Causas y síntomas de la anemia infantil en niños y bebés

Anemia en niñosAnemia en niños

La Anemia infantil es una enfermedad generada por alteraciones en la composición de la estructura sanguínea. Concretamente, los niños que padecen anemia registran una disminución de la hemoglobina, proteína encargada de transportar el oxígeno en la sangre, derivando consecuentemente en complicaciones diversas de funciones corporales como la respiración y la digestión.

Entre las principales causas de la anemia en niños se registran: la falta de hierro en sangre; ciertos parásitos intestinales que causan pérdidas sanguíneas;  la administración de leche vacuna en lugar de leche materna a los lactantes; la deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico; la intoxicación crónica por plomo; y la exposición prolongada al uso de ciertos antibióticos, como trimetoprim, sulfas y cloranfenicol.

Los síntomas más frecuentes que suelen registrarse en pacientes con anemia son palidez, sensación permanente de frío, prolongada fatiga física y somnolencia aguda. Si la enfermedad se torna más severa, estos síntomas pueden verse complementados con la pérdida total del apetito, episodios de taquicardia (latidos del corazón con frecuencia acelerada), y episodios continuos de irritabilidad del ánimo o malhumor.

La palidez, sin embargo, no solo se produce en la cara del más pequeño, sino más específicamente en las mucosas del interior de los párpados y la raíz del nacimiento de las uñas. Otras mucosas como la boca y los orificios nasales también pueden perder coloración natural.

Si entre los síntomas de la anemia infantil, además de la palidez de la piel y las mucosas, figura la sudoración en exceso acompañada de fatiga y taquicardia, debe actuarse de inmediato, ya que podemos estar en presencia de un caso de anemia producto de una hemorragia interna aguda.

Más allá de las posibles causas y sus grados de peligrosidad, para poder especificar un tratamiento de la anemia deben determinarse sus orígenes con claridad mediante la realización de análisis médicos especializados.

Generalmente, en los casos de anemia en niños y bebés que no son generados por hemorragias o parásitos intestinales, las dietas ricas en hierro, vitamina B12 y ácido fólico (carnes rojas, vísceras y vegetales crudos, entre otros alimentos) suelen recomendarse también de forma preventiva, pues no presentan contraindicaciones en su consumo. El único efecto negativo que puede observarse ante el consumo prolongado de tales alimentos es una coloración más oscura y una mayor pastosidad en la materia fecal del niño.

Además de tomar en consideración todos los aspectos anteriores para nuestros hijos deben tenerse en cuenta los controles maternos durante el embarazo. Éstos son muy importantes para prevenir la anemia en bebés y niños, ya que si la madre presenta valores anémicos, su hijo tendrá el triple de posibilidades de sufrir esta enfermedad durante el primer año de vida.

Como formas de previsión desde la primera infancia la lactancia materna y la dieta balanceada rica en hierro al inicio de la alimentación sólida son muy buenas medidas para contrarrestar las posibilidades de anemia.

Y nunca debe olvidarse, ante la presencia de cualquiera de los síntomas de la anemia, consultar de inmediato al médico de confianza para poder tomar las medidas necesarias cuanto antes.

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Publicado hace 3 años en Salud infantil.

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