido con mis malas palabras. ¡Perdonádme, no diré ninguna más!

Antonio, sorprendidísimo por el cambio en la actitud del loro, no sabía muy bien lo que lo había hecho cambiar de esa manera tan radical. Cuando el loro continuó y le dijo:

- Oye, ¿te puedo hacer una pregunta? ¿Qué fue lo que hizo el pollo?


:)

Esperamos que estos chistes te hayan resultado graciosos. ¿Conoces alguno más? Puedes enviarlo como comentario en este mismo artículo.

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Publicado hace 3 años en Ocio y tiempo libre.

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