5 mitos sobre la fertilidad y el embarazo que no son ciertos
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5 mitos sobre la fertilidad y el embarazo que no son ciertos

Creencias erróneas sobre la fertilidad y el embarazo que aún persisten

Cuando una mujer decide contarles a sus amigos, familiares y colegas del trabajo que está embarazada, siempre encontrará a personas dispuestas a darle consejos sobre lo que puede o no debe hacer. En algunos casos serán amigas, madres o abuelas que ya han pasado por esa experiencia y que aportarán ideas muy valiosas pero en otras ocasiones esos consejos, aunque cargados de buenas intenciones, no son más que viejos mitos que la ciencia ha echado por tierra y que incluso pueden ser contraproducentes.

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5 mitos sobre la fertilidad y el embarazo que no son ciertos

5 mitos sobre la fertilidad y el embarazo que aún persisten

  1. Los problemas de fertilidad son una cuestión biológica. En realidad existen muchos factores que pueden afectar la capacidad reproductiva femenina y masculina, algunos no son biológicos sino que están relacionados con el estilo de vida: la ansiedad, la dieta . De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Stanford descubrió que los empleos que requieren mayor esfuerzo físico afectan la fertilidad masculina. También se ha demostrado que usar pantalones demasiado ceñidos puede alterar la calidad del semen, mientras que exponerse a un ambiente contaminado, ya se trate del aire, el agua o incluso los alimentos tratados con pesticidas puede alterar la capacidad reproductiva.
     
  2. Practicar deporte puede afectar al bebé. Si una mujer nunca ha practicado deporte de alta intensidad, es conveniente que espere a que el embarazo termine para empezar a entrenar. Sin embargo, el ejercicio físico moderado es beneficioso tanto para la madre como para el bebé. Un estudio realizado en la Universidad de Granada ha encontrado que practicar ejercicio físico de intensidad moderada tres veces a la semana durante el segundo y tercer trimestre de la gestación reduce en un 34% el riesgo de someterse a una cesárea, a la vez que disminuye a la mitad las probabilidades de macrosomía fetal. Además, el ejercicio físico contribuye a mantener bajo control el peso de la madre y facilita el parto.
     
  3. Durante el embarazo no se debe comer queso. Es cierto que durante la gestación se deben evitar algunos tipos de queso, como el Brie, el queso azul y el queso fresco, ya que pueden aumentar el riesgo de que la madre contraiga listeriosis. La listeriosis es una infección bacteriana que puede causar desde un parto prematuro o un aborto hasta secuelas neurológicas graves en el bebé. Sin embargo, existen algunos tipos de queso que son seguros durante el embarazo y que además, se convierten en una fuente de calcio, el cual favorece el desarrollo óseo del bebé y alivia algunas de las molestias de la madre durante la gestación. Por tanto, puedes consumir con seguridad los quesos elaborados con leche pasteurizada.
     
  4. Después de los 40 años no se puede concebir. Este es uno de los mitos más extendidos en torno a la fertilidad, a pesar de que se ha demostrado que aunque las probabilidades de salir embarazada descienden después de los 35 años, en realidad no es imposible. Según los expertos, una pareja joven tienen un 25% de probabilidades de tener un embarazo al mes, después de los 38 años las probabilidades se reducen a un 12% y a los 40 años a un 7%. Luego, a los 43 años, la calidad de los óvulos femeninos se reduce considerablemente, por lo que la posibilidad de conseguir un embarazo al mes desciende a entre un 3% y 4%, pero aún así no es una misión imposible.
     
  5. Una copa de alcohol no hará daño. Algunos estudios han desvelado que el consumo de alcohol puede reducir la capacidad reproductiva, tanto masculina como femenina. De hecho, consumir alcohol con frecuencia daña la calidad de los espermatozoides y los óvulos. Durante el embarazo también representa un riesgo para la salud del bebé ya que el alcohol se ha relacionado con un aumento del riesgo de padecer defectos congénitos. Lo que sucede es que el alcohol atraviesa rápidamente la placenta y llega hasta el bebé, quien lo metaboliza lentamente porque no está preparado para ello. Como consecuencia, aumenta el riesgo de sufrir un aborto espontáneo, así como de que el bebé nazca con bajo peso o desarrolle problemas de aprendizaje.
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Publicado en Embarazo.

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