7 mitos sobre el sueño del bebe
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7 mitos sobre el sueño del bebé

Creencias falsas sobre el sueño de los bebés

Existen muchas creencias erróneas que han pasado de una generación a otra relacionadas con el sueño de los bebés. La mayoría de estos mitos no tienen un fundamento científico y en muchos casos no solo repercuten negativamente en la calidad del sueño de los recién nacidos sino también en su desarrollo psicológico. De hecho, se ha demostrado que los bebés con alteraciones del sueño suelen desarrollar tardíamente muchas de sus funciones cognitivas y tienen un riesgo mayor de presentar trastornos de la conducta en el futuro. Por eso, es importante que los padres conozcan la verdad detrás de estos grandes mitos.

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7 mitos sobre el sueño del bebé

Creencias erróneas sobre el sueño de los bebés que probablemente no conocías

  1. Los bebés que no duermen la siesta dormirán más durante la noche. Muchos padres piensan que si mantienen a sus bebés despiertos a la hora de la siesta, al llegar la noche estarán más agotados, con más sueño y caerán rendidos en los brazos de Morfeo. Sin embargo, en realidad los niños que no duermen la siesta tienen más dificultades para conciliar el sueño por la noche pues el cansancio excesivo estimula la segregación de cortisol, una hormona que actúa de forma similar a la adrenalina, volviéndolos más irritables y afectando la calidad de su sueño.
     
  2. Los bebés no necesitan una rutina de sueño. Los recién nacidos necesitan dormir entre 16 y 18 horas al día. Durante este tiempo su organismo repone fuerzas, su cerebro se desarrolla y sus funciones cognitivas maduran. Sin embargo, para que los niños puedan aprovechar estas ventajas necesitan contar con un horario y una rutina de sueño que les indique cuándo es la hora de dormir y les ayude a relajarse para lograr un sueño realmente reparador.
     
  3. Es necesario despertar a los bebés cada dos horas para alimentarlos. Muchos padres suelen despertar a sus bebés aproximadamente cada dos horas para alimentarlos, de esta forma se aseguran de ofrecerles los nutrientes que necesitan para crecer. Sin embargo, los expertos recomiendan no hacerlo, a no ser que presenten alguna condición médica especial que así lo requiera. Los bebés, al igual que los adultos, tienen un reloj biológico que les ‘avisa’ cuando tienen hambre, de manera que si necesitan comer, se despertarán solos y empezarán a llorar para llamar la atención de los progenitores.
     
  4. Los bebés no deben dormirse en brazos de sus padres. Existe una creencia muy extendida que asegura que los bebés deben aprender a dormir solos, de esa forma se estimula la autonomía y se independizan de sus padres. Sin embargo, no existen estudios científicos que avalen esta teoría. De hecho, se ha demostrado que los bebés que duermen en brazos de sus padres antes de ir a la cama concilian mejor el sueño, descansan más y duermen más tiempo que los pequeños cuyos padres les acuestan directamente en la cama.
     
  5. Darles leche antes de ir a la cama les ayuda a conciliar mejor el sueño. La leche contiene fenilalanina, un aminoácido que actúa como precursor de la serotonina, un neurotransmisor que a su vez ayuda a conciliar el sueño y a descansar. Por tanto, en cantidades adecuadas, la leche pueden ser beneficiosas para ayudar a los bebés a conciliar el sueño. Sin embargo, si se les administra demasiada, podría ser contraproducente.
     
  6. Los parachoques de la cuna protegen a los bebés mientras duermen. Los parachoques de la cuna están diseñados para evitar que los bebés se caigan de la cama y se lastimen. Además, al ser tan suaves también amortiguan los golpes contra los barrotes de la cuna. Por eso, la mayoría de los padres confían en que los parachoques de la cuna protegerán a sus bebés mientras están en la cama. Sin embargo, un detalle que muchos padres desconocen es que los parachoques aumentan el riesgo de asfixia nocturna, al igual que los edredones, las almohadas y las mantas.
     
  7. Los bebés necesitan silencio absoluto para conciliar el sueño. La mayoría de los bebés necesitan un entorno tranquilo y silencioso para conciliar el sueño. Sin embargo, contrario a lo que muchos padres piensan, no es necesario hacer silencio absoluto para que los bebés se duerman. De hecho, un ruido ligero y constante de fondo puede ayudarles a dormirse más rápido ya que les recuerda el sonido del corazón de su madre latiendo cuando estaban en el vientre materno, lo cual les hace sentir más seguros.

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Publicado en Bebés.

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